Vista aérea de la caravana cuando cruzaba la frontera de Guatemala con México en el puente de Ciudad Hidalgo, en Chiapas
Vista aérea de la caravana cuando cruzaba la frontera de Guatemala con México en el puente de Ciudad Hidalgo, en Chiapas - AFP

México se convierte en la Policía fronteriza de Trump

Peña Nieto frena el avance de la caravana de hondureños a golpe de porra y gas lacrimógeno

Corresponsal en MéxicoActualizado:

La caravana de alrededor de 4.000 centroamericanos con destino a Estados Unidos continúa en Guatemala. Después de haber tratado de asaltar el viernes la frontera con México, la gran mayoría de personas que componen esta inmensa caravana se vieron obligados a regresar a Tecún Umán, Guatemala, tras la actuación de los policías federales mexicanos. A golpe de porra, empujones con su escudos y gas lacrimógeno, decenas de agentes hicieron retroceder a la avalancha de inmigrantes que minutos antes había arrollado las vallas que habían colocado los policías guatemaltecos en su lado de la frontera. Así, México efectivamente frenó el hasta entonces imparable avance del grupo y se convirtió en el mejor policía fronterizo del que dispone actualmente Donald Trump, el presidente de Estados Unidos.

«Déjennos pasar, queremos ir a trabajar», suplicaban cientos de centroamericanos, principalmente hondureños, apiñados frente a las rejas que las autoridades aztecas había colocado en el Puente Rodolfo Robles sobre el río Suchiate, el cual divide México de Guatemala. «No les da pesar, miren a esta criatura», decía un hombre de unos treinta años a los agentes mexicanos mientras señalaba una niña pequeña. Y es que la «Caminata del Migrante», como se llama la caravana, está formada por personas de todos las edades, niños, familias con hijos, jóvenes y hasta mujeres embarazadas.

Ante la situación de apiñamiento en el puente y la imposibilidad de acceder a México, decenas de personas se lanzaron a las aguas del río Suchiate en un intento de llegar al otro lado de la orilla sin ser detectados por los agentes de inmigración. Varios consiguieron cruzar, aunque se desconoce si lograron penetrar en territorio mexicano o fueron aprehendidos por los agentes. Otros, sin embargo, se vieron forzados a dar la vuelta hacia Tecún Umán en busca de algún lugar donde pasar la noche.

Y es que las imágenes que protagonizaron los inmigrantes al superar en masa el dispositivo de seguridad guatemalteco para acceder al puente no les han hecho ningún bien. Visiblemente molesto, Alfonso Navarrete, el secretario mexicano de Gobernación, salió a los medios para decir que la «Caminata del Migrante» había roto un acuerdo por el que dejarían que el país azteca recibiera diariamente entre 50 y 100 hondureños para revisar si cuentan con la documentación en regla para entrar. México ha garantizado que dejará pasar a todos los que lleven una visa e incluso recibirá apoyo de Naciones Unidas para garantizar que se entregan visados de refugiado para aquellos que cumplan los requisitos.

Sin documentación

A pesar de la generosa oferta, muchos de los hondureños no pueden aceptarla porque viajan sin ningún tipo de identificación. Además, solicitar la visa de refugiado en México significa no poder pedir este estatus en Estados Unidos, mecanismo al que normalmente se aferran las madres que viajan con hijos al llegar a la frontera e inmediatamente se entregan a las autoridades estadounidenses. Ante los peligros que atañe atravesar México, cruzar el desierto y sortear a las patrullas fronterizas de la primera potencia, muchos centroamericanos se conforman con México, país con normas mucho más laxas en materia de inmigración. Así, las peticiones de asilo en México crecieron un 66% en 2017, ya que la prioridad de los centroamericanos es huir de la violencia que arrasa países como Honduras o El Salvador, aunque eso signifique tener que establecerse en el también peligroso país azteca.

Con sus feroces tuits contra la «Caminata del Migrante», Trump ha conseguido tres objetivos. Primero, se presenta como un líder fuerte, para sus votantes, en materia de inmigración a pocos días de las elecciones al Senado del 6 de noviembre. Segundo, desvía en cierta medida la atención de los medios sobre el «caso Khashoggi», ya que son cada vez más voces las que piden acciones contra Arabia Saudí. Y, tercero, logra que su «muro» empiece en Chiapas, al sur de México, puesto que es mucho más fácil controlar la inmigración sobre un río que terminando de construir una barrera a lo largo de los 3.100 kilómetros de longitud de su barrera sur. Asimismo, México es el que tiene que lidiar con la situación y absorber a los miles de centroamericanos que huyen de sus países. Y México ya ha anunciado que atenderá a la caravana facilitando visas de refugiado.

El plan de López Obrador

Mientras que el Gobierno de Enrique Peña Nieto se prepara para salir el 1 de diciembre, el próximo presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ya ha propuesto crear durante su mandato una visa de trabajo para centroamericanos, un plan que seguro que es bienvenido por Washington. Sin embargo, la propuesta no es gratis.

El nuevo presidente ya ha dicho que para absorber a estas personas Estados Unidos debe de implementar un plan de desarrollo para Centroamérica que sirva para frenar el efecto migratorio. A su vez, es probable que López Obrador ceda en el terreno migratorio para avanzar en otros dos asuntos importantes de la relación bilateral: comercio y ayuda en seguridad para combatir al narcotráfico.