Comparativa: Samsung Galaxy S10 frente al Galaxy S9: ¿vale la pena cambiar?

La firma surcoreana presenta su nuevo buque insignia con el que celebra el décimo aniversario de esta familia «galáctica» que destaca por su triple cámara trasera, su sensor de huellas dactilares dentro de la pantalla y, en su versión Plus, por una doble cámara frontal

MADRIDActualizado:

La pregunta de cada temporada para los fans de la firma surcoreana. Cambiar, mantener el móvil que uno tiene, renovarlo. Son cuestiones que definen al público consumidor de teléfonos móviles inteligentes. Pero nos encontramos en un momento interesante; la frecuencia de actualización se ha venido ampliando en los últimos tiempos. Un hábito que ha repercutido en la venta directa de terminales. Samsung, líder de ventas en estos momentos, vuelve a renovar su producto estrella con el que pretende celebrar el décimo aniversario del debut de su familia más «galáctica».

El resultado es el nuevo Galaxy S10, un modelo actualizado que introduce algunas particularidades como un lector de huellas dactilares ultrasónico debajo de la propia pantalla del terminal. Una importante novedad, dado que hasta ahora la marca lo había llevado a varias ubicaciones en su historia; de la cara frontal a la parte trasera cerca de las cámaras. Es una decisión interesante que tiene su inspiración en otros modelos lanzados en el mercado con anterioridad como los OnePlus 6T y Vivo Next. Pero el gigante asiático ha querido mejorar algunos aspectos como su velocidad y seguridad, pero también que funciona con la pantalla apagada.

Esto marca una pequeña diferencia a los modelos lanzados el pasado año, los Galaxy S9, aunque puede no ser un elemento definitorio a la hora de renovar el producto de una temporada a otra. En caso de tener modelos de años anteriores, como el S8 o S7, el consumidor sí puede tener razones más que suficientes como para hacer el esfuerzo económico de adquirir este nuevo terminal.

Más potencia y con un «agujero» en la pantalla

Como sucede habitualmente, los nuevos terminales son ligeramente más potentes que sus antecesores. Eso se debe, en parte, a la configuración técnica escogida para la ocasión, basándose en un «cerebro» Snapdragon 855 que supera en velocidad y capacidades al Snapdragon 845 instalado en el Galaxy S9 (el Exynos 9820 en mercados como el europeo). Eso no quiere decir que el terminal adquirido el pasado año sea una tartana vieja, pero en algunos aspectos sí puede interesar. Habrá que comprobar, sin embargo, las capacidade y rendimiento en una puesta a punto cuando estén disponibles en España.

El aspecto más distintivo del Samsung Galaxy S10 presentado en un multitudinario evento celebrado en San Francisco (EE.UU.) da un paso más hacia las pantallas apenas sin bordes. A diferencia del Galaxy S9, los nuevos terminales han «agujereado» la pantalla para integrar las cámaras frontales, una en el caso del Galaxy S10 (de 10 megapíxeles con apertura de F1.9 frente a los 8 megapíxeles y apertura F1.6 del anterior) y dos en el caso del Galaxy S10 Plus (10 megapíxeles F1.9 Dual Pixel y 8 megapíxeles F2.2 para la profundidad). Desplazadas hacia un vértice, esta idea es radicalmente distinta a la cosechada en la pasada campaña.

Esta decisión ha permitido a la marca llevar al extremo la relación de aspecto con un móvil casi sin marcos. Todo es superficie táctil, con lo que le confiere un aire más moderno. Además, este último modelo es incluso más grande que su predecesor, el Galaxy S9 Plus, pasando así de las 6.2 a las 6.4 pulgadas del modelo actual.

También, en comparación con sus «hermanos» pequeños, es de mayor tamaño, dado que el Galaxy S10 se sitúa en las 6.1 pulgadas -una diagonal por encima de las 5.8 pulgadas del pasado año- y de 5.8 del modelo «económico», el Samsung Galaxy S10E. Al igual que la pasada campaña, los dos modelos más avanzados vienen con la característica pantalla de laterales curvado, mientras que el más básico se deberá contentar con un panel más tradicional.

Apuesta por la fotografía

Otra de las grandes aportaciones de los últimos terminales se encuentran en su apartado fotográfico. Y, por prestaciones, este sí puede ser un elemento interesante a tener en cuenta a la hora de pensar si cambiarse de «smartphone». Los Galaxy S10 y S10 Plus apuestan por tres cámaras traseras: un gran angular de 12 megapíxeles (con pertura variable F1.5-2.4), un teleobjetivo de 12 megapíxeles (F2.4) y un ultra gran angular de 16 megapíxeles (con apertura F2.2). Gracias a ellos se puede conseguir retratos impecables en los que el fondo de una imagen queda desenfocado y se mejora el zoom en comparación con el modelo del pasado año.

Samsung ha continuado con su filosofía. La clavija de 3,5 milímetros destinada a conectar auriculares, el clásico «minijack», no ha pasado a mejor vida; se mantiene como años anteriores para bien o para mal, puesto que la industria en el último año ha virado hacia otros territorios. Un detalle interesante de los nuevos modelos es que están muy dirigidos hacia el mundo inalámbrico.

Por lo pronto, soporta el protocolo WiFi 6 que permite mejores y más rápidas conexiones. Pero, además, un sistema de carga inversa, que permite compartir energía procedente de la batería con un terminal compatible como unos auriculares. Una medida interesante que, aunque no es pionera -también llegó en el Huawei Mate 20 Pro-, puede resultar muy útil en los tiempos que corren en los que se usa el móvil para todo.