Los participantes de la mesa redonda durante el Foro del Agua ABC-La Verdad - ERNESTO AGUDO
Foro del Agua ABC-La Verdad

García Egea: «Si alguien quiere cerrar el trasvase, habrá enfrentamiento»

Los principales partidos políticos debaten sobre la gestión del agua en España

MadridActualizado:

Las fricciones políticas por la gestión del agua y los trasvases en España no se atenúan con elecciones a la vista. Este martes se hizo patente en el Foro del Agua ABC-La Verdad, donde líderes y representantes de los principales partidos políticos debatieron sobre el futuro hídrico del país. «Es fundamental que todos estemos de acuerdo en lo que se puede esperar del sistema de agua», dijo el secretario general del PP Teodoro García Egea, pero advirtió: «Si alguien habla de cerrar el trasvase, habrá enfrentamiento».

ABC y La Verdad han celebrado el Foro que reunió a más de 200 personas del sector y que llevó por título «Trasvase Tajo Segura, 40 años al servicio de una nación». El evento contó con el patrocinio de Cajamar, Hyundai y el sindicato de regantes Scrats, y la colaboración de la comunidad de regantes de Lorca y la Junta Central de Usuarios de Aguas del Valle del Almanzora. En la primera de las tres mesas, «La política hídrica en España: infraestructuras necesarias», participaron la presidenta del PSOE, Cristina Narbona; el secretario general del PP; la portavoz adjunta de Ciudadanos en el Congreso, Melisa Rodríguez; el portavoz adjunto de Podemos en la Comisión de Transición Ecológica, Pedro Arrojo y el presidente de Vox, Santiago Abascal.

«Lo importante es que se pueda conjugar los aportes del trasvase Tajo-Segura -que es previsible que sean menores en el futuro-, con la conexión a plantas desaladoras y a embalses», expuso Narbona, después de que García Egea afirmara que el lunes el Gobierno le respondió a una pregunta por escrito asegurando que trabaja en un escenario de reducción de entre un 20 y un 30% de aportes a los trasvases, algo que el PP «no va a tolerar».

«El agua debería ser una política de Estado y no de enfrentamiento», dijo Melisa Rodríguez, que lamentó que esta legislatura se haya perdido la oportunidad de llegar a un consenso. El problema radica en que estas decisiones «no dan votos» a cuatro años vista, ya que sus resultados se traducen 20 años después, dijo. Y aunque la mayoría de los políticos se refirieron a la necesidad de diálogo y de intentar llegar a acuerdos, el líder de Vox fue más pragmático y aseguró que «ojalá se pudiera hacer una política nacional del agua que trascienda los gobiernos, pero hemos visto que no es posible». Por eso, puntualizó, «no hacen falta» 350 diputados para legislar, sino solo «176». No obstante, Rodríguez le afeó que en sus filas ya haya contradicciones, después de que un líder regional de Vox se hubiera pronunciado en contra del trasvase. «Fue un desliz que luego se rectificó. Vox aspira a tener un solo discurso», le respondió Abascal.

Reducción de recursos

Los efectos del cambio climático sobre los recursos hídricos en España también se abordaron y dieron pie a algún chascarrillo, con Narbona afeando a Abascal que fuera el único que no hablara sobre ello. El representante de Podemos, Pedro Arrojo, aseguró que las previsiones indican que de aquí a final de siglo la reducción de caudales en España será del 24%, y en las zonas sensibles de entre el 30-40%. Por eso, dijo, «las estrategias tradicionales no son la solución si no queremos fracasar. Hacer nuevas grandes presas es como regalar un monedero a un pobre», argumentó, porque «en la siguiente sequía tendremos más presas vacías». En contra de los trasvases que cuando se necesitan «están sin agua», en su opinión es necesario trabajar para cerrar los pozos ilegales, incorporar seguros de sequía para regadío e introducir nuevas tecnologías.

«Las infraestructuras deben ser gestionadas con mayor eficiencia y control, depuramos agua y no la reutilizamos», lamentó Narbona que dio la bienvenida a toda tecnología que sirva para abaratar costes. Según destacó, «el compromiso del PSOE es garantizar, incluso en los peores momentos del cambio climático, que existe garantía de uso para consumo, regadío y usos ambientales».

Una mención a las infraestructuras que provocó que García Egea la recriminara que en 2011, cuando llegó Mariano Rajoy al Gobierno, las desaladoras estaban sin construir y los planes de cuencas sin hacer. Desde su punto de vista, las políticas a implementar está la necesidad de «reforzar la figura de los regantes como gestores del agua», quienes son los «primeros interesados» en cuidar del medio ambiente y lograr la mayor eficiencia en el uso del agua, y para quienes es muy importante «tener reglas objetivas y certidumbre sobre cuándo pueden disponer del recurso y cuándo no». Además, explicó, la política del agua no puede estar «en contra de que se reduzca la superficie cultivada», porque la lucha contra el cambio climático también debe proteger los cultivos. El debate actual, dijo, «no es de pasado o futuro, sino de más libertad o menos libertad».

En este punto, Melisa Rodríguez aseguró que «quien reduzca el problema a trasvase si o trasvase no, se equivoca», y defendió la necesidad de gestionar la recarga de acuiferos, trabajar para mejorar la eficiencia de todas las cuencas, tener en cuenta los efectos que traerá el cambio climático, así como avanzar hacia una economía circular del agua y la despolitización de las conferencias hidrográficas.

La receta de Abascal se basa en más embalses, en abordar un plan que contemple los trasvases «necesarios» y en favorecer la interconexión de cuencas. «En todos los planes subyace que el agua es de todos, y eso solo se puede garantizar trasvasando y embalsando», expresó. También defendió que en muchas regiones de España se ha evitado la «desertización humana» gracias a que el trasvase permite que haya «futuro». «Los ríos son de todos, pero ese no es el problema. La Alhambra es de todos pero no me voy a llevar los leones a otra ciudad», dijo Arrojo, que aseguró que es «una temeridad» seguir con las mismas políticas en un escenario de cambio. Aunque, según dijo García Egea, «si solo pueden beber agua los de la ribera del río, mal vamos».