Vídeo: Trump promete «poner siempre a Estados Unidos primero» - REUTERS

Trump liquida el «Obamacare» nada más tomar posesión

La primera orden del nuevo presidente de EE.UU. inicia su escalonada eliminación y sustitución

Suprimirá regulaciones financieras, acuerdos de libre comercio y la limitación de emisiones del carbón

Incluye en la agenda de la Casa Blanca la construcción del muro en la frontera con México

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

Donald Trump había anunciado en el discurso de investidura que había llegado «el momento de pasar a la acción». Dicho y hecho. Apenas unos minutos después de recorrer unas calles de Washington divididas entre los vítores y el abucheo, justo antes dejarse ver por tres fiestas de celebración del Día de la Inauguración, el nuevo presidente de Estados Unidos se acomodó en el Despacho Oval para cumplir con una de sus principales promesas de campaña: la liquidación del Obamacare. En su primera orden ejecutiva, de solo una página, Trump firmó el comienzo de un progresivo desmantelamiento del sistema de cobertura sanitaria apadrinado por su antecesor. Un proceso que deberá ser escalonado y bien coordinado entre su Administración y la mayoría republicana en el Congreso, ante el riesgo de que millones de estadounidenses puedan quedar a la intemperie temporalmente. Si hace exactamente ocho años Obama se estrenaba con una enmienda a la totalidad del mandato de George W. Bush, ordenando el regreso de las tropas de Irak, el primer paso de Trump viene revocar uno de los planes estrella del cambio social imprimido por presidente que el jueves le cedía el poder. Y vendrán más.

Pese al impulso político de Trump, dada la complejidad jurídico-política del sistema, el cambio de cobertura sanitaria se va a demorar en el tiempo. La iniciativa firmada por el nuevo presidente no precisa los aspectos del Obamacare que se van a sustituir. Se limita a permitir a las agencias del Gobierno Federal relacionadas con el sector a liberarse del compromiso de aquellos aspectos de la ley que la Administración Trump pretende reformar, lo que será efectivo cuando sean rechazados por el Congreso. El proceso ya fue emprendido hace unos días por el legislativo, que aprobó una serie de enmiendas presupuestarias que servirán de base para el proyecto de ley que se espera que remita en breve el secretario de Salud, Tom Price. A falta de conocer su contenido, la nueva Administración ha fijado los objetivos de su cambio en mejorar los principales defectos del Obamacare: intentar frenar los sobrecostes de los seguros que contratan los beneficiarios, para lo que busca un mercado más libre de regulaciones, y hacer más eficaz la relación entre pacientes y médicos.

La determinación de Trump tiene también un marcado acento político. El nuevo presidente se congratula con la gran mayoría de sus votantes, especialmente los más conservadores, pero también su «movimiento» de fieles, a quienes prometió una y otra vez «revocar el desastre que ha sido el Obamacare». Pese a ello, Trump reconoció tras hablar con su antecesor que había algunos aspectos de la ley que le gustaban, lo cual mantiene la incertidumbre sobre el alcance real de la reforma.

La irrupción del magnate en la Casa Blanca ni mucho menos se va a parar ahí. El cambio de Trump va a extenderse pronto al cumplimiento de otras promesas de campaña, en especial las vinculadas a la economía, siempre con su anunciada pretensión de «poner América por delante». El anticipo fue difundido ayer mismo por su equipo de comunicación en la web de la Casa Blanca, que traslada ya los compromisos de campaña electoral a la agenda del presidente. Entre ellos, la supresión de buena parte de las regulaciones financieras aprobadas por el Obama nada más llegar al poder. Entonces, con el estallido de la burbuja inmobiliaria, el presidente tuvo que aplicar medidas de supervisión para evitar excesos de los bancos en el mercado hipotecario. Ahora, Trump se dispone a liberalizar el sector, como uno de los ejes de su política económica expansiva. También prevé anular el Plan de Acción del Clima, y con ello la eliminación de topes a la emisión del carbón. La nueva Administración quiere impulsar la producción y exportación de este mineral para crear empleo en zonas mineras deterioradas. Todo será poco, ya que el compromiso de Trump, que consta en los contenidos de la web de la Casa Blanca, es devolver a Estados Unidos a un crecimiento mínimo del 4%, y con ello crear una media de 2,5 millones de puestos de trabajo al año.

Confirmando el mensaje proteccionista que lanzó como candidato republicano, se anuncia entre las primeras prioridades del nuevo presidente la supresión del acuerdo de libre comercio Transpacífico, que Obama suscribió con otros once países, así como la renegociación del NAFTA (con México y Canadá).

Entre los asuntos de agenda de Trump en la web de la Casa Blanca, consta desde ayer también la construcción del muro con México. Precisamente, el secretario de Exteriores del vecino del sur, Luis Videgaray, visitará al nuevo presidente estadounidense el 25 de enero en Washington. Primera prueba de fuego para la relación de Trump con México.