Hospital Can Misses en Ibiza
Hospital Can Misses en Ibiza - EFE
TRIBUNA

Una estrategia en sanidad que cubra las necesidades de toda la población

Luis Mayero, presidente de la Fundación IDIS, pide reforzar los vínculos entre la sanidad privada y la pública para afrontar la inversión de la pirámide generacional

MADRIDActualizado:

Hemos construido desde generaciones atrás un sistema de salud de los más avanzados en el mundoy lo hemos hecho sostenible entre todos. Hoy nos encontramos en una situación de complejidad creciente una vez que se está produciendo ya una inversión de la pirámide poblacional. Las cifras las conocemos y los organismos internacionales no cejan en su empeño de alertar de la complejidad que se avecina en términos de sostenibilidad del sistema.

Obviar esta circunstancia no nos lleva sino a tener que afrontar las consecuencias de toda iniciativa que asienta sus cimientos en el inmovilismo, la falta de previsión y en la no aplicación de medidas estructurales anticipatorias que procuren soluciones acertadas a un problema de gran magnitud como el de la Sanidad.

No es mi intención en estas breves líneas aportar todos y cada uno de los puntos de actuación que desde la Fundación IDIS consideramos esenciales para atajar esta situación, pero sí quiero poner el acento en el hecho de que sin la colaboración de todos los agentes implicados en el sector y la utilización de todos los recursos disponibles difícilmente vamos a encontrar una solución idónea a un problema tan acuciante y complejo.

En este sentido, no cabe ninguna duda que es imprescindible reforzar los estrechos vínculos existentes entre la sanidad de titularidad pública y la de titularidad privada. Plantear un plan estratégico conjunto que contemple todas las capacidades disponibles e instaladas en beneficio del paciente y del propio sistema es fundamental en aras a que no solo los resultados de salud sean los mejores posibles, sino a que la agilidad y prontitud en la atención sanitaria y la propia experiencia del paciente sean las mejores.

Los puntos fuertes que aporta el sistema de titularidad privada con cerca de once millones de asegurados vienen determinados por sus características esenciales y por su idiosincrasia, en su entorno de actuación existe competencia y competitividad, no opera dentro de un mercado «cautivo» sino abierto, el ciudadano tiene plena capacidad de decisión y elección, y por ello cada centro debe ganarse su confianza a la vez que granjearse su credibilidad y la de su entorno en base a criterios estrictos de calidad asistencial, resultados de salud y reputación.

Aspectos como la innovación, la calidad, la cualificación de los profesionales, la acreditación de los centros y la política de transparencia para que todos puedan disponer de criterios objetivos de valoración y decisión son clave. Estos hechos que definen y determinan al sistema privado de salud han sido silenciados muchas veces, aunque los responsables políticos en su fuero interno son conscientes de su relevancia.

Pensar hoy en día que cualquier agente del sistema, público o privado, es autosuficiente para dar una respuesta sanitaria adecuada a las necesidades de toda la población no deja de ser baladí, especialmente en la era del conocimiento en red, en el instante en el que estamos diseñando un nuevo modelo colaborativo, personalizado, predictivo y participativo de ejercer la medicina.

Es evidente que el modelo de sanidad al que tender deberá cubrir las necesidades de salud y sanidad de toda la población de la forma más eficiente posible. En este sentido, los estudios más optimistas auguran que por los motivos ya comentados, para el año 2025, el gasto sanitario necesario para dar cobertura universal en condiciones de equidad precisará de un esfuerzo presupuestario que oscilará entre 97.000 y 113.000 millones de euros anuales, según el informe «Funding the gap» elaborado por ESADE y Antares Consultig.

Un análisis exhaustivo de los retos de nuestro sistema sanitario requiere tener en cuenta sus particularidades, disponemos de un sistema autonómico que precisa de mayor cohesión, en el que existe un gasto sanitario público per cápita diferencial entre unos territorios y otros motivado entre otras razones por la mayor o menor presencia de la sanidad de titularidad privada y en el que en ocasiones priman intereses excluyentes no estrictamente sanitarios, ello implica que se multipliquen recursos de manera innecesaria, que las autonomías compitan entre sí en vez de establecer sinergias y complementariedades estratégicas y que las ineficiencias afloren o se incrementen.

Como he comentado, en este escenario económico-sanitario complejo el mayor reto del sistema sanitario español es conseguir una asistencia ágil, pronta, eficaz, eficiente, efectiva y de calidad, y para ello es clave acometer una reforma inclusiva que tenga en cuenta a todos los agentes implicados del sector.

En este sentido, desde el entorno del emprendimiento privado en sanidad abogamos por cinco iniciativas prioritarias: Definición de una cartera de servicios básicos adaptada a las necesidades reales, reevaluación de la gobernanza del propio sistema, mejora de la eficiencia en la gestión en su más amplio sentido, impulso decidido a la innovación y a la colaboración de todos los agentes implicados en la asistencia sanitaria y corresponsabilidad de los ciudadanos en la utilización del sistema sanitario.

Una sanidad que se precie debe escuchar a sus ciudadanos y poner el acento en la Carta Europea de Derechos de los Pacientes establecida en Roma en noviembre de 2002, un documento imprescindible que incita a una utilización plena y responsable de todos los recursos que ofrece el sistema independientemente de su titularidad.