El primer ministro belga, Charles Michel, asiste a una sesión plenaria en Bruselas
El primer ministro belga, Charles Michel, asiste a una sesión plenaria en Bruselas - EFE

El Parlamento belga vota la moción de confianza contra el primer ministro en plena crisis de gobierno

El rey Felipe de los belgas consultó a los presidentes de varios partidos políticos para buscar una fórmula que permita la continuidad del Gobierno hasta las elecciones del 26 de mayo

BruselasActualizado:

El rey Felipe de los belgas consultó a los presidentes de varios partidos políticos para buscar una fórmula que permita la continuidad del Gobierno, en minoría, hasta los comicios de mayo y evitar así elecciones anticipadas, después de que el primer ministro, Charles Michel, haya presentado su dimisión.

El Parlamento federal votará hoy el presupuesto para 2019 y una moción de confianza presentada contra el primer ministro, pese a que este ya ha anunciado su dimisión al saber que no tiene apoyos. El jefe del Ejecutivo se había quedado en minoría tras la salida del socio mayoritario de la coalición de Gobierno, los nacionalistas flamencos de la N-VA, por el rechazo de esa formación a apoyar el Pacto Migratorio de la ONU firmado la pasada semana en Marrakech (Marruecos).

Michel ha intentado mantener el Gobierno con respaldos puntuales en el Parlamento, pero la presentación de la moción por parte de los socialistas y de los ecologistas francófonos y flamencos diez días después del inicio de la crisis política le han llevado a renunciar.

Dos escenarios políticos probables

Los escenarios más probables para que Bélgica salga del estancamiento político pasan, según la prensa local, por dos caminos: bien elecciones anticipadas o un Gobierno en funciones hasta el 26 de mayo, fecha en la que estaban previstos los comicios.

Adelantar la cita con las urnas requiere que el rey Felipe acepte la renuncia de Michel, que el Parlamento apruebe por mayoría absoluta la disolución de las cámaras y que se convoquen elecciones anticipadas dentro de cuarenta días, es decir, en febrero.

El segundo escenario tendría lugar en caso de que no haya una mayoría parlamentaria para disolver las cámaras, en cuyo caso el Ejecutivo quedaría en forma de «asuntos cotidianos», una suerte de Gobierno en funciones con competencias limitadas.

Dentro de una situación formalmente inédita en Bélgica, un país con fama de complicaciones para lograr acuerdos parlamentarios que en 2011 batió el récord mundial para formar gobierno (541 días), las formaciones políticas se comportan ya como si estuvieran en precampaña electoral.

Y es que en cierta medida lo están desde las elecciones municipales del pasado octubre, en las que avanzaron los partidos ecologistas y, en menor medida, la ultraderecha flamenca, mientras que retrocedieron el partido del primer ministro y la N-VA.

Así, del lado francófono, correspondiente a la región sur de Valonia, han dicho que no quieren forzar elecciones anticipadas los socialistas del PS, los verdes de Ecolo y los centristas DéFI, al igual que el partido del primer ministro, la formación liberal MR.

Por su parte, en la región neerlandófona de Flandes, la mitad norte del país, tampoco pretenden adelantar los comicios los cristiano-demócratas del CD&V y los liberales de Open VLD, según han manifestado públicamente.

De forma que solo los nacionalistas flamencos de la N-VA privilegiarían la opción de llamar a los belgas a las urnas antes del 26 de mayo, cuando están programadas las elecciones regionales belgas y las elecciones al Parlamento Europeo.