La yihadista francesa Djamila Boutoutaou asiste a su juicio en el Tribunal penal central de Bagdad
La yihadista francesa Djamila Boutoutaou asiste a su juicio en el Tribunal penal central de Bagdad - AFP

El limbo de los yihadistas, mujeres y niños del «califato» de Daesh

Para el portavoz del ministerio iraquí de Exteriores, ataques como el coordinado por EE.UU., Reino Unido y Francia favorecen la inestabilidad y conceden oportunidades a los grupos yihadistas de expandirse por territorio iraquí y sirio

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«América ha limpiado Siria de yihadistas de ISIS. ¿Dónde está vuestro 'gracias América'?», tuiteó el presidente de EE.UU. Donald Trump nada más despertarse en otro de sus furiosos «good morning America» en los días previos del ataque de misiles contra centros de armas químicas en Siria. No obstante, la derrota militar -no ideológica- del autodenominado Estado Islámico en Siria e Irak no ha supuesto, pese a las palabras de Trump, la erradicación de todos los peones yihadistas ni de sus familias. En el limbo del derecho internacional se encuentran mujeres y niños europeos que vivieron en el «califato» al calor de los disparos del patriarca familiar o directamente seducillas por la ideología de Daesh.

«Creo que con los niños tienen que mirar el grado de culpa que se les puede atribuir a los padres la radicalización. Con respecto a las mujeres, hay que ser cuidadoso con el tema y no ser naíf en cuanto a su participación o no. Si han participado tienen que comparecer ante la justicia, el trabajo del gobierno es asegurar que tengan un juicio justo», dice a ABC Raffaello Pantucci, director de Estudios Internacionales de Seguridad del think tank británico RUSI. La BBC publicó la pasada semana una entrevista a la mujer estadounidense de un yihadista que se enroló en las filas de Daesh en Siria. Detenida por las fuerzas kurdo-sirias de las SDF que combaten contra Daesh, la joven Sam El Hassani ruega ante las cámaras de la cadena británica que EE.UU. no reclame su extradición, por temor a perder a sus hijos. El Hassani, acusada de pertenencia a la banda terrorista, asegura que se vio atrapada por los deseos de su marido de combatir en las filas de Daesh.

La cadena árabe Al Akhbar difundió también la pasada semana la entrevista a uno de los yihadistas de la célula apodada como «The Beatles», que liderada por 'Jihadi John' se encargaron de custodiar y torturar a los rehenes occidentales, principalmente periodistas como James Foley, decapitado en el verano de 2014 ante las cámaras como parte de la propaganda de Daesh. El británico El Shafee Elsheikh se mostró en todo momento distante y hostil al negar su participación en juicios o asesinatos y desvió preguntas sobre su propia participación en el autodenominado Estado Islámico y en su participación en los secuestros.

«Me lo guardo para el juicio», dijo Elsheikh varias veces. Aunque negó haberse encontrado con mujeres yazidi, tampoco denunció la esclavitud sexual de esta minoría. «Los textos islámicos han hablado sobre la esclavitud y los derechos de un esclavo. Existe toda una jurisprudencia sobre la esclavitud y los derechos de los esclavos y los derechos de los propietarios de esclavos», aseguró. Detenidos cuando trataban de huir de Siria a través de la frontera turca por las fuerzas kurdo-sirias, los dos Beatles -Alexanda Kotey y El Shafee Elsheikh-, que según medios británicos perderán su ciudadanía británica, esperan una decisión sobre dónde serán juzgados por sus crímenes cometidos en nombre del califa yihadista Abu Bakr al Bagdadi.

Como los Beatles, cerca de 1.300 terroristas, europeos y estadounidenses entre ellos, continúan bajo custodia de las fuerzas kurdo-sirias, según AFP citando a Soufan Group. Hasta el pasado enero, ningún ciudadano extranjero había comparecido aún en el tribunal en las áreas bajo control kurdo, cerca de un tercio del territorio sirio, incluida la región de Raqqa, antigua «capital» del califato.

Desde el surgimiento en 2013 del Estado Islámico de Siria y al-Sham, más tarde Estado Islámico (EI), seguido de su declaración de un califato, el gobierno británico ha estimado que más de 850 nacionales y residentes británicos viajaron para unirse al grupo en Irak y Siria. De estos, afirmó que 400 habían regresado ya al Reino Unido (Reino Unido), y alrededor del 15 por ciento, o alrededor de 120, habían sido asesinados. El resto, unos 300 individuos, todavía están activos en Irak y Siria, o se han desplazado a países vecinos como Turquía, según estima la Fundación Jamestown, think tank estadounidense especializado en Eurasia. «Los yihadistas siempre pueden pedir un juicio “justo”, pero la pregunta es dónde. De momento, no hay tribunales internacionales competentes para juzgar a yihadistas, por lo que se tiene que dejar el asunto en manos de las autoridades nacionales», explica el fundador de la consultora de seguridad Stractegia, Barah Mikail.

