Maria Butina, la joven rusa de 29 años detenida hace días
Maria Butina, la joven rusa de 29 años detenida hace días - REUTERS

La rusa acusada de agente del Kremlin ofrecía sexo para ganar influencia y conoció al hijo de Trump

Butina, de 29 años, podría ser condenada a hasta cinco años de prisión por los cargos de conspiración

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Maria Butina, la joven rusa de 29 años detenida hace días acusada de haber actuado como un agente del Kremlin en Estados Unidos, fue capaz de acercarse a grupos influyentes gracias a sus artimañas, que incluían ofrecer sexo a cambio de contactos, según ha informado el medio británico «BBC».

Según documentos de la investigación policial citados por «BBC», Butina vivía con un estadounidense de 56 años, denominado en esos papeles la «Persona 1», con el que mantenía una relación sentimental. El medio insinúa que Paul Erickson, un político conservador que responde a esa descripción, podría ser el hombre que compartía su vida con la presunta agente del Kremlin.

Por su parte, como informa el medio francés «L'Express», la prensa americana considera que Alexander Torshin es el hombre detrás de Butina. Torshin es miembro del círculo cercano de Vladímir Putin y ha sido senador. Butina era su asistente, y, según «The New York Times», recibía consejos donde él le explicaba la necesidad de ser prudente y de no «quemarse las alas muy pronto». «The Washington Post» ha señalado que ambos invitaron al presidente de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), David Keene, a Moscú en 2013. Además, en mayo de 2016, Butina coincidió en una convención de la NRA con Trump Jr., el hijo del presidente de Estados Unidos.

Butina, de 29 años, podría ser condenada a hasta cinco años de prisión por los cargos de conspiración y a diez años de cárcel por los cargos por actuar como agente extranjera. Sin embargo, su abogado, Robert Driscoll, ha subrayado que no es una agente rusa.

En este sentido, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajarova, ha expresado la preocupación de Moscú por el caso y ha resaltado que «estas acusaciones exageradas (...) parecen extrañas». «Parece que el FBI, en vez de ocuparse de su responsabilidad de luchar contra los criminales, está cumpliendo con un encargo político de las fuerzas que, según entendemos, siguen promoviendo la histeria rusófoba», ha manifestado.