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GH VIP «Gran Hermano VIP», el esperpento

Aramís Fuster y Ángel Garó, dos de los concursantes de Gran Hermano VIP
Aramís Fuster y Ángel Garó, dos de los concursantes de Gran Hermano VIP
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El jueves quedó claro que Zeppelin, la productora detrás de «Gran Hermano VIP», sabe cómo jugar sus cartas a la hora de diseñar un producto exitoso. El reality, que ha sufrido cierto agotamiento a lo largo de los años, muestra visos de recuperarse de cara a la audiencia gracias a un trabajo de casting cuyo objetivo no es otro que resucitar el que, tras «Sálvame», ha sido durante años uno de los pilares estratégicos de Telecinco. La productora ha tirado esta vez de redes sociales y ha cotejado la opinión de los seguidores del formato para diseñar un elenco de personajes (porque ahí dentro todo parece ficción) que tiene todas las papeletas para meterse a la audiencia en el bolsillo siempre y cuando los famosos se comporten en la casa como lo han venido haciendo fuera. Lo tienen fácil, no tienen más que ser ellos mismos.

El caso es que Zeppelin ha elegido como nunca a los rostros de «Gran Hermano VIP». Pegados a la conversación en las redes sociales, los responsables del espacio han tomado nota de éxitos recientes como el de «Operación Triunfo 2017» y han sabido escuchar a la audiencia, que reclamó con fuerza que famosos como Aramis Fuster se conviertieran en inquilinos de la veterana casa de Guadalix. Además, si «Gran Hermano» ha escogido bien sus cartas es, en parte, porque sabe que la competencia llega fuerte. La programación de este año viene cargada de caras conocidas que prometen dar juego en lo que aparenta ser una suculenta temporada televisiva: Mario Vaquerizo en «MasterChef Celebrity», Brais Efe en «Tu cara me suena»...).

Uno de los mejores ejemplos de esta estrategia en redes sociales es la entrada en la casa de Estefanía Unzu, «Verdeliss», una reconocida influencer popular en el ámbito de la maternidad y la crianza y cuya presencia ha sido aclamada por parte de los seguidores (aunque otros ni siquiera la conocían). En la «casa de los líos» hay perfiles para todos los gustos: desde la dulce y servicial youtuber hasta los «amiguísimos» de la polémica (Aramís, Oriana, Suso), los que darán juego en el tema sentimental (Darek, Techi, Asraf) y los denominados «concursantes-mueble» (Chabelita, Makoke...), que aunque aportan más bien poco no está de más que pululen por las instalaciones.

Habrá que ver qué ocurre el próximo jueves, cuando el programa se enfrente a «Cuéntame»

Entre todos, sin embargo, destaca la vidente de Guadalix. Aramís Fuster, uno de lo mayores esperpentos que ha pasado por «Gran Hermano», se dedicó anoche a vender a la audiencia sus tropelías como bruja de más de seiscientos años. Un poco a lo «Rick y Morty» pero mucho más escatológico. La concursante intentó mostrarse al público como una especie de Samatha en «Sexo en Nueva York» aunque al final se pareciera más a la novia de «Chucky», estilismo incluido. Además, relató sus supuestos encuentros amorosos con Barack Obama en Chicago y sus escarceos con Gadafi, de los que aseguró que no podía proporcionar detalles. Eso sí, dejó bien claro que el americano (que no el inglés) era uno de los idiomas que mejor dominaba aunque le faltara práctica (¡idiomas, querido, idiomas!).

El casting de «Gran Hermano VIP» tiene otros aciertos. La presencia de algunas «joyas» como Ángel Garó, el tándem Hoyos-Saavedra o Suso, otro experto de la casa en el arte del reality, prometen regalar buenos momentos al aparentemente renovado formato. Es pronto, eso sí, para teorizar sobre el éxito o fracaso de «Gran Hermano VIP». Habrá que ver qué ocurre el próximo jueves, cuando el programa se enfrente en la misma franja al esperado regreso de «Cuéntame cómo pasó» y el devenir de los días deje ver la verdadera cara de algunos de los concursantes que más prometen, sobre todo Aramís. Esperemos que el esperpento no pare. Por el bien de Telecinco.