El líder de la Liga Norte, Matteo Salvini
El líder de la Liga Norte, Matteo Salvini - REUTERS

La Liga Norte alardea de racismo en la campaña electoral italiana

Un destacado líder afirma que «la raza blanca» corre peligro por la inmigración

ROMAActualizado:

Se temía que la campaña electoral italiana sería de muy bajo nivel. Y las peores previsiones se están cumpliendo. La campaña parece haberse convertido en una competición a ver qué candidato dice la barbaridad más grande o la promesa más increíble. El último escándalo lo ha provocado el candidato a la presidencia de Lombardía, Attilio Fontana, de la ultraderechista Liga Norte, exalcalde de Varese (Lombardía), quien considera que «la raza blanca» corre peligro de extinción si no se frena drásticamente el número de inmigrantes: «No podemos aceptar a todos los inmigrantes que llegan; debemos decidir si nuestra etnia, nuestra raza blanca debe seguir existiendo o debe ser anulada». Ante la tormenta que ha suscitado, Fontana, presentado por la Liga Norte como un «moderado», señaló que fue «un lapsus», pero luego volvió a la carga al insistir en que «también la Constitución italiana habla de razas». Fontana saca así de contexto el artículo 3 de la carta magna en la que se lee: «Todos los ciudadanos son iguales ante la ley sin distinción de sexo, raza, lengua, religión y opiniones políticas».

A la hora de crear miedo de la inmigración, Attilio Fontana está en buena compañía. El líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, insistió recientemente en la defensa de la «raza» en un mitin en Bolonia, resaltando que Italia «está siendo atacada»: «Nuestra cultura, sociedad, tradiciones y forma de vida están en peligro. El color de la piel no tiene nada que ver con eso, pero el riesgo es muy real. Siglos de historia corren el peligro de desaparecer si la islamización gana terreno», clamó.

Populista ante la inmigración también se mostró el líder de Forza Italia, Silvio Berlusconi, quien asegura que medio millón de inmigrantes están listos para delinquir en Italia. Otro populista, Luigi Di Maio, candidato del Movimiento 5 Estrellas, se apresuró a destacar que, antes que a los inmigrantes, se debe proteger el bienestar y la salud de los italianos.

La paradoja es que la grotesca alarma sobre el peligro que correría la raza blanca lanzada por Attilio Fontana, se produce cuando se reduce el número de llegadas de inmigrante. Mientras que en el 2016 desembarcaron en Italia 181.436 inmigrantes, y murieron 5.022 en el Canal de Sicilia, en el último año llegaron 119.247, un 34 por ciento menos. En el terreno de las promesas, Di Maio y Salvini, campeones del populismo, se han mostrado en perfecta sintonía sobre la vacunación de migrantes, cuya obligación, ahora aprobada por ley, insisten en que debe abolirse. Asimismo, Di Maio promete no hacer caso a Bruselas y aumentar el gasto público superando el límite del 3% de déficit que impone la Unión Europea.

Se oyen tantas barbaridades que el presidente de los obispos italianos, el cardenal Gualtiero Bassetti, ha debido lanzar una llamada a la responsabilidad: «Basta ya de eslóganes electorales deprimentes y de prometer milagros», pidió.