Casita de la Vieja en el Parque de El Capricho
Casita de la Vieja en el Parque de El Capricho

Diez lugares de Madrid para descubrir cualquier fin de semana

Hoteles con historia, parques palaciegos o edificios con misterio, la capital de España esconde secretos con mucho encanto

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La ciudad de Madrid ofrece multitud de alternativas desde las más culturales como el Museo del Prado o el Reina Sofía hasta las más lúdicas como el Parque de Atracciones que celebra su 50 cumpleaños. Pero existe otro tipo de turismo, apto para quienes buscan alternativas a las clásicas, que recorren rincones curiosos de la ciudad que bien merecen ser visitadas. La Casa de las Siete Chimeneas, el Parque del Capricho o el Museo del Traje son algunas de las propuestas.

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  1. Palacio de Linares

    Escaleras del Palacio de Linares o Casa de América
    Escaleras del Palacio de Linares o Casa de América

    Frente a la Plaza de Cibeles se levanta el Palacio de Linares, hoy en día Casa de América, uno de los edificios de Madrid que más han atraído a historiadores, cronistas y curiosos.

    Los marqueses de Linares lo construyeron y decoraron con los mejores arquitectos y artesanos de la época, y durante el breve periodo en que lo habitaron (entre 1884 y 1902) fue una de las residencias más suntuosas e impresionantes de Madrid. Los arquitectos encargados fueron Carlos Colubí, Adolf Ombrecht y Manuel Aníbal Álvarez, y trabajaron en él pintores de la talla de Francisco Pradilla, Manuel Domínguez y Alejandro Ferrant.

    El palacio consta de cuatro pisos -sótano, entresuelo, planta noble, y tercera planta- . Su decoración se caracteriza por su bella fábrica y la calidad de sus materiales, como puede apreciarse en la escalera principal, que une el entresuelo con la planta noble, realizada en bloques de mármol de Carrara, o las galerías del segundo piso, pintadas al óleo con motivos pompeyanos.

    Un palacio con leyenda

    Sicofonías, misteriosas imágenes y decenas de historias hablan sobre una niña que se pasea por pasillos, escaleras y salones en busca de su madre. En «Las rutas del misterio en el Madrid Oculto», Alberto Granados narra la aterradora historia tal y como debió de suceder en abril de 1990 cuando se llevaban a cabo las obras de remodelación para convertirlo en la sede de la Casa de América. El autor entrelaza la historia de lo vivido durante las obras de 1990 con la narración de la leyenda de los primeros habitantes del palacio construido a finales del siglo XIX por el marqués de Linares y habitado por un próspero empresario, Mateo de Murga y su hijo José.

    Cuenta la historia que José enamorado de la hija de una vendedora de tabaco quiso casarse con ella. Tras la negativa del padre esperó a que este muriera para llevar a acabo el enlace. Tiempo después descubrió, a través de una carta que había dejado escrita Mateo de Murga que esta joven era su hija ilegítima. El joven, enloquecido repudió a su mujer y asesinó a su pequeña ocultándola en un cofre tras una pared. Dicen que el espíritu de la pequeña Raimundo deambula por la casa buscando a su madre «¡Mi madre, ¿Donde está mi madre!».

  2. La Casa de las siete chimeneas

    La Casa de las Siete Chimeneas es uno de los edificios más emblemáticos de Madrid junto al que cada día hileras de personas pasean y cientos de coches circula en la plaza del Rey. Este histórico edificio, en el barrio de Chueca, fue proyectado y construido entre 1574 y 1577 por el arquitecto Antonio Sillero para Pedro de Ledesma, secretario de Antonio Pérez y ha sido escenario de oscuras historias de amor, celos y revueltas políticas.

    La casa, con siete chimeneas que podrían representar los siete pecados capitales, ha tenido numerosos dueños y varios hallazgos de misteriosos cadáveres e incluso la leyenda habla de una joven que se pasea en camisón reclamando justicia.Desde la década de 1980 hasta la actualidad es una de las sedes del Ministerio de Educación y Cultura.

  3. Parque de El Capricho

    El Parque de El Capricho, situado en el barrio de la Alameda de Osuna, Madrid, fue mandado construir por la condesa-duquesa de Benavente entre 1787 y 1839 y es el único jardín del Romanticismo existente en la capital. Considerado uno de los parques más bellos de la ciudad tiene una superficie de 14 hectáreas con rincones de cuento como el estanque, la plaza de los Emperadores, la fuente de los Delfines y de las Ranas, la «casa de la vieja», el fortín, la ermita, o el «abejero». El palacete, obra de Antonio y Martín López Aguado, albergó en su día numerosos cuadros de Goya.

    Tras décadas de relativo abandono, en 1974 fue comprado por el Ayuntamiento de Madrid, y en 1985 fue declarado Bien de Interés Cultural.

    Solo abre los fines de semana y festivos. Su entrada, que es gratuita, está controlada con tornos que limitan el aforo a 1.000 personas.

    Paseo Alameda de Osuna, 25

  4. Templo de Debod

    Templo de Debod
    Templo de Debod - Ángel de Antonio

    El Templo de Debod está situado al oeste de la Plaza de España, junto al Paseo del Pintor Rosales -Parque del Oeste-, en un alto donde se encontraba el Cuartel de la Montaña. Al ser trasladado a España, se situó de manera que conservase aproximadamente la misma orientación que en su lugar de origen, de este a oeste.

    El Templo de Debod tiene una antigüedad de unos 2.200 años y fue un regalo de Egipto a España en 1968 en compensación por la ayuda española tras el llamamiento internacional realizado por la Unesco para salvar los templos de Nubia.

