Activistas de la organización ecologista Greenpeace participan en una protesta para pedir la liberación de casi un centenar de orcas y belugas
Activistas de la organización ecologista Greenpeace participan en una protesta para pedir la liberación de casi un centenar de orcas y belugas - EFE

Greenpeace protesta en Moscú por las ballenas «encarceladas» en el Extremo Oriente ruso

Un centenar de catéceos están hacinados desde hace seis meses en una bahía del mar de Ojotsk

CORRESPONSAL EN MOSCÚActualizado:

Más de medio año llevan confinados en una bahía del mar de Ojotsk, junto al puerto de Najodka (Extremo Oriente ruso), un centenar de cetáceos en condiciones de hacinamiento y aquejados por las infecciones que les provocan los microorganismos. Cuatro de estos mamíferos murieron hace poco y otros se encuentran enfermos con llagas perceptibles en distintas partes del cuerpo. El presidente Vladímir Putin ordenó hace más de un mes que se resuelva el problema, pero todo sigue igual.

Así que la organización ecologista Greenpeace organizó ayer en el centro de Moscú, en la Plaza Nikítskaya, un acto de protesta autorizado. Mostraron en un panel una simulación en 3D de una orca que rompe el enrejado que la mantenía cautiva y logra huir de la llamada «cárcel de ballenas» de Najodka. No eran más que dibujos animados, ya que ninguno de estos mamíferos ha conseguido hasta ahora escapar vivo.

Esta tenebrosa prisión fue creada por quienes capturaron a los animales con la intención de venderlos a China, en donde se pagan altas sumas por ellos para su empleo como espectáculo en parques acuáticos y delfinarios. Pero las autoridades locales intervinieron y frustraron el negocio.

La cuestión es que ahora no se puede liberar a las 87 belugas, 11 orcas y 5 crías de morsa que allí se encuentran. Los veterinarios sostienen que morirían inmediatamente de hambre. Habría que trasladar a los cetáceos al lugar en donde fueron capturados, un poco más al norte, pero el mar en esa zona continúa congelado.

Comisión de científicos

Durante el acto de ayer en la capital rusa tomó la palabra el representante de Greenpeace en Rusia, Oganés Torgulián, y aseguró que «se ha creado una comisión para decidir sobre el destino de los cetáceos, integrada por científicos, pero la coordinación corre a cargo de las administradoras pesqueras que en su esencia son las culpables del surgimiento de este problema».

Según Torgulián, el precio medio de una orca en China es de cerca de un millón de euros, pero los delfinarios los adquieren por hasta 6 millones de euros cada uno. El activista de Greenpeace confía en que la inminente visita a la «cárcel de ballenas», la más grande que existe en el mundo, del oceanólogo Jean-Michel Cousteau ayude a encontrar una solución. Desde el pasado verano han muerto allí una orca y tres belugas.

Leonardo DiCaprio ha hecho un llamamiento a recoger firmas para exigir el cierre de la «cárcel de ballenas» mientras Pamela Anderson le ha pedido a Putin que prohíba en general la caza de cetáceos. Rusia es el único país del mundo donde se puede cazar y comerciar con orcas, pese a que su legislación permite su venta sólo con «fines científicos». China no es el único país a donde suelen ir a parar los cetáceos capturados en aguas rusas, se venden también en delfinarios de India, Tailandia o Vietnam.