La doctora Anna Planavila (fila superior, quinta por la derecha), coordinadora del estudio, junto al resto de investigadores que componen el grupo del doctor Francesc Villarroya
La doctora Anna Planavila (fila superior, quinta por la derecha), coordinadora del estudio, junto al resto de investigadores que componen el grupo del doctor Francesc Villarroya - ciberobn

FGF21, la hormona quemagrasa que protege el corazón

Investigadores españoles demuestran que la ausencia de esta proteína, producida por el propio corazón para autoprotegerse, está ligada a anomalías cardíacas

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La hormona FGF21 no sólo actúa como «quemagrasa», sino que ejerce una importante función contra la hipertrofia cardíaca, ya que protege el corazón, según han demostrado, tras un estudio realizado en roedores, especialistas del Instituto de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) del grupo dirigido, desde la Universidad de Barcelona, por el doctor Francesc Villarroya. El hallazgo, publicado este mes en la revista electrónica Nature Communications, constata que el propio corazón segrega esta hormona para autoprotegerse.

Aunque existen múltiples evidencias de efectos saludables de la FGF21 sobre el metabolismo, el estudio coordinado por la doctora Anna Planavila es el primero que constata los beneficios de la hormona FGF21 para el corazón.

Este trabajo abre una nueva vía de investigación para la prevención y tratamiento de enfermedades cardíacas. «Los hallazgos indican los efectos positivos de la FGF21 para el corazón, tanto in vivo como in vitro, en un contexto de condiciones patológicas como la hipertrofia, no obstante, son necesarias más investigaciones para analizar esta proteína como herramienta potencial en el desarrollo de estrategias médicas», declara Planavila.

Mecanismo de autoprotección

Además, de acuerdo con los resultados, el corazón es fuente y destino de esta proteína. «La FGF21 actúa directamente en las células cardíacas y son estas mismas las que la segregan para autoprotegerse», explica la investigadora de la Red Consorciada.

La ausencia de FGF21 está asociada a alteraciones cardíacas, como la hipertrofia, dilatación y disfunción cardíaca y así lo han constatado los investigadores del CIBERobn. «La hipertrofia cardíaca mejoró considerablemente en los roedores tratados con FGF21, mientras que los corazones de los ratones a los que no se les administró esta hormona presentaron una respuesta hipertrófica más pronunciada», afirma la doctora Planavila.

Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en los países industrializados. La hipertrofia cardíaca o ventricular es una patología caracterizada por el aumento del músculo cardíaco y se presenta en diferentes cardiopatías como la enfermedad isquémica, la hipertensión arterial o la insuficiencia cardíaca. La repuesta hipertrófica puede desencadenarse por situaciones naturales como el crecimiento, el embarazo y la actividad física intensa y regular, o por situaciones patológicas, como la hipertensión arterial, estenosis o insuficiencias valvulares o infarto agudo de miocardio.

Otras aplicaciones

Además de su recién descubierta acción cardioprotectora, la FGF21 ha sido objeto de estudio en múltiples investigaciones del grupo dirigido por el doctor Villarroya, en las que se han hallado y constatado sus innumerables beneficios. Esta hormona, segregada principalmente por el hígado como respuesta a la ingesta de alimentos, reduce los niveles de glucosa y actúa directamente sobre la grasa parda, produciendo calor y quemando el tejido adiposo.

Aunque el hígado es su principal órgano de producción, otros como el tejido adiposo blanco o el marrón, los músculos esqueléticos y, tal y como se revela en el presente estudio, el corazón también segregan FGF21.

Asimismo, estudios previos postulaban que esta hormona podía ser también efectiva a la hora de combatir los efectos secundarios del tratamiento antirretroviral en pacientes infectados por el virus del SIDA que presentan lipodistrofia, alteración en la forma en que el cuerpo produce, usa y almacena la grasa provocando, en muchos casos, desfiguración.