Un periodista cubano critica la «enfermiza censura» en la isla

En un artículo publicado en el diario oficial cubano «Juventud Rebelde» habla de «la obsesión por cuidar la imagen del país»

ABC | LA HABANA
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Un artículo publicado en la jornada de ayer en el periódico oficialista «Juventud Rebelde» critica la «enfermiza obsesión» y la «paranoia» por censurar informaciones y rechazar las críticas que muestran algunos funcionarios, que se escudan en la defensa de la imagen del país o de su identidad para justificar su actitud, según informa Efe.

El autor del artículo, José Alejandro Rodríguez -un conocido comentarista de la isla-, argumenta en el texto que esta situación «obedece a una extendida confusión que no pocos asumen, quizá sin mala intención: los problemas (del país, del ministerio, la empresa...) no deben dilucidarse públicamente, porque demeritan las reales conquistas de la Revolución».

Rodríguez, a continuación, enumera los peligros que esa conducta conlleva para la futura supervivencia del castrismo afirmando que «lo más pernicioso es que confundamos la realidad con los deseos y, aferrados a los nobles paradigmas de nuestra sociedad, no descubramos dónde, cuándo y con qué intensidad la realidad cotidiana los desmiente. Ese sería el peor servicio a la Revolución». Rodríguez, que escribe una columna diaria en ese periódico sobre quejas de la población, también se atreve a abordar el espinoso tema de la corrupción.

La corrupción

«Mucha resistencia hubo largo tiempo a aceptar que en nuestra sociedad ya se incubaban larvas de la corrupción. Esa fue una mala palabra, como si nos condenara, con tanta honradez acumulada». El artículo prosigue señalando que el ejercicio de la crítica interna ha sido desterrado hasta tal punto que «algunos han llegado a percibir el ejercicio sano de la crítica como una concesión de flojos; como darle las armas al enemigo».

Leer estas palabras en uno de los escasos diarios -todos controlados por el régimen- que circulan en la isla supone, además de una noticia en sí mismo, un paso más en el afloramiento del creciente descontento y las dificultades con que transcurre la vida en la Cuba de los hermanos Castro.

Rodríguez señala al final de su artículo que «el misil más peligroso que podemos ofrendarle a quienes quisieran desmantelar una obra de 50 años, como la Revolución cubana de 1959, es el silencio, la simulación, la doble moral, la conformidad (...)».