Teresa Romero ha reconocido que no le contó a su doctora que había estado en contacto con el ébola - facebook

Teresa Romero: «No le dije a mi doctora que había estado en contacto con el ébola»

La auxiliar de enfermería ha reconocido que cuando acudió al centro de salud de Alcorcón por primera vez no explicó sus antecedentes

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La auxiliar de enfermería Teresa Romero, contagiada por ébola tras atender al misionero repatriado Manuel García Viejo, ha reconocido en una entrevista a Las Mañanas de Cuatro que no le dijo a su doctora del centro de salud que había estado en contacto con el ébola cuando acudió con los primeros síntomas el pasado 30 de septiembre.

El martes por la tarde se empezó a encontrar mal, con algo de fiebre. Se dirigió entonces a su centro de salud, pero no le contó a su doctora que había atendido al religioso García Viejo. «No tiene culpa la mujer porque no le dije que había estado en contacto con el ébola. Tampoco pensé que fuera ébola hasta el último momento Nunca lo piensas», ha señalado.

El fin de semana pasado se encontó peor y llamó al 061. «Vinieron a buscarme en ambulancia. Ya estaba fatal», ha reconocido. Ha confirmado que fue trasladada al Hospital de Alcorcón en una ambulancia normal. «Los enfermeros iban vestidos sin traje especial», ha dicho.

Además, ha contado que sospechó que tenía ébola porque lo escuchó «detrás de una puerta» cuando ya estaba ingresada y porque una de las últimas veces el médico entró a su habitación vestido con un buzo blanco. «Yo le pregunté al médico por el resultado y no me lo quiso decir muy claro y yo ya sospeché. A mí no me lo dijo nadie. Me enteré por las noticias a través del móvil», ha revelado Teresa.

La auxiliar de enfermería ha dicho que se encuentra «bastante mejor»y ha querido dar las gracias a sus compañeros del Hospital Carlos III y de Alcorcón por lo que están haciendo por ella. Asimismo, ha apuntado que ningún miembro del Gobierno se ha puesto en contacto con ella. Con la que sí habla varias veces al día es con su madre, que se encuentra en la localidad gallega de Becerreá.

También ha explicado que una vez fallecido García Viejo, como parte del protocolo, la llamaron a casa desde el hospital para explicarle que si tenía fiebre y otra serie de síntomas, avisase.