Jóvenes fumando en la puerta de un bar
Jóvenes fumando en la puerta de un bar - Inés Baucells

Cinco motivos médicos para dejar de fumar

Etre ellos se encuentra reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares

MadridActualizado:

El tabaco es la primera causa de mortalidad en países desarrollados, por delante de la hipertensión, y la segunda a nivel mundial según el informe Global Health Risks de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, es un factor de riesgo determinante de las tres primeras causas de muerte: enfermedad cardiovascular, cáncer y enfermedad respiratoria crónica, según el National Cancer Institute.

Un cigarrillo contiene más de 700 sustancias nocivas, de las cuales 70 son cancerígenas. Con motivo del día Mundial sin Tabaco, el I Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon, señala que el hábito de fumar es uno de los principales obstáculos al que se enfrentan los españoles cuando quieren llevar una vida sana.

Dejar de fumar tiene innumerables beneficios. Etre ellos se encuentra reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. De acuerdo a un informe de la OMS, la cardiopatía coronaria –el estrechamiento de las arterias que proveen de sangre y oxígeno al corazón– es la principal causa de muerte en todo el mundo. El consumo de tabaco y la inhalación de humo ajeno son motivo del 17% de esos fallecimientos, detrás de la hipertensión arterial. Asimismo, el tabaco es un factor de riesgo a la hora de padecer, entre otras enfermedades, un accidente cerebrovascular.

En países en desarrollo, por otro lado, el consumo de tabaco es la primera causa de muerte. Alvar Ocano, gerente médico de Aegon, asegura que dejar el tabaco implicaría en estos casos la disminución del riesgo de ataque cardíaco súbito, de padecer cardiopatía coronaria, mejorar la circulación y disminuir la formación de coágulos de sangre.

Dejar de fumar disminuye las complicaciones respiratorias

Dejar de fumar también disminuye las complicaciones respiratorias durante procesos de resfriados, gripes o ataques de asma, reduce la fatiga y las dificultades respiratorias y favorece la realización de actividades deportivas.

El consumo excesivo y prolongado de tabaco, así como la exposición continuada al humo ajeno, es el principal factor de riesgo para padecer enfermedades del sistema respiratorio, según expertos médicos de Aegon. Una de las afecciones más comunes es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), patología que consiste en la reducción constante del flujo de aire a causa de la acumulación de mucosa en los pulmones.

Entre otras enfermedades respiratorias que se ven afectadas por el consumo de tabaco se encuentra el asma, la tuberculosis, el lento desarrollo pulmonar de los bebés en el útero materno y las infecciones de las vías respiratorias inferiores, como la neumonía, que son la causa de más de 4 millones de muertes al año y la principal causa de muerte en niños menos de 5 años.

Disminuye el riesgo de padecer cáncer

La decisión de dejar el tabaco reduce en la mitad las probabilidades de padecer cáncer de pulmón a largo plazo, así como otros tipos de cáncer como de boca, esófago, laringe, garganta y vejiga, apuntan los expertos.

Del informe de la OMS se desprende que el consumo de tabaco provoca el 22% de los fallecimientos por cáncer y el 70% de las muertes por cáncer de pulmón en el mundo. El humo del tabaco es capaz de provocar daños en el ADN y genera la mutación de los genes protectores, pudiendo padecer esta enfermedad años después de dejar el tabaco por completo. El humo puede tener consecuencias nocivas para aquellos conocidos como fumadores pasivos, que respiran el humo de tabaco ajeno. Por otro lado, el consumo de tabaco vía oral puede causar tambén cáncer de boca, garganta o páncreas.

Dejar el tabaco permite reducir, a largo plazo, el riesgo de padecer diabetes tipo II

Dejar el tabaco permite reducir, a largo plazo, el riesgo de padecer diabetes tipo II, si bien esta puede ser causada también, con independencia de si se es fumador o no, por un aumento de peso, altos niveles de colesterol e incluso genética.

El tabaquismo también aumenta el riesgo de padecer diabetes, de acuerdo a Alvar Ocano. La nicotina presente en el tabaco induce en la celulasa, provocando que seamos menos sensibles a la insulina y, por lo tanto, nuestro cuerpo requiera de más cantidades de esta hormona para regular los niveles de azúcar en la sangre. El consumo de tabaco constituye un desencadenante de la intolerancia a la glucosa, denominada comúnmente “prediabetes”, a causa de los efectos del humo sobre el páncreas, donde se produce la insulina. Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Colorado (EEUU) concluyó que la diabetes duplicaba el riesgo de fallecimiento de una persona fumadora por cualquier causa.

Mejora la piel y la vista

Asimismo, los expertos indican que el tabaquismo se asocia en ocasiones con la aparición de cataratas, patología ocular que puede llegar a causar ceguera y que es un 40% más común entre los fumadores. El consumo de tabaco genera, por una parte, irritación de los ojos a causa del humo, y por otra, libera sustancias químicas en la sangre que afectan a la visión.

El consumo de tabaco provoca el envejecimiento de la piel a causa de la mala circulación, el desgaste de la proteína colágeno y la vitamina A. Expertos médicos de Aegon afirman que los fumadores se caracterizan por tener una piel áspera y seca que favorece la aparición de arrugas y manchas. El tabaco también potencia el desarrollo de psoriasis, afección inflamatoria que consiste en la aparición de manchas rojizas que suelen provocar comezón.