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La locura infinita de James Franco conquista San Sebastián

«The Disaster Artist», una reconstrucción del rodaje de la peor película de la historia, gana la Concha de Oro de San Sebastián

Dave y James Franco, protagonistas del filme
Dave y James Franco, protagonistas del filme
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Si la cara es el espejo del alma, James Franco ha hecho muy felices a los espectadores que esta mañana vieron el estreno de «The Disaster Artist» en el Festival de San Sebastián. Ovación para una película que hace una caricatura de la caricatura que fue «The Room», la considerada mejor película de entre las peores. Será difícil que no se lleve el premio del público después de la alegría con la que se la ha recibido en el Teatro Victoria.

[The Disaster Artist gana la Concha de Oro del Festival de San Sebastián]

«The Room» es una obra de arte por omisión. Piensen en un telefilme de sobremesa, en el peor de todos, y añadan un toque de pedantería, mucho egocentrismo y un rodaje caótico. La sublimación del cine. Pues «The Disaster Artist» se mete en el corazón del rodaje de aquella película para mostrar que todo fue incluso peor. Sin un plan de producción, con los ayudantes y actores secundarios ignorando de qué iba la película... Un desastre que convirtió un drama en comedia.

El estreno de «The Disaster Artist» se ha llevado una gran ovación en el Festival de San Sebastián

El creador de aquel despropósito fue Tommy Wiseau. Director, actor principal, guionista, productor y productor ejecutivo del que creía que sería «el mejor drama desde Shakespeare. Un inepto pedante, que no conocía nada de una industria que creía dominar y que era generoso en su egoísmo. Su vida, además, es un misterio; el origen de su fortuna, una incógnita (se intuye que se dejó seis millones de dólares en una producción que recaudó 1800 dólares en taquilla).

James Franco, que también hace de actor, director y productor en «The Disaster Artist» se convierte en Tommy Wiseau. Desde el arranque parece sobreactuado, con un histrionismo que desespera. Hasta que llega el final: James Franco no está interprentado a Tommy Wiseau, es Tommy Wiseau. Los gestos, el absurdo acento, la forma de moverse antinatural... Es él. Lo mismo ocurre con las escenas. Lo que enseñan de rodaje y de metraje final es tan caricatura, tan imposible de que se haya podido hacer algo así en un «rodaje profesional» que hasta que no sobreponen las imágenes de la original «The Room» no te lo puedes creer. Y ese juego, el trampantojo sobre el rodaje de una película de culto, hizo que el público del Teatro Victoria saliera feliz.

El éxito y el fracaso

«The Disaster Artist» compite por la Concha de Oro. Un éxito menor para el bueno de Tommy Wiseau: cuando estrenó «The Room» en 2003 pagó a un cine de Los Ángeles para que estuviera dos semanas en cartel. Es el periodo de tiempo mínimo para que una película pueda ser seleccionada para los Oscar. Y es que él, en su cabeza, pensaba que la considerada peor película de la historia podía ganar todos los premios. Pero el tiempo, que todo lo relativiza, pone a cada uno en su lugar. Cientos de películas de aquel año han sido olvidadas, se pudren en el ostracismo. La suya no: «Hay tantas malas películas que no se vuelven a ver... Y sin embargo "The Room" se sigue viendo. Es porque Wiseau puso su alma y su corazón. Es un fracaso pero no tanto: 14 años después se sigue viendo», dijo James Franco ante los medios.

Hoy Tommy Wiseau recorre cines de Canadá y Estados Unidos con eventos especiales proyectando su película. Cines de California la emiten en la sesión golfa de manera frecuente. Pero el director no ha dejado de vivir en esa realidad alternativa que se creó. Hoy reconoce las cosas malas de su cinta, pero no su ausencia de talento. «Cuando le dije que quería hacer una película sobre "The room" me dijo que quería que su papel lo interpretara Johnny Depp», explica Franco. «La personalidad de Wiseau es muy complicada porque cree que lo sabe todo. Yo quería interpretarle pero no se lo quería decir directamente para que no me rechazara. Tras convencerle de que Depp no iba a hacer el papel, me dijo que lo podría hacer yo: "He visto algunas cosas buenas tuyas, aunque también otras malas, pero quiero que lo hagas"», reconocía entre risas el protagonista de «The Disaster Artist».

«Cuando vino al estreno, todo el público le ovacionó. Entonces le pregunté qué le había parecido la película. Me dijo que le había gustado al 99 por ciento. Entonces preocupado le dije: "¿Qué no te ha gustado? ¿Hay cosas que salen que no hiciste?". Y me respondió: "No, la iluminación de la primera parte es muy pobre". Entonces yo, que no me lo podía creer, le dije: "No te preocupes, miraré la original para tomar nota"», relató James Franco.