Guía práctica para convertirse en un agricultor «urbanita»

Los expertos recomiendan formarse en centros municipales especializados, incorporarse a alguna iniciativa vecinal, preparar adecuadamente el suelo, buscar una luz adecuada para nuestros cultivos u optar por el riego a goteo, entre otros consejos

MadridActualizado:

La instalación de un huerto en la azotea del Ayuntamiento de Madrid- en realidad se trata de una modesta instalación de varias macetas o recipientes más o menos grandes, como informó ABC- ha devuelto a la actualidad la agricultura urbana. Y concretamente, los conocidos como huertos urbanos que lejos de ser una moda reciente, ya existían en el siglo XIX. José Luis Fernández de Casadevante, responsable de esta materia de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM)y uno de los p ortavoces de la Red de Huertos Urbanos de Madrid.

En este sentido, ha recordado que a finales de los años 70 y principios de los 80 había en las afueras de la capital hasta 4.000 huertos (Entrevías, San Fermín...) desaparecidos muchos por la especulación, y que fue la Comunidad de Madrid la que puso en marcha las primeras políticas públicas en este terreno. Actualmente, ha calculado, hay «legalizados 19 huertos (Vallecas, Carabanchel, Moratalaz..., 12 están en el proceso de regularización y entre 20 o 30 en situación alegal, con una media hasta 30 personas por huerto.

Recomendaciones

1. Formación: Casadevante ha aconsejado antes de ponerse manos a la obra, si se carece de experiencia previoa, realizar algún curso de huertos en terraza o pequeños espacios en algún centro municipal: «Te dan algunas nociones básicas sobre el tipo de cultivo que se puede utilizar en cada estación, las rotaciones o cómo sustituir un cultivo por otro», ha recomendado este especialista. Montse Escutia, de la Asociación Vida Sana, aconseja al menos leer un libro sobre la materia.

2. Preparar el suelo: Escutia constata que no es lo mismo un suelo, en el que se haya cultivado antes que un solar, donde sólo ha habido escombros. En este sentido, ha recomendado hacer desaparecer cualquier resto de los mismos y si no hay un «verdadero suelo» aportar una capa de tierra. Si esta compactado habrá que «descompactarlo», siempre aportando una buena capa de compost (abono orgánico).

Si lo hacemos desde nuestra terraza, balcón o patio, lo mejor es usar mesas de cultivo u otro tipo de contenedores «el sistema es diferente».

3. La ubicación: Desde la Asociación Vida Sana han descartado que en una ciudad el agua sea el problema y muestran mayor preocupación por la insolación. Por este motivo, Montse Escutia ha recomendado buscar un emplazamiento donde dé luz a nuestras plantas y las protega de los vientos dominantes.

4. Cultivos: Normalmente, se opta por cultivos que se puedan adaptar al clima del lugar en el que tengamos nuestro huerto. Por ejemplo, esta responsable de la Asociación Vida Sana comenta que el clima mediterráneo de Barcelona permite trabajar con una gran variedad de cultivos durante todo el año como lechugas, coles, acelgas, rabanitos, zanahorias o remolachas. También se puede optar por otros más específicos como la familia de las crucíferas (coliflores, col lombarda, coles de Bruselas, brócoli) y las liliáceas (puerros, ajo, ...) para el otoño. O en verano, se puede optar por plantas cuyos frutos se consumen en la época como las solanáceas (tomates, berenjenas, pimientos...) y las cucurbitáceas (pepinos, melones...).

En el caso de las parcelas para parados de larga duración, hasta unas 70 habilitadas en el Barrio de Loranca en Fuenlabrada (Madrid) se optan en la época estival por los tomates, las judías, el melón, las sandías o los pepinos. Para la época de otoño- invierno las coles, berenjenas, acelgas o berzas, son las aconsejadas.

5. Mantenimiento: Montse Escutia, de la Asociación Vida Sana que impulsa el huerto escolar en el área de Barcelona, ha afirmado que depende del sistema de cultivo. «Los bancales elevados implican un trabajo previo de preparación del bancal, pero casi podemos olvidarnos si ponemos riego por goteo y una cubierta de paja, que evite la germinación de malas hierbas», ha observado este experta . En este sentido, si plantamos en caballones o por surcos requerirá mayor mantenimiento y «regar cuando el cultivo lo necesite». También hay otras tareas como la poda, en cultivos como las tomateras.

