El primer ministro de Japón, Shinzo Abe,
El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, - EFE

«Reiwa»: «buena fortuna» y «paz» para la era del nuevo Emperador de Japón

Tras la abdicación de su padre, Akihito, el 30 de abril, el Príncipe Heredero Naruhito le sucederá el 1 de mayo abriendo una nueva etapa en el archipiélago nipón

Corresponsal en AsiaActualizado:

A partir del 1 de mayo empieza una nueva era en Japón. Tras la abdicación por problemas de salud del Emperador Akihito el 30 de abril, al día siguiente comenzará el reinado de su sucesor, el Príncipe Heredero Naruhito. Siguiendo la tradición, cada reinado recibe la denominación de una era, o «gengo» en japonés, que marca los deseos para el país en esta nueva etapa.

Cuando Naruhito se convierta en Emperador, Japón entrará en la era «Reiwa». Así lo anunció este lunes el secretario jefe del Gobierno, Yoshihide Suga, mostrando un cuadro con los dos «kanji» (caracteres) del nombre. Según informa el periódico «Japan Times», el primero significa «buena fortuna» y el segundo se puede traducir como «paz» o «armonía». Pero ese primer ideograma («rei») se entiende más como «orden» en Japón y, debido a sus connotaciones autoritarias, ha causado cierta confusión y polémica en ese termómetro que en todos los países son las redes sociales.

Al margen de la controversia gramatical, Suga explicó que ambos caracteres proceden, por primera vez, de una obra clásica de la Literatura nipona, y no china como había sido costumbre hasta ahora. En concreto del «Manyoshu», la antología poética más antigua de Japón y, probablemente, la más variada, ya que fue escrita hace 1.200 años por numerosos autores, desde emperadores a campesinos pasando por nobles y guerreros. Tal y como recoge el «Japan Times», el texto del que se han extraído los caracteres «Reiwa» es la introducción con la que el escritor Otomo No Nabito presentó 32 poemas de otros autores inspirados en los albaricoques, que florecen con toda su belleza en primavera tras sobrevivir al duro invierno. En dicho prólogo, «rei» hacía referencia a «reigetsu» (mes de buenos auspicios) y «wa» al armonioso florecimiento de la primavera.

Con tan evocadora imagen, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, detalló que la era «Reiwa» significa «una cultura que nace y se nutre de la gente que se une bellamente». Confiando en que «el nuevo nombre arraigue entre el público y sea ampliamente aceptado», Abe espera que esta nueva era «pase a la historia de Japón y a las próximas generaciones».

Con ella acabará la era «Heisei» del todavía Emperador Akihito, quien a sus 85 años protagonizará la primera abdicación en dos siglos en Japón. Bajo un nombre que significa «Consiguiendo la Paz», Akihito ha llegado al año de «Heisei» 31 tras ascender al Trono del Crisantemo en 1989, a la muerte de su padre, el Emperador Hirohito. Su reinado de 64 años se llamó la era «Showa» («Armonía Iluminada»), pero Japón vivió las dos guerras mundiales y, con su derrota en 1945, Hirohito acabó perdiendo su condición divina en la nueva Constitución impuesta por Estados Unidos. Antes de él, la era «Taisho» (1912-1926) significó «Gran Rectitud» y la «Meiji», que transformó al país entre 1868 y 1912, «Ley Iluminada».

Aunque Japón utiliza el calendario gregoriano vigente en casi todo el mundo, que nos sitúa en 2019, todavía hay mucha gente que se rige por la era de cada emperador, que consta en almanaques y documentos oficiales. Debido a sus aplicaciones prácticas, el Gobierno ha anunciado su denominación un mes antes de que empiece para que dé tiempo a cambiar los calendarios y programas en los ordenadores. Buena prueba de su importancia es que, junto a los altos cargos del Ejecutivo, el nombre es elegido en secreto por un comité del que han formado parte importantes personalidades de la literatura, la ciencia, la justicia y el periodismo televisivo.

Tras sorprender a su pueblo en 2016, cuando anunció su intención de abdicar por su delicada salud, Akihito dará el relevo al Príncipe Naruhito en una sucesión en dos partes: primero su abdicación el 30 de abril y luego la coronación del heredero en octubre. Japón ya se prepara para la «buena fortuna» y «paz» que promete el nuevo Emperador.