Un pensionista medio pagará un euro al mes por sus fármacos más habituales
Un pensionista con una pensión contributiva que cobre más de 700 euros al mes pagará el 10% del precio de los medicamentos - abc

Un pensionista medio pagará un euro al mes por sus fármacos más habituales

La mayoría de los jubilados abonarán un 10% del precio de los medicamentos recetados

madrid Actualizado:

Un pensionista medio en buen estado de salud suele consumir en un mes un medicamento para la tensión como el Enalapril, un protector de estómago (omeprazol), otro para mantener a raya el colesterol, como la Simvastatina y un antiagregante plaquetario, como el Adiro. El coste de todos ellos suma 10,36 euros, de los que ahora deberá pagar 1,036 euros con la reforma del Ministerio de Sanidad que contempla que la mayoría de los pensionistas abonen el 10% de los medicamentos que se les recete.

El Gobierno presentó ayer las primeras iniciativas para ahorrar un mínimo de 7.200 millones y que entrarán en vigor en dos meses. Entre estas propuestas se encuentra el que los medicamentos dejen de ser gratuitos para una gran parte de los pensionistas, los que disfrutan de pensiones contributivas y cobran más de 700 euros al mes. Los que viven con una pensión no contributiva y cobran unos 400 euros al mes seguirán como hasta ahora, sin tener que pagar.

Los ciudadanos activos, que ahora pagan el 40% del precio de los medicamentos recetados, pasarán a abonar el 50%, un 10% más. El nuevo baremo protege a los desempleados de larga duración que no cobran prestación por desempleo, para los que serán gratuitas, pero sí deberán pagar los que tengan derecho a paro que seguirán abonando el 40% como hasta ahora. Las rentas superiores a los 100.000 euros anuales pagarán el 60% del precio del fármaco y en cambio se librarán de la subida quienes por sus bajos ingresos no están obligados a realizar la declaración de la renta.

Por un fármaco común como el ácido acetilsalicílico -en un envase de 100 miligramos y 30 comprimidos- que ahora cuesta 1,45 euros, un pensionista con receta pagará 0,14 euros y un ciudadano en activo que ahora abona 0,58 euros pasará a pagar 0,725 euros.

Por un paracetamol (650 mg y 20 comprimidos), cuyo precio es de 0,86 euros, según datos facilitados por el Colegio de Farmacéuticos de Madrid, se pagará como máximo apenas cincuenta céntimos en el caso de ciudadanos activos de rentas altas.

Una caja de 40 comprimidos de Voltaren, un antiinflamatorio común, cuesta en la actualidad 1,65 euros, y un ibuprofeno de 600 miligramos no llega a los dos euros (1,97). Poco más caro, 2,42 euros, resulta el envase más dispensado por las farmacias de omeprazol de 28 comprimidos por el que los pensionistas pagarán 24 céntimos y los activos 1,21 euros.

El Enalapril (3,12 euros), recetado para la tensión, costará 31 céntimos a los pensionistas y 1,56 euros para los ciudadanos en activo. Un antidiabético como la Metformina, 0,21 euros para los primeros y un euro para los segundos, y un Sintrom, habitual tras una operación de corazón, 0,16 y 0,82 euros respectivamente en una caja de 60 comprimidos de 1 miligramo.

Los medicamentos más caros se recetan sobre todo a enfermos crónicos, que ya pagaban un 10% de su precio y a los que esta reforma no les afectará, como tampoco a las familias numerosas, que seguirán pagando el mismo 40% que hasta ahora. Un Prometax recetado para el Alzheimer y cuyo valor asciende a unos 200 euros, costaría veinte a un jubilado pero tampoco será ése el precio que pague ya que los que dispongan de rentas por debajo de los 18.000 euros anuales tendrán un tope mensual de 8 euros y para los que superen dicha renta el máximo será de 18 euros.

La ministra de Sanidad, Ana Mato, aseguró ayer que los cambios en el copago farmacéutico pretenden disuadir de la compra innecesaria de los medicamentos. «Es la alternativa más justa», consideró para evitar otras medidas como cobrar un euro por receta como en Cataluña. Mato subrayó que no es una medida recaudatoria. El Gobierno prevé ahorrar más limitando las prótesis, los tratamientos nutricionales (dietoterapia) y transportes no urgentes en ambulancia. A los ancianos se les ingresará en residencias cuando no sea imprescindible el hospital y se luchará además contra el «turismo sanitario» de países comunitarios.