Comienza la XXVI Ruta Quetzal: Perú a ras de suela
Los expedicionarios atravesarán la ceja de la selva amazónica, al norte de Perú - ruta quetzal

Comienza la XXVI Ruta Quetzal: Perú a ras de suela

Los 224 mejores estudiantes de 53 países se embarcan desde hoy en cinco semanas por la costa, sierra y selva amazónica. En España serán recibidos por los Reyes, navegarán a Lisboa y culminarán su marcha en Trujillo, patria de Francisco de Orellana

madrid Actualizado:

Doscientos veinticuatro jóvenes se embarcan desde hoy y durante las próximas cinco semanas en una aventura que, a buen seguro, supondrá un antes y un después en sus vidas. Sus nombres completan el listado de más de 8.000 que han recorrido, de la mano de la Ruta Quetzal y de su impar director Miguel de la Quadra-Salcedo, centro y sur del Nuevo Continente de extremo a extremo. El primer hito del viaje será Lima, adonde arribarán este jueves los jóvenes premiados con este honor para conocer los principales museos y el centro histórico de la central peruana. Además, el presidente saliente del país, Alan García, se ha reservado un hueco en la agenda antes de ceder la vara de mando presidencial a Ollanta Humalapara agasajar a los llegados de 53 países y dar la imagen institucional a esta XXVI edición de la Ruta Quetzal, patrocinada por el BBVA. Pero tras el boato, será el momento para la experiencia. La singladura de«Martínez Compañón en Perú. Del Desierto Moche a la Selva Amazónica» no recorrerá otro camino que el que trazó dos siglos y medio atrás el navarro Baltasar Jaime Martínez Compañón, quien fuera obispo de Trujillo en el Virreinato de Perú. El prelado es el eje vertebrador del programa educativo y cultural de 2011 gracias a sus numerosos viajes por la costa, sierra y selva peruanas, su afán de conocimiento plasmado en 1.411 dibujos, mapas y planos de ciudades con plantas y alzados, restos arqueológicos y datos históricos de suma importancia que han dado vida, entre otras recopilaciones, a la obra «Trujillo de Perú».

Alan García recibirá a los jóvenes en uno de los últimos fastos de su mandato presidencial

Los misterios del pasado colonial y prehispánico del país se abrirán a cada zancada de la marcha, de modo que los jóvenes se inmiscuirán en los rituales y creencias de las culturas moche, chimú y la de los chachapoyas, afincada en la sierra norte de Perú. Entre otras particularidades, los ruteros españoles y europeos visitarán Huacho y Huanchaco, lugares emblemáticos de los mochicas y donde se aproximarán a la Huaca de la Luna y la Huaca de El Brujo. Se trata de dos espacios arqueológicos relevantes de los dioses moche, con un acercamiento también a las danzas ofrecidas a estas deidades. Uno de los monumentos que entronizan la historicidad de estas tierras son los restos de la señora de Cao que se esconden entre estas ruinas, una mujer perteneciente a la elite mochica que fue enterrada con un fardo funerario formado por 26 capas de mantas y telas de aldogón que pesaban más 120 kilos. El estado de conservación de esta sepultura es portentoso.

El desierto de la cultura Moche

En el Trujillo peruano, el obispo Compañón vio florecer su diócesisEn el Trujillo español nació Orellana, primer navegante del Amazonas

En el Trujillo de Perú los jóvenes aprenderán técnicas de pesca artesanal y la fabricación de totoras, embarcaciones propias de la zona, antes de trasladarse a Chiclayo y Lambayeque, donde está previsto que participen en talleres etnográficos sobre los mismores restos del tesoro del señor de Sipán, consistente en dos pirámides de adobe separadas por una plaza hundida. Instruirá el taller el prestigioso arquitecto peruano Walter Alva y su equipo.

Los Andes de los Chimú

Pasado el desierto Moche, toca la Cordillera de los Andes y las cejas de la selva amazónica. Los Moche dejaron paso a la cultura Chimú, un imperio que se desarrolló entre los años 1100 y 1470 d.C. y que se caracterizó por su cultura agraria, sus apoteósicos inmuebles y obras públicas, así como por sus redes de carreteras y rutas comerciales, que se abrirán en esta ocasión ante los ojos de los estudiantes.

El Amazonas y la sierra de los Chachapoyas

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Y el punto álgido del viaje llega en lo alto de la sierra norte de Perú, con el asentamiento secular de los Chachapoyas, una zona que se mantiene aislada ahora aunque en su momento fue lugar de establecimiento poblado y de alumbramiento de los sitios arqueológicos más privilegiados de las sociedades andinas y amazónicas. En vertical en las montañas, los Chachapoyas enterraban a sus muertos en grandes tumbas y sarcófagos, muy llamativos para la vista contempóranea, un resto funerario sin parangón en el mundo. Sobre 2.500 metros de altura y divisando hasta 20 caídas de agua, la ruta marchará hacia la atalaya de las Cataratas de Gocta, las terceras más altas del planeta con 771 metros de altura, que ofrecerá una panorámica deslumbrante del bosque frondoso revestido de neblina, roca caliza y fauna autóctona como el Gallito de Roca, el ave nacional de Perú, de color naranja intenso que se cobija en estos parajes. Más expresiones artística y material, manifestaciones de danza y folclore, restos murales y de ornamentación en los territorios de Kuélap y Zaña consumarán la rememorable visita a Perú.

En el buque «Castilla» hasta Lisboa

Al otro lado del charco y desde comienzos de julio, la expedición será recibida en Madrid por Sus Majestades los Reyes para continuar viaje hasta Fitero, donde celebrarán la canonización del obispo Juan de Palafox, después irán a Cabredo, en Navarra, patria chica del inspirador de la ruta, para adentrarse en el Parque Natural de Urbasa, una zona de formación caliza plagada de aguas subterráneas y del que De la Quadra-Salcedo se confiesa admirador. Dejarán atrás Navarra y saltarán a Pasajes (Guipúzcoa), para navegar a bordo del buque «Castilla», propiedad de la Armada Española, por el Cantábrico con paradas en Bilbao y su Guggenheim, el puente colgante de Portugalete, el yacimiento paleontológico que yace en las cuevas de El Soplao, los Picos de Europa y el Centro Niemeyer del arquitecto brasileño Óscar Niemeyer en Avilés. A bordo del «Castilla», los expedicionarios tocarán puerto en La Coruña, Marín y «arriarán» velas en Lisboa. Desde Trujillo y con la recogida de diplomas en la Universidad Complutense de Madrid ellos, que han sido elegidos entre los mejores estudiantes de cada país, dirán adiós a esta XXVI entrega de una experiencia muy difícil de olvidar.