Encuentro entre Sánchez y Tusk, ayer en Bruselas, horas antes de la cumbre - Efe/ ATLAS

El PPE se rebela contra Merkel por aceptar las maniobras de Sánchez

Los líderes europeos discuten el reparto de los cargos en un ambiente tenso

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La canciller alemana, Angela Merkel, intentó ayer evitar un conflicto institucional en la Unión Europea, al aceptar la propuesta inspirada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, para situar al socialista holandés Frans Timmermans al frente de la Comisión Europea. Sin embargo, sus buenas intenciones chocaron frontalmente con la opinión de la inmensa mayoría de los dirigentes del Partido Popular Europeo (PPE) que no aceptaron la idea de apoyar a un socialista, cuando la situación de bloqueo se debe a que fueron los socialistas los que vetaron al candidato popular, el alemán Manfred Weber, a pesar de que fue el más votado en las elecciones europeas.

Esta ha sido probablemente la primera vez en la que la canciller Merkel es desautorizada con tanta contundencia en una reunión del PPE, cuando habitualmente todos los líderes esperaban escucharla para aceptar sus indicaciones. Fuentes del partido hablaron incluso de «rebelión» dentro del partido.

Se supone que Merkel intentaba salvar en lo posible el mecanismo de designación del futuro presidente de la Comisión a través de la figura de los candidatos especiales o «spitzenkandidat» aceptando que el cargo fuera a parar a Timmermans, que era, en efecto, el que proponían los socialistas en las elecciones, dado que Sánchez le había asegurado que podría obtener los 376 votos que necesita en el Parlamento Europeo, sumando a los votos socialistas los liberales, los verdes y la extrema izquierda. Merkel aceptó entonces un paquete en el que el PPE obtendría la presidencia del Parlamento para Weber y el puesto de Alto Representante, mientras que los liberales se harían cargo de la presidencia del Consejo.

Mal precedente

Merkel, había dicho a su llegada que «tal y como se presentan las cosas, no serán negociaciones muy fáciles, por decirlo con cautela. El Parlamento está empeñado, al menos con dos grandes grupos parlamentarios, en el principio del Spitzenkandidat, y, al mismo tiempo, la mayor fuerza, el PPE, no tiene mayoría en el Parlamento Europeo» para imponer a su candidato, el alemán Manfred Weber.

El problema es que en la anterior cumbre la alianza entre el presidente francés Emmanuel Macron, que rechaza el sistema de los «spitzenkandidat», y Pedro Sánchez, que no tenía más interés que vetar al aspirante del PPE, a pesar de haber sido el más votado, había desembocado en una situación de bloqueo mutuo. Macron salió de la reunión satisfecho por el hecho de que lo único que se había constatado es que «ninguno de los "spitzenkandidat" tiene mayoría» lo que fue entendido como una situación que los descalificaba a los dos. Sánchez ha maniobrado desde entonces, sobre todo durante el viaje a Japón para participar junto a otros líderes europeos en la cumbre del G-20, y había logrado volver a poner al socialista en la posición de ganador. Pero al llegar a Bruselas constató que ni los gobiernos populares de los países más pequeños ni los de los del grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia) han aceptado la idea, ni siquiera vistiendo la propuesta como si fuera la del presidente del Consejo Donald Tusk.

Además, paridad

Antes de empezar la reunión, los funcionarios del Consejo hacían cálculos considerando que si la primera ministra británica se abstiene, como ha dicho que haría teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra, estos cuatro países más Italia –Matteo Salvini ha dicho que no aceptaría a Timmermans en ningún caso– ya tenían suficiente fuerza como para bloquear la propuesta. Ni siquiera Macron estaba satisfecho con esta idea de retener a uno de los candidatos especiales y añadió el requisito de que entre los cuatro puestos en juego haya dos hombres y dos mujeres, lo que convertía el rompecabezas en un ejercicio aún más complicado.

Lo que se suponía que sería un mecanismo para hacer que los electores participasen en la designación del principal cargo en la Unión Europea podría acabar siendo una causa para un bloqueo institucional que, en el mejor de los casos, puede acabar retrasando todo hasta septiembre. Y el papel de Pedro Sánchez habrá sido trasladar a la UE el modelo de bloqueo que utiliza en España. Los 28 necesitan un acuerdo antes del miércoles, cuando se ha de elegir al presidente del Parlamento Europeo.