El primer ministro portugués António Costa
El primer ministro portugués António Costa - Reuters

Moción de censura a la portuguesa contra António Costa

El CDS fracasa con su iniciativa crítica al Gobierno socialista, que nació sin opciones y se estrelló contra la mayoría parlamentaria de la izquierda

Corresponsal en LisboaActualizado:

Esta es la crónica del fracaso anunciado de una moción de censura en Portugal, la segunda en los últimos meses contra el Gobierno socialista liderado por António Costa. De nuevo el CDS (Centro Democrático y Social) como protagonista, de nuevo la infatigable Assunçao Cristas a la cabeza, de nuevo una oratoria que acaba estrellándose contra la mayoría parlamentaria de izquierdas.

La exministra buscaba capitalizar la debilidad del principal partido de la oposición, el PSD (Partido Social Demócrata), atascado en una carrera con destino incierto desde que se retiró Pedro Passos Coelho y salió elegido el polémico Rui Rio.

De manera que ahí estaba Cristas, con una representación real que deberá definirse en las próximas elecciones legislativas del 6 de octubre pero que ahora mismo se halla muy lejos de las posiciones preponderantes.

Cierto que el PSD se adhirió a última hora al sustento de la moción, pero lo hizo con la boca pequeña y a sabiendas de que el vuelco político era una utopía en la Asamblea de la República. «Sabemos que no va a ninguna parte, que no va a servir para nada. Si nos sumamos es porque creemos que resulta coherente después de criticar al Gobierno socialista».

Así las cosas, Assunçao Cristas parecía darse por contenta mostrándose como rostro visible de la contestación, justo cuando arrecian las consecuencias de la huelga salvaje de enfermeros de quirófano (con más de 11.000 operaciones canceladas y unas listas de espera cada vez más retrasadas) y… justo cuando sale a la luz una dudosa transacción inmobiliaria que ella autorizó cuando ocupaba un despacho ministerial: la venta del Pabellón Atlántico a Luis Montez, yerno del expresidente Cavaco Silva.

¿Será que buscaba desviar la atención sobre su no aclarado papel en este oscuro asunto? Es lo que subrayan los socialistas y uno de sus dos socios, el Bloco de Esquerda, junto al Partido Comunista.

El caso es que el debate parlamentario de este miércoles 20 febrero vio cómo los conservadores del PSD intervenían solo tres veces a lo largo de las tres horas que duró la sesión. Terreno abonado para la omnipresencia de Cristas, como ella misma dijo desde el flanco más a la derecha: «Menos mal que está aquí el CDS para hacer oposición y para utilizar todos los instrumentos parlamentarios a nuestra disposición». Léase entre líneas: porque el partido de Rui Rio bastante tiene con frenar la división interna.

«El primer ministro está perdido», proclama una y otra vez Doña Assunçao, aprovechando que las encuestas retratan el descenso de aceptación popular que cosecha António Costa.

Lo que sí consiguió fue que Catarina Martins, del Bloco, le echase en cara al Ejecutivo socialista que no ha dudado en aliarse con la derecha para sacar adelante normas legales que sus socios ‘naturales’ no estaban dispuestos a aceptar.