280 yihadistas extranjeros condenados en Irak

En Reino Unido se debaten qué hacer con sus yihadistas detenidos en Siria e Irak, en Francia han vivido estos días el juicio a la célula yihadista de Lunel, localidad de la región sureña de Occitania donde uno de cada cuatro vecinos vive por debajo del umbral de pobreza, recibe el sobrenombre de «yihadlandia» por contar con el mayor número de yihadistas por habitante que han viajado a zonas de conflicto. Así, entre 2013 y 2014, una pequeña localidad de 26.000 habitantes envió al autodenominado califato hasta una veintena de yihadistas entre los 30 y 48 años, entre ellos los dos hermanos de Hamza Mosli, considerado como uno de los cerebros de este grupo, según la fiscalía de París, que ha pedido para él nueve años de cárcel. Desde Lunel, creen los investigadores, tanto Mosli como Jawad Sali lideraron la difusión de las ideas de la banda yihadista y animaron a varios miembros de su entorno a viajar al califato. Al visitar Lunel en febrero de 2015, el entonces Ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, describió la «tragedia» de este pequeño pueblo: «Jóvenes que crecieron aquí y que se van con un señuelo: la violencia».

Este martes, la yihadista francesa Djamila Boutoutaou, de 29 años, fue condenada en Bagdad a cadena perpetua por pertenecer al grupo Estado Islámico, el último de una serie de sentencias judiciales contra yihadistas. Desde comienzos de año, más de 280 yihadistas extranjeros han sido condenados a muerte o cadena perpetua por los tribunales de Bagdad, ha informado AFP citando una fuente judicial. «Desde mi punto de vista, los hijos no tienen culpa; el caso de las mujeres de yihadistas a lo mejor habría que debatir sobre ello. Mi opinión es que cada Estado tiene responsabilidad de acoger a sus ciudadanos en su territorio», agrega Mikail.

Si los yihadistas retornados terminan en una prisión europea «existe el riesgo de que el encarcelamiento solo retrase la amenaza planteada por estos individuos, no la reduzca», según un informe de la Dirección Ejecutiva contra el Terrorismo de Naciones Unidas. «Los “Foreign Fighters” pueden considerar su tiempo en prisión como una oportunidad para continuar la "lucha", y crear nuevas redes o estructuras organizacionales con la intención de realizar actividades operativas una vez liberadas», agrega.

Para el ministerio de Exteriores iraquí, ataques como el coordinado por EE.UU., Reino Unido y Francia favorecen la inestabilidad y conceden oportunidades a los grupos yihadistas de volver a expandirse

Reagrupados en zonas rurales o en otros países de la región, los analistas temen el resurgir de las huestes de Daesh, sin olvidar el resto de fuerzas terroristas que continúan en Siria. En 2017, los combatientes del autodenominado Estado Islámico se desplazaron a las porosas tierras fronterizas del desierto entre Irak y Siria, ya que Raqqa, su capital de facto, cayó en manos de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), una milicia predominantemente kurda, y las fuerzas sirias apoyadas por Rusia retomaron las ciudades de Deir Ezzor, Mayadeen y al-Bukamal.

Para el portavoz del ministerio iraquí de Exteriores, Ahmad Mahjoub, ataques como el coordinado por EE.UU., Reino Unido y Francia el pasado sábado favorecen la inestabilidad y conceden oportunidades a los grupos yihadistas de volver a expandirse por territorio iraquí y sirio en declaraciones al canal iraní Press TV. Cuatro meses después de declarar la victoria sobre Daesh, el primer ministro iraquí, Haider al-Abadi, anunció la pasada semana una serie de medidas para fortalecer la seguridad y la estabilidad de la frontera con Siria, ante la llegada de yihadistas desde territorio sirio. El Estado iraquí, sumido en masivos procesos judiciales contra los sospechosos por yihadismo, ejecutó la pasada semana a 13 personas, incluidas 11 condenados por «terrorismo» y ataques con coche bomba, homicidios contra miembros de las fuerzas de seguridad y secuestro, dijo el lunes un comunicado del Ministerio iraquí de Justicia.

Las heridas de la guerra contra Daesh perviven en Irak pese a la victoria anunciada por el gobierno iraquí. Un informe de Amnistía Internacional publicado ayer denunciaba que las mujeres sospechosas de tener vínculos con el grupo yihadista Estado Islámico sufren una explotación sexual «devastadora» y discriminación en los campos de refugiados iraquíes. «Después de lo que han pasado, su vulnerabilidad les convierte en víctimas de la explotación humana», ha señalado el asesor de medios regionales de Oriente Próximo para el Consejo Noruego para los Refugiados, Karl Schembri.