En Loranca (Fuenlabrada), por ejemplo, a los desempleados participantes en el programa se les proporciona tubos para el riego por goteo, así como el asesoramiento adecuado. Para Casadevante otras tareas importantes son nutrir la teirra a lo largo del tiempo, el laboreo o también la cuestión del riego por goteo. Si lo que tenemos se asemeja más al «huerto» de Carmena habremos de estar atentos a que el sustrato esté siempre húmedo y a que no se caliente demasiado durante el verano.

6. Herramientas: Los expertos consulados coinciden en señalar la necesidad de proveerse de carretillas, palas, rastrillos, horcas, azadones... Para Escutia «va a depender mucho del tipo de huerto que tengamos». En el caso de una mesa de cultivo en una terraza con un plantador bastaría, mientras que para trabajar en el suelo, las azadas y los rastrillos son fundamentales. Incluso se podría podar con los dedos, por lo tierno de los tallas.

7. Plagas: Las principales son el pulgón, la araña roja o la mosca blanca son los más importantes a juicio de los expertos consultados. Desde Loranca han recordado que está prohibido el uso de pesticidas y que con el asesoramiento técnico adecuado se buscan tratamientos alternativos, a través de productos naturales para acabar con estos incómodos invitados. Escutia, por ejemplo, ha recomendado «evitar un exceso de fertilización nitrogenada» que evite la aparición de insectos como los pulgones o la mosca blanca. Al primero se le puede eliminar, por ejemplo, con una solución de jabón de potasa. O para otras plagas (caracoles, orugas de las coles, gusanos grises...) se puede recurrir a «con efecto insecticida y repelente» como el ajenjo, el ajo o la cebolla.

Huertos escolares: el caso de Zaragoza

También los más pequeños de la casa pueden disfrutar de sus propios huertos en muchas localidades españolas. En estos casos, principalmente, a través de su centro educativo. Un ejemplo de este tipo de actividades es la ciudad de Zaragoza cuyo Gabinete de Educación Ambiental, dependiente del Ayuntamiento, impulsa la creación de huertos escolares cuyo inicio se remonta a 1983 cuando el colegio La Paz creó el suyo propio. Hoy en día cuenta con 110 colegios adscritos y unos 10.000 alumnos participando en este programa. Todos ellos constituyen la «Red de Huertos Escolares Agroecológicos».

Pero, ¿cómo funciona? ¿Qué pasos deben dar los colegios interesados? Desde la Agencia de Medio Ambiente y Sostenibilidad del consistorio zaragozano explican que hay mucha variedad de huertos en la ciudad: desde tradicionales con caballones o surcos a los bancales rectangulares, a ras de suelo, y con un sistema de riego por goteo, para una gestión eficaz del agua. Es precisamente los de este segundo tipo, los que más abundan.En todo este camino, padres, alumnos y profesores reciben el asesoramiento y la formación de este organismo en materia de agricultura agroecológica.

1. El Sol: Igual que con los huertos urbanos, un criterio muy importante es la luz, para que las plantas crezcan. De ahí que su orientación sea relevante, además de que exista un terreno para ello. Si no lo hay, los expertos recomendado construir bancales elevados - unos 60 cm dependiendo de las edades- y, posteriormente, se incorpora la tierra.

Normalmente se suele recomendar preparar el terreno una vez al año, en septiembre o en febrero labrándolo y aportando estiércol - un abono orgánico o compost- dependiendo de cuándo plantemos.

2. Semillas: En este programa, por ejemplo, se pretende cultivar hortalizas y recuperar variedades locales a través del Banco de Semillas. Para ello, frente a la costumbre extendida de usar semillas híbridas se ha optado en esta iniciativa por recopilar las de diferentes plantas hortícolas , que ceden los pocos agricultores que las siguen cultivando. La única condición se que los centros se comprometan a plantarlas y estudiarlas.

3. Alumnos: Los alumnos son quienes cuidan y recolectan las hortalizas. La recogida se convierte en una fecha señalada para el centro escolar, bien porque ese día los niños consumen sus propias acelgas o bien porque la cosecha es repartida para que los niños puedan compartirla con sus padres.

4. Uso del riego por goteo: En paralelo, desde el Gabinete de Educación Ambiental, también se fomenta el uso eficiente del agua incentivando el riego por goteo y se celebran reuniones periódicos con los responsables de los huertos o se imparten cursos y talleres de formación para profesorado sobre agricutura ecológica. Desde este programa siempre han considerado este tipo de huertos como «un laboratorio vivo en el centro educativo» que les permite conocer el origen de las hortalizas, como se trabajan y a valorar la labor del agricultor, entre otras cuestiones.