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María Teresa Campos y Ana Rosa Quintana: historia de una pública enemistad

Las presentadoras vivieron caminos profesionales cruzados, y en sus encuentros públicos quedaron claras sus disputas

Ana Rosa Quintana y María Teresa Campos
Ana Rosa Quintana y María Teresa Campos - MEDIASET ESPAÑA / ÓSCAR GONZÁLEZ
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Ana Rosa Quintana y María Teresa Campos han vivido sus vidas profesionales casi en paralelo. Ambas estuvieron, durante años, unidas por los movimientos profesionales que realizaban. Los cambios que sufría una en el terreno laboral, tenía consecuencias sobre la otra.

Todo esto comenzó sobre la segunda mitad de los años 90. María Teresa Campos se encontraba en Televisión Española y fue reclamada por Telecinco para empezar a presentar un programa que fue toda una revelación: «Día a día». Este espacio magazine se convirtió en toda una referencia de la televisión nacional, dando cabida a la actualidad política, a los sucesos y el entretenimiento.

Entre 1996 y 2004, «Día a día» era líder indiscutible de audiencia. En ningún año, su cuota media de pantalla bajó del 25% de share, naciendo así el concepto de la gran «reina de las mañanas» que María Teresa Campos encarnaba a la perfección. Sin embargo, las diferencias entre la dirección de la cadena y la presentadora aceleraron un fichaje que pasó a la historia por lo bronco que resultó posteriormente. Antena 3 fue la nueva casa para María Teresa Campos, que la contrató para replicar el formato bajo el nombre de «Cada día».

Ante esto, Telecinco se encontró ante el reto de ofrecer un contenido que, en audiencia, había rentabilizado con enorme éxito. Entonces decidieron volver a atacar a su enemigo favorito: ficharon a Ana Rosa Quintana, que dejó de presentar «Sabor a ti» en Antena 3, para hacer un nuevo magazine bajo el nombre de «El programa de Ana Rosa».

Dos «reinas de la mañana» y solo una corona

Ambos formatos no comenzaron a la vez, sino que fueron llegando como consecuencia de los cambios que las cadenas llevaron a cabo de forma paulatina y que también dependían del transcurso de la vida personal de las propias presentadoras. María Teresa Campos comunicó a la audiencia, en junio de 2004, que tras el verano no estaría al frente del espacio. En julio, Antena 3 confirmó que no contaría más con «Sabor a ti» por la bajada de audiencia.

El 9 de septiembre comenzó, con María Teresa Campos, «Cada día». Sin embargo, en Telecinco continuaba en emisión «Día a día», con dos presentadores sustitutos, ya que Ana Rosa Quintana se encontraba de baja por maternidad. Fue el 10 de enero de 2005 cuando se incorporó de nuevo al trabajo con «El programa de Ana Rosa», en Telecinco.

Lo que no se podía imaginar María Teresa Campos era que, con el mismo espacio, con un nombre similar, y ganando a su competidora unos meses de ventaja, su programa sería un enorme fracaso. El espacio no alcanzó los resultados esperados, logrando un 19% de cuota de pantalla. Este dato no es malo a día de hoy, pero era superado por ocho puntos por Ana Rosa Quintana y por cinco por la oferta de TVE.

Esto provocó que la corona de «reina de las mañanas» pasara a estar en manos de Ana Rosa Quintana, que, desde hace 14 años, la ostenta de forma imbatible. Mientras la carrera de Quintana continuaba ascendiendo hasta convertirse en el magazine de mayor éxito y longevidad de la cadena de Fuencarral, María Teresa Campos fue cambiando de programa de cuando en cuando, sin encontrar de nuevo su lugar. El no volver a sentir el enorme éxito que vivió en el pasado provocó que tuviera que cambiar de nuevo de cadena.

Posteriormente Antena 3 dejó de contar con María Teresa Campos, y tras llamar a la puerta de Telecinco, este le ofreció ser la presentadora de «La mirada crítica», el formato matinal informativo y de entrevistas que antecedía al espacio de Quintana. Y de ahí, a «¡Qué tiempo tan feliz!».

El primer cara a cara

A su salida estrepitosa de «La mirada crítica» por temas de salud, Ana Rosa Quintana recibió en su plató a Campos por primera vez. Habían pasado tres semanas sin que saliera en televisión y se enfrentaron a su primer cara a cara. En un primer momento, ambas presumían de que se les había enemistado públicamente sin saber por qué pero, poco a poco, según iba avanzando el encuentro, el rencor del pasado iba apareciendo. «Que a veces habré hecho cosas que no te hayan gustado, pues seguramente», le decía Campos a su entrevistadora, que contestaba que «hombre, algún tirito me has dado».

Ese fue el momento en el que María Teresa Campos se terminó de encender. «No empecemos así... porque a lo mejor los puede haber por defecto y exceso», continuó la Campos. Una cosa que quiso dejar clara Quintana fue que, cuando se le había preguntado, «nunca he contestado» sobre la enemistad. Sin embargo, lo que más dolor le había causado a Campos no era eso, sino el que su compañera nunca la hubiera defendido en público: «si tú empiezas así, entonces me darás pie para que te diga que pudiera tener alguna queja. En determinados momentos duros de mi vida profesional, que no se si fue porque me cambié de cadena, la gente con la que había trabajado no me defendía. Lo único que yo pudiera tener es que me hubiera gustado que en esos momentos terribles, me hubieras dicho desde tu programa: "Teresa, que estoy contigo, te quiero". Solo eso».

María Teresa Campos en su primer cara a cara con Ana Rosa Quintana
María Teresa Campos en su primer cara a cara con Ana Rosa Quintana - MEDIASET ESPAÑA

Segundo y tenso encuentro

La legendaria enemistad es pública no mejoró con el paso del tiempo. Años después, María Teresa recibió en su plató a Quintana, que bajó las escaleras de «¡Qué tiempo tan feliz!» y, al sentarse, lanzó el primer dardo a su compañera de profesión: «La escalera no tiene barandillas. ¿Las has quitado solo para mi?», le decía una Ana Rosa sonriente.

Durante la entrevista, la edad fue una especie de piedra que se fueron lanzando la una a la otra de forma constante. «¿Sabes lo que envidio de ti? No me importa decir que envidio cosas de ti. Envidio los brazos, que no se te han estropeado con la edad que tienes», le soltó María Teresa Campos.

Acto seguido, Quintana le respondió devolviéndole el lance: «Perdona, es que es un tema de edad. Los jóvenes los tenemos así», dejando entrever que María Teresa Campos era más mayor que Quintana. «Jajaja, qué graciosa», pudo contestar Campos. «Tú estás muy bien para la edad que tienes, María Teresa. Eso es de mi madre, que tenemos los brazos y los tobillos finos», concluyó Quintana.

A la hora de despedirse, María Teresa comenzó con un elegante «solo te voy a decir gracias, te deseo lo mejor», y su compañera de las mañanas le devolvió el cumplido. «Me alegro mucho de los éxitos y lo sabes», le comentó. Pero Campos quiso terminar el encuentro volviendo a la guerra abierta: «Podría decir ahora: "ya ha pasado el mal rato con esta que he tenido que entrevistar"», comentó al público presente, mientras Quintana, ramo de flores en mano, salía del plató.