Obama y su mujer aterrizando en La Habana, recibido por su ministro de Asuntos Exteriores - REUTERS

Obama aterriza en Cuba en pleno acoso a los opositores

El régimen castrista detiene a decenas de disidentes políticos unas horas antes de la llegada del presidente de EE.UU. para su histórica visita a la isla

CORRESPONSAL EN MIAMIActualizado:

El mismo día en que Barack Obama se disponía a aterrizar en La Habana, el régimen presidido por Raúl Castro dejó claro que el deshielo en las relaciones con los Estados Unidos no significa que las libertades vayan a abrirse camino en la isla. Medio centenar de miembros de las populares Damas de Blanco, que participaron junto con otros activistas por los derechos humanos en un acto en defensa de las libertades, fueron detenidas por las fuerzas de seguridad cubanas.

A pocas horas de que el Air Force One del presidente norteamericano tomara tierra en La Habana para su histórica visita, integrantes de este colectivo de mujeres creado a raíz del encarcelamiento de opositores en la Primavera Negra de 2003 acudió como cada domingo a misa en la iglesia habanera de Santa Rita para rezar por la libertad del pueblo cubano y llevaron a cabo su habitual marcha por la Quinta Avenida del barrio de Miramar.

«No es divertido»

La pancarta que encabezaba la manifestación rezaba: «Obama, viajar a Cuba no es divertido. No más violaciones de Derechos Humanos. #TodosMarchamos». La víspera, el presidente estadounidense había aparecido en un vídeo, difundido por la embajada estadounidense en La Habana y luego por la propia Casa Blanca, con el popular cómico cubano Pánfilo. En el cameo se trataba en tono de humor la visita, bromeando en la conversación sobre los problemas que podría tener Obama en la aduana o los antiguos vehículos que recorren La Habana, entre otros temas.

Pero, según Martí Noticias, justo cuando la líder de este movimiento, Berta Soler, hablaba por teléfono con este medio con sede en Miami, un grupo de Damas de Blanco fueron hostigadas y golpeadas por «turbas» del régimen. En el audio de la conversación se escuchan los insultos y golpes de los castristas y los gritos a favor de la libertad por parte de las disidentes, y a la propia Soler gritar: «¡Obama, en Cuba no ha cambiado nada!».

En los tumultos también fueron arrestados otros opositores que se encontraban participando en la marcha. Según apunta la agencia Efe, entre ellos figura el fundador del proyecto Estado de SATS, Antonio Rodiles, y el grafitero conocido como El Sexto, que sufrió diez meses de prisión desde diciembre de 2014 por crear una performance con dos cerdos en cada uno los cuales aparecían pintados los nombres Fidel y Raúl.

Según Soler, Obama «va a encontrar una Cuba reprimida y va a salir de otra Cuba reprimida». «Aquí nada va a cambiar –señaló la líder de las Damas de Blanco–, quienes vamos a producir los cambios son los cubanos».

Entre tanto, en Miami, ciudad de acogida de centenares de miles de cubanos que han huido de la isla desde la llegada al poder de Fidel Castro en 1959, centenares de personas marcharon por la Pequeña Habana para reclamar una «Cuba libre» y expresar su rechazo a la visita de Barack Obama.

El avión del presidente estadounidense arribó al aeropuerto internacional José Martí de La Habana a las 16.19, hora local, las 21.19 en España. Le acompañan en la visita su esposa Michelle, sus hijas Sasha y Malia, y su suegra, Marian Robinson. Nada más aterrizar, en el mismo tono que había empleado con el cómico Pánfilo, publicó en su cuenta de Twitter un mensaje en el que saludaba a los isleños con un «Qué bolá Cuba».

Paseo bajo la lluvia

Una vez en la capital cubana, donde cayó un intenso aguacero a lo largo de la tarde, Obama se dirigió al hotel Meliá Cohiba y saludó allí al personal de la embajada de EE.UU., reabierta el pasado verano después de décadas, así como a sus familias. Tras ser recibido con aplausos, manifestó su deseo de que cuando los hijos de los trabajadores de legación diplomática crezcan «vean como algo natural que un presidente de Estados Unidos esté en Cuba».

Protegidos por paraguas de la intensa lluvia y guiados por un historiador local llamado Eusebio Leal, Obama y su familia recorrieron las calles de La Habana Vieja, escasas de gente y blindadas por un fuerte dispositivo policial. Entre algunos gritos de «¡USA, USA!», visitaron la plaza de Armas, el museo de la ciudad y la catedral, donde le recibió el arzobispo, cardenal Jaime Ortega, quien precisamente tuvo un papel destacado en el acercamiento entre EE.UU. y Cuba. Para cenar, escogieron el restaurante San Cristóbal, próximo al museo.

Con este viaje, el primero que realiza un presidente de Estados Unidos desde el que hizo en 1928 Calvin Coolidge, Obama pretende apuntalar el proceso de restablecimiento de las relaciones anunciado el 17 de diciembre de 2014 y que ha puesto fin a décadas de enfrentamiento. La agenda para sus primeras horas en Cuba incluía ayer tarde un paseo por las calles de La Habana Vieja y la visita a la catedral de San Cristóbal.

Este lunes está previsto que Raúl Castro le reciba en la Plaza de la Revolución, donde realizará una ofrenda floral en el memorial dedicado al héroe nacional José Martí. A continuación, tendrá lugar una reunión en el Palacio de la Revolución, donde también se celebrará por la noche una cena de Estado. En medio, por la tarde, se celebrará una cumbre del emprendimiento para dar a conocer las oportunidades de negocio que se abren en esta nueva etapa de relaciones bilaterales.

El martes, Obama pronunciará un discurso televisado desde el teatro Alicia Alonso y se reunirá con representantes de la sociedad civil cubana, entre ellos miembros de la disidencia. Concluirá su visita asistiendo a un partido de béisbol entre el equipo nacional de Cuba y los Tampa Bay Rays.