  5. Madrid Río

    Madrid no tiene playa pero sí cuenta con el Manzanares, río que, aunque no destaca por su gran caudal, se ha convertido en un eje vertebrador del ocio madrileño de los últimos años tras el soterramiento de la M-30 y la construcción del espacio Madrid Río con zonas verdes, instalaciones deportivas, 17 áreas de juegos infantiles y hasta una playa para refrescarse en verano con los chorros de agua.

    Además ofrece una gran oferta cultural con circuitos biosaludables, pistas de petanca, mesas de juegos y un Centro de Interpretación del Río Manzanares. La oferta cultural se completa con las exposiciones, obras de teatro o festivales musicales que se llevan a cabo en Matadero Madrid.

    Para conectar ambas riberas existen más de 30 pasarelas, puentes de nueva –y bella- construcción, como el puente monumental de Arganzuela o puente de Perrault o clásicos y con mucha historia como el Puente de Segovia, el más antiguo de Madrid de 1574 o el de Toledo, de estilo barroco.

  6. Museo del Traje

    Madrid tiene una alta oferta cultural. El Museo del Prado, el Thyssen o el Reina Sofía son de obligatoria visita pero existen otros museos que cuentan con colecciones de primer nivel y temáticas diferentes. Uno de ellos es el Museo del Traje que contiene una gran variedad de colecciones históricas y contemporáneas. Conserva piezas de los siglos XVI y XVII, pero destaca la colección del siglo XVIII con excelentes ejemplos del traje masculino, como la amplia y rica colección de chupas y chalecos, así como la colección de casacas femeninas y prendas castizas del majismo. El siglo XIX tiene una representación más limitada en número de objetos, pero los diversos estilos del período están representados. Guarda también una significativa colección de prendas de los más importantes diseñadores del siglo XX.

  7. Faro de Moncloa

    El Faro de Moncloa, sube hasta los 92 metros a través de los ascensores panorámicos que trasladan a los visitantes hasta el gran mirador que emerge en el corazón de la Ciudad Universitaria de Madrid.

    Subir al mirador del Faro de Moncloa es toda una experiencia. Solo hay que dejar que la vista se pierda a través de sus enormes cristaleras para contemplar toda una sucesión de monumentos: el Palacio Real, la Catedral de la Almudena, el edificio de Telefónica en la Gran Vía o las Cuatro Torres y, de fondo las cumbres de la sierra de Guadarrama.

  8. Cementerio de La Almudena

    Cementerio de la Almudena. Tumba mausoleo de la familia Flores: Lola, Antonio y «el Pescailla»
    Cementerio de la Almudena. Tumba mausoleo de la familia Flores: Lola, Antonio y «el Pescailla»

    En Europa es algo habitual el turismo de necrópolis y cada día son más los turistas que se sienten atraídos por visitar alguno de los cementerios con más historia de España. Uno de estos es sin duda el de Nuestra Señora de la Almudena es una ciudad que con sus 120 hectáreas de superficie, es el recinto funerario más grande de Europa occidental y una necrópolis cuya historia resulta desconocida para buena parte de los ciudadanos.

    Con más de 130 años de historia es el lugar de enterramiento de tres millones de personas, algunas tan célebres como los escritores Vicente Aleixandre (Premio Nobel de Literatura), Dámaso Alonso, Pío Baroja o Benito Pérez Galdós; políticos como Niceto Alcalá-Zamora (presidente de la Segunda República Española), Jose María Gil-Robles, Alejandro Lerroux (ministros de la Segunda República Española) o Enrique Tierno Galván (Alcalde de Madrid), y artistas de la talla de Lola Flores, Estrellita Castro, Olga Ramos, Fernando Rey o Lina Morgan.

  9. Posada del Peine

    El hotel boutique Petit Palace Posada del Peine, en el histórico hotel del mismo nombre, fundado en el año 1610, tiene el honor de ser el establecimiento hotelero más antiguo de España. Este cuatro estrellas, ubicado en el centro histórico de la ciudad, se encuentra en uno de los accesos a la Plaza Mayor y cerca de los principales monumentos y lugares de interés turístico de la capital.

    Sus 67 habitaciones está dotadas de modernas instalaciones con ordenador en todas las habitaciones con conexión gratuita a internet; TV vía satélite; ducha hidromasaje; aire acondicionado y minibar.

    La nueva Posada del Peine es perfecta para viajar en familia ya que cuenta con habitaciones para hasta 4 personas con cama King o dos camas y sofá cama. Y para aquellos que no quieran o puedan dejar a su mascota en casa hay estancias para dormir con ellas y que no les falte de nada con equipamiento para mascotas -cama, comedero y bebedero.

  10. Posada del Dragón

    La Posada del Dragón, en la Cava Baja es una de las fondas más antiguas de la villa que tras años cerrada reabrió sus puertas conservando la estructura original del edificio, una corrala del siglo XIX y recuperando algunos de los tesoros que se ocultaban bajo los cimientos del hotel como la antigua muralla cristiana que recorría la Cava Baja o un abrevadero que usaban los caballos de los comerciantes que aquí se alojaban para vender su mercancía en el Rastro.

    El nuevo establecimiento cuenta con 27 habitaciones todas con distintos diseños y divertidos colores en naranja, morado, azules o rojos y todas las comodidades de un gran hotel con amplias y cómodas camas y cuartos de baños completos con todos los lujos. Para que la estancia sea completa nada mejor que disfrutar de La Antoñita, edificio adosado a la Posada y antigua tienda de jabones, reconvertido en restaurante y de comedor de la Posada del Dragón.