El presidente del grupo HM posa para ABC en el Hospital HM de Sanchinarro
El presidente del grupo HM posa para ABC en el Hospital HM de Sanchinarro - JAIME GARCÍA

Juan Abarca: «¿Qué queremos: tratar todos los juanetes o atender a los mayores?»

El presidente del Grupo HM Hospitales publica sus propuestas para hacer viable el sistema sanitario público

MADRIDActualizado:

Juan Abarca nunca pensó en dedicarse a otro sector que no fuera el sanitario. Médico y abogado es hijo de Abarca Campal, el cirujano que puso la semilla de HM Hospitales, el grupo hospitalario al que pertenecen hoy 15 grandes centros privados como Montepríncipe o Sanchinarro, en Madrid, o Modelo en La Coruña. No recuerda una vida sin batas blancas a su alrededor, donde el enfermo y la gestión sanitaria ocupa la mayoría de sus recuerdos. Hoy es una de las voces acreditadas para hacer el mejor diagnóstico de la sanidad española. Lo hace, sin tapujos, en su libro «El sistema sanitario español. De sus orígenes hasta nuestros días. Propuestas para un modelo sanitario viable» que hoy presenta en Madrid.

En su libro afirma cosas que solo se escuchan cuando los micrófonos se apagan. ¿Su intención es despertar conciencias?

Sí, quiero llamar la atención. Llevamos mucho tiempo diciendo que el sistema sanitario es insostenibe. Estamos en un punto en el que o nos lo tomamos en serio o el sistema se deteriorará tanto que no tendrá capacidad para recuperarse. La sanidad pública perdió en 2007 la carrera tecnológica durante la crisis económica mientras el sector privado siguió invirtiendo. Por eso, lo que hizo Amancio Ortega con su donación a la sanidad pública es admirable. No solo donó 300 millones, logró efectos en la salud de los enfermos que no tienen precio. Antes de que se compraran los nuevos equipos de radioterapia de Ortega había hospitales públicos que trataban a sus enfermos de cáncer con bombas de cobalto, una tecnología obsoleta y agresiva.

«Debería dar vergüenza que Amancio Ortega deba donar porque el sistema sanitario se haya quedado atrás»

¿No lo considera un acto de caridad?

No, es un acto de responsabilidad. Lo que le debería dar vergüenza a los gobiernos de turno es que Amancio Ortega deba donar porque el sistema sanitario se haya quedado atrás. Habría que preguntar a la población si prefieren que se compren máquinas de radioterapia o hacer más carreteras. Para la gente el sistema sanitario es muy importante. Pero hoy la última innovación está en el sector privado y va a más. Estamos entrando en la era de la digitalización, la inteligencia artificial, la robotización... O se cuenta con el sector privado o la sanidad pública seguirá deteriorándose y sufrirán los pacientes.

Una de sus propuestas es utilizar la sanidad privada para llegar dónde no llegue la pública.

Proponemos ampliar los conciertos para aliviar las listas de espera y facilitar la colaboración en determinadas pruebas basadas en la innovación. Si la cirugía robótica está en la privada, ¿por qué negarle esta cirugía a un enfermo de próstata? Se ha demostrado también que el mutualismo en la administración es un éxito absoluto, si lo ampliáramos a los trabajadores de las autonomías descargaríamos al sistema público. Otra de mis propuestas es que la sanidad pública se gestione de manera empresarial. La gestión del siglo XXI no es la misma que la de hace 30 años y concurren más factores que la propia sanidad.

Usted es empresario, ¿no cree que resulta sospechoso proponer más colaboración con la privada?

Entonces, ¿no lo decimos?. La sociedad civil solo está representada por la iniciativa privada porque el sistema sanitario público pertenece al Estado.

Escribe: «El problema es que nadie se atreve a recortar la oferta sanitaria» o «es insostenible una sanidad con acceso gratuito y de alcance universal». No es políticamente correcto.

Yo preguntaría a la gente qué prefiere: o que a todo el mundo se le traten los juanetes o atender a los mayores. Yo quiero que la sociedad española tenga el máximo estado del bienestar, pero si existe una limitación económica hay que recortar.

Propone derivar los recursos destinados a enfermedades banales a las más graves. ¿Dónde recortaría?

Yo planteo tres prioridades para la sanidad pública: niños, cualquier enfermedad que te mate y prevención.

¿Entonces es excesiva la cartera básica de servicios, los cuidados que todos los servicios públicos de salud están obligados a cubrir?

No, pero está insuficientemente financiada y peor gestionada. Se está facilitando a costa de no cubrir la dependencia.

Niega también que se deba debatir sobre la sostenibilidad del sistema sanitario.

Sí, digo que es una trampa saducea.

¿Por qué? ¿Ya no es viable?

La sostenibilidad habría que haberla planteado en 1994, no ahora. Hoy el sistema no tiene recursos para ser viable con todos los servicios y prestaciones que queremos.

«Sería un error recentralizar la sanidad, pero es necesario un mayor control del Estado»

Desde la década de los 90 se viene advirtiendo de que la sanidad pública o aguanta más, pero parece que es un sistema elástico capaz de aguantar lo que le echen

Sí, pero porque no se miden los resultados, los políticos solo hablan de lo bueno que es nuestro sistema sanitario y de que tenemos la mayor esperanza de vida gracias a él y no es del todo cierto. Por eso es imprescindible que el Estado tome posición de liderazgo.

¿Devolvería la competencia sanitaria al Estado?

Sería un error recentralizar la sanidad. Pero es verdad que es necesario un mayor control y coordinación del Estado, así como una financiación finalista. La gestión debe ser autonómica, salvo la salud pública y la prevención, porque esta es una inversión de hoy para evitar el gasto de mañana. La gestión de todo lo demás lo dejaría en las comunidades autónomas. Si no hubiera sido por la descentralización no tendríamos la red sanitaria actual.

Cuando escucha que somos el país más espléndido en prestación de servicios sanitarios de la UE, ¿qué siente, orgullo o preocupación?

Orgullo, sin duda. Esto solo demuestra la generosidad del pueblo español. La sociedad quiere el mejor sistema sanitario del mundo para todos, pero yo insisto hay que financiarlo.

¿Cuál es el error político más repetido en sanidad?

Decir que todo está bien. Y hacer una planificación en función del interés político. Todo el mundo quiere tener un hospital en su pueblo, pero hay que concentrar la actividad para que funcionen bien.

Critica también que las instituciones sin ánimo de lucro dedicadas a la salud, como algunos hospitales católicos, operen en el mercado libre. Explíqueme.

Estos centros no están compitiendo en igualdad de condiciones. El origen de las instituciones sanitarias sin ánimo de lucro, como los hospitales católicos y fundaciones, tenían como origen la beneficencia. Si tienes esta vocación debes trabajar para el sector público al mínimo coste posible porque es lo que tradicionalmente has estado haciendo, pero no competir con los que estamos pagando el IBI y otros impuestos.