Células de cáncer de próstata
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CÁNCER DE PRÓSTATA

Por fin un fármaco eficaz frente al cáncer de próstata más agresivo y letal

Enzalutamida reduce en un 71% el riesgo de metástasis o muerte en pacientes con cáncer de próstata resistente a la castración no metastásico con rápida elevación del PSA

MADRIDActualizado:

El tratamiento del cáncer de próstata resistente a la castración no metastásico en el que se produce una rápida elevación de los niveles de antígeno prostático específico (PSA) supone un dilema que a día de hoy no se sabe muy bien cómo abordar. Y es que si bien la ausencia de metástasis parece sugerir que la enfermedad no está progresando, la subida del PSA indica que hay actividad cancerígena, por lo que existe un gran riesgo de que el tumor acabe extendiéndose a otros órganos –o lo que es lo mismo, formando metástasis– y provoque el deceso del paciente. Es más; las terapias hormonales –los andrógenos, sobre todo la testosterona, colaboran en el crecimiento del tumor– tampoco funcionan, dado que el tumor ha desarrollado resistencia –resistente a la ‘castración’ quiere decir resistente a la hormonoterapia–. Un aspecto crucial dado que eliminada la opción de las terapias hormonales, poco más se puede hacer. No hay más tratamientos eficaces. O así ha sido hasta ahora, dado que un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern en Chicago (EE.UU.) muestra la gran eficacia de un fármaco frente a este cáncer tan agresivo y letal. ¿Su nombre? ‘Enzalutamida’.

Concretamente, el estudio, de tres años de duración y publicado en la revista « The New England Journal of Medicine», demuestra que, comparada frente a placebo, enzalutamida reduce en hasta un 71% el riesgo de metástasis o muerte en los pacientes con cáncer de próstata resistente a la castración no metastásico con rápida elevación del PSA. Un fármaco que, además, retrasa en casi dos años la reaparición –o ‘recurrencia’– del tumor.

Como explica Maha H. Hussain, directora de la investigación, «estoy encantada con estos resultados. El fármaco no solo redujo la diseminación del cáncer, sino que también tuvo un impacto sobre otros efectos relacionados con la enfermedad, incluida una mayor reducción en el PSA y una menor necesidad de tratamientos oncológicos adicionales sin que hubiera un empeoramiento de la calidad de vida».

Bloqueo androgénico

Para llevar a cabo este ensayo clínico en fase III aleatorizado, internacional y doble ciego –esto es, en el que ni los investigadores ni los pacientes conocían cuál era el tratamiento recibido–, los autores contaron con la participación de cerca de 1.400 adultos diagnosticados de cáncer de próstata cuyos niveles de PSA se habían duplicado en un periodo máximo de 10 meses y que recibían terapia de deprivación androgénica. Como recuerdan los autores, «se trata de los pacientes con la forma más agresiva de la enfermedad en esta situación». Y por cada tres participantes, dos recibieron tratamiento con enzalutamida y uno con placebo.

Como refiere Maha Hussain, «nuestro objetivo era ver si podíamos retrasar la reaparición del cáncer con la esperanza de prolongar la vida de los pacientes. Tenemos que continuar el seguimiento para ver si hay un impacto sobre la supervivencia a largo plazo, pero la tendencia inicial es claramente positiva».

El tratamiento con enzalutamida retrasó en casi dos años la reaparición del cáncer de próstata

Los resultados mostraron que la duración media del tratamiento se estableció en 18,4 meses en el grupo de enzalutamida y en 11,1 meses en el de placebo. Y lo que es más importante, que mientras que el promedio de supervivencia libre de metástasis fue de 14,7 meses en los pacientes que recibieron placebo, esta media de tiempo sin que progresara la enfermedad se elevó hasta los 36,6 meses en los tratados con enzalutamida. Tal es así que, concluida su participación en el estudio, los pacientes que recibieron placebo fueron inmediatamente tratados con enzalutamida.

Pero, ¿qué hace exactamente enzalutamida? Pues negar a las células tumorales las hormonas que necesitan para crecer, muy especialmente la testosterona. Para ello, se une al receptor de andrógenos en la célula cancerígena y lo bloquea. El resultado es que las hormonas, desprovistas de su receptor, no pueden entrar en las células, que al carecer de su ‘alimento’ se ven abocadas a morir –o en su defecto, a volverse ‘inactivas’.

Como apunta la directora de la investigación, «al tratar a los pacientes en fases más tempranas, cuando tienen ‘menos’ cáncer, el fármaco puede ser incluso más efectivo. Es como las malas hierbas en el jardín. Siempre es mucho más fácil controlar una única mala hierba que un jardín lleno de ellas».

Próximamente en su consulta

De forma tradicional, los varones diagnosticados de cáncer de próstata eran intervenidos quirúrgicamente con objeto de extirparles sus testículos. Sin embargo, y gracias a los avances tanto farmacológicos como tecnológicos, esta castración ‘física’ ya no es necesaria, pudiendo llevarse a cabo una castración ‘química’ –o ‘farmacológica’– con la administración de inyecciones para reducir la producción de testosterona. Pero, por lo general, hace falta algo más. Como concluye Maha Hussain, «la terapia no controla el resto de fuentes de testosterona en el organismo, y cualquier mínima ‘bocanada’ de esta hormona es suficiente para estimular el cáncer».

De ahí la importancia del tratamiento con enzalutamida, fármaco ya aprobado para el tratamiento del cáncer de próstata metastásico resistente a la castración. Pero, ¿cuándo estará disponible para los tumores no metastásicos con rápida elevación del PSA? Pues según informan los autores, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ya está revisando esta indicación, por lo que debe esperarse su aprobación en un futuro muy próximo.