Miguel Ángel Morcillo mostrando el interior del tomógrafo PET/CT
Miguel Ángel Morcillo mostrando el interior del tomógrafo PET/CT - Maya Balanya

Diagnosticar el cáncer de mama con anticuerpos de dromedarios

Un proyecto del Ciemat busca detectar de manera precoz si se produce metástasis

MadridActualizado:

Química, física y matemáticas se reunirán durante los próximos tres años en uno de los laboratorios del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat). ¿El fin común?Diagnosticar de manera precoz, y sin tener que utilizar un método invasivo, el cáncer de mama triple negativo, uno de los tipos de cáncer más agresivos y que deriva con facilidad en metástasis, en especial, en el cerebro.

Financiado íntegramente por la Fundación BBVA, el proyecto, liderado por Miguel Ángel Morcillo Alonso y todavía en la fase preclínica, tiene dos protagonistas:los anticuerpos y los isótopos radiactivos.

Anticuerpo específico

Según explica el investigador responsable del proyecto, una de las características que tienen las células metastásicas de cáncer de mama es que «sobreexpresan» en la membrana de la célula una proteína y hay un anticuerpo que es específico de esa proteína. «Si ese anticuerpo se inyecta, en este caso a un animal, este se disemina por el organismo y se une a esa proteína», explica el investigador.

En ese momento entran en escena los isótopos. «Lo que queremos es marcar los anticuerpos con algo que podemos ver», comenta Morcillo. Así, se introduce dentro del anticuerpo el isótopo, cuyo núcleo es inestable y se está desintegrando, por lo que emite radiación, la cual es muy fácil de detectar en un escáner. «Estos isótopos radioactivos emiten positrones y esos positrones los podemos detectar», apunta el científico.

Es por ello que el resultado de esta unión permite a los investigadores «hacer una fotografía», en la que poder ver en qué parte del cuerpo de encuentran las células afectadas.

Reducir la radiación emitida

El otro pilar fundamental del proyecto es reducir al máximo posible el impacto de la radiación emitida en la salud de las pacientes. Los anticuerpos son «muy grandes», por lo que permanecen un largo tiempo en el organismo. «El interés que tenemos en este proyecto es obtener anticuerpos más pequeños para que estén menos tiempo en el cuerpo», explica el investigador a ABC.

Para minimizar este impacto, se van a producir anticuerpos más reducidos, específicamente, desgrana el científico, anticuerpos de dromedarios, los llamados «nanobodies».

Los camélidos –dromedarios, camellos y llamas – fabrican anticuerpos mucho más pequeños que los que producen los seres humanos o, por ejemplo, los ratones con los que se lleva a cabo el proyecto.

«Lo que vamos a hacer es coger la proteína y la vamos a inyectar a los dromedarios y estos van a producir anticuerpos, frente a esa proteína extraña», relata el investigador.

La ventaja de estos «nanobodies» no es solo que al ser más pequeños desaparecen mucho antes del organismo –tan solo se mantienen durante unas horas–, sino que, gracias a su tamaño reducido pueden acceder al cerebro, cosa que los anticuerpos más grandes no son capaces de hacer.

Más ideas

Otra de las ideas punteras de este proyecto más destacadas es que los isótopos que se van a utilizar serán fabricados en el mismo Ciemat con un generador de radioisótopos PET. Una vez se introduce el anticuerpo «marcado» en la paciente, gracias a un tomógrafo PET/CT, se realiza tanto un TAC como una imagen de la exposición de estos anticuerpos, que, al sobreponerse, muestran de manera exacta si el cáncer se ha extendido y ha derivado en una metástasis.

«Vamos a poder hacer un diagnóstico acorde a esta metástasis, y también evaluar la eficacia del tratamiento», concluye Miguel Ángel Morcillo Alonso.