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Lo único valioso, el Oro de la Concha para «The disaster artist»

«Handía» gana el premio del Jurado. Total olvido para dos grandes películas españolas, «El Autor» y «La vida y nada más»

James Franco recoge la Concha de Oro a la mejor película por «The Disaster Artist»
James Franco recoge la Concha de Oro a la mejor película por «The Disaster Artist» - EFE
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Tuvo que salir John Malkovich con su chaqueta de topos a deshacer el entuerto en que el jurado que él presidía había convertido el Palmarés. En una palabra: «¡quespanto!» Pero llegó Malkovich y lo arregló: Concha de Oro para «The disaster artist», la película de James Franco sobre un director y una película que nunca hubieran ganado una Concha. El director y protagonista de «The disaster artist» consigue, pues, y me van a perdonar, convertir la mierda en arte, que es algo al alcance de muy pocos artistas en estos dos últimos milenios. El Palmarés es un completo horror, pero con una hermosa cabeza…, o lo que se viene diciendo sobre los feítos de cuerpo pero guapetes de cara.

Malkovich salvó, y Emma Suárez a punto estuvo también de hacerlo, pues antes de otorgar el premio del Jurado, y probablemente porque si no lo dice revienta, destacó una película por delante de la ganadora, en una confesión inconfesable: la que realmente hay que destacar es la película belga «Ni juge, ni soumise» y a su increíble personaje, la jueza Anne Gruwez… Pero el premio se le da a la película vasca «Handia», de Garaño y Arregui, que no está vacía de cualidades y que cuenta, sí, una historia llena de sugerencias y potencias. Y que se pusieron un poco pesaditos los autores en el escenario, pues también, porque entre el batiburrillo de idiomas, nombres y agradecimientos (a esas horas, con las ediciones de los periódicos abiertas) había cronistas ya con el bolígrafo sangrando.

De aquí, de los premios gordos para abajo, todo fue un cúmulo de olvidos, pero no queda otro remedio que felicitar a los premiados, a la directora Anahí Berneri y a su protagonista, Sofía Gala, por la película «Alanis», que contiene un drama real y potente, el de una joven madre y prostituta a la que aún se le estrecha más la vida al quedarse sin casa. Está rodada e interpretada a cuchillo y sin ahorrarle al espectador ni un sorbo de la fatalidad, a pesar de lo cual no cuaja con solidez y emoción en la mirada de un espectador que yo me sé… Dos grandes premios, el de mejor director y mejor actriz, que si uno tuviera derecho a decidir se lo hubiera dado a Méndez Esparza por su increíble trabajo en «La vida y nada más» y a la actriz genial y auténtica Adelfa Calvo por su portera en «El autor».

El premio al Mejor actor lo ganó el rumano Bogdan Dumitrache por su esforzadísimo esfuerzo en el papel de padre al que le roban una hija en el parque, que es de lo que trata el filme rumano «Pororora», de Constantin Popescu. Su deterioro físico y emocional durante las dos horas y media de sufrimiento es notable y premiable, realmente, y pensándolo bien, y a pesar de que a «Pororora» se le puede poner una demanda por incumplimiento de argumento, no estaría bien quitarle el premio.

El guion a la argentina «Una especie de familia» y la fotografía a «El capitán» sí tienen algo de injustos, y más al observar que se han quedado al vacío películas como «El autor», de Manuel Martín Cuenca, que ha debido de tropezar con algún prestigioso pie de miembro del jurado.