Desfile de la Guardia Revolucionaria en Teherán el sábado pasado
Desfile de la Guardia Revolucionaria en Teherán el sábado pasado - AFP

¿Por qué rompió Trump los acuerdos de Obama con Irán?

La Casa Blanca cree que el Acuerdo nuclear de 2015 solo servía para financiar el expansionismo militar persa

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La agresividad retórica de los líderes norteamericano e iraní en la Asamblea General de la ONU tiene su origen en la ruptura del Acuerdo nuclear suscrito en 2015 por la Administración Obama -junto a otras potencias mundiales- con el régimen de los ayatolás. El pasado mes de mayo, Donald Trump hizo pública la salida de Estados Unidos del pacto, que describió como «el peor de la Historia», lo que supuso la reapertura del régimen de bloqueo económico y comercial de Washington a Teherán.

Como en otras ocasiones, la ruptura era una de las promesas electorales del presidente republicano, y había sido anunciada con argumentos sólidos -al menos para la Casa Blanca- aunque no compartidos por el resto de signatarios del Acuerdo nuclear con Irán: las grandes capitales europeas, Moscú y Pekín.

La esencia del acuerdo de mayo de 2015 se refiere a la capacidad de Irán de fabricar el arma nuclear, un proyecto desmentido por la doctrina oficial de Teherán pero confirmado por todos los informes de inteligencia israelíes y norteamericanos. El pacto establece dos series de medidas temporales para impedir que Irán obtenga el arma atómica: la paralización de la mayor parte de sus 20.000 plantas centrifugadoras, y la limitación del enriquecimiento de uranio al 3,67 por ciento, una proporción que permite el uso civil de la energía nuclear, pero no el militar. Como contrapartida, Irán obtuvo el levantamiento de las sanciones económicas y el pleno acceso al mercado mundial para la venta de su petróleo y gas.

¿Por qué considera Trump que el acuerdo es «nefasto» y debía ser denunciado?

En primer lugar porque la letra contradice el espíritu. El objetivo inicial de Occidente era frenar el expansionismo del régimen totalitario persa en Oriente Medio, pero el acuerdo no menciona en ningún momento la ayuda iraní a grupos armados como Hizbolá en el Líbano, Hamás en Gaza, el régimen de Al Assad en Siria y los rebeldes de Yemen. Con el Acuerdo de 2015, al contrario, Irán ha visto enriquecidas sus arcas para seguir financiando a esos grupos, que extienden su influencia en la región. El Acuerdo no se refiere tampoco a la experimentación con misiles balísticos, que ha aumentado desde 2015, ni a los derechos humanos en Irán; más riqueza en las arcas persas significa más Policía en las ciudades para reprimir.

En segundo lugar, la nueva Administración Trump considera que el Acuerdo es negativo porque no establece una prohibición definitiva del enriquecimiento de uranio: solo marca plazos. Una vez que Irán fortalezca sus ingresos, podría volver con más facilidad a construir el arma nuclear, que necesita para sus aspiraciones a convertiRse en potencia mundial. De hecho, los expertos subrayan que -según los términos del Acuerdo de 2015- la única diferencia es de meses; antes Irán estaba a dos meses de concluir el arma atómica, y ahora estaría a un año de realizar ese proyecto.