Evo, guía moral de la América indígena

M. M. CASCANTE | CIUDAD DE MÉXICO
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Evo Morales convirtió lo que debía ser un acto espiritual en un mitin anticapitalista. En el barrio de Coyoacán, del Distrito Federal, y frente a miles de indígenas mexicanos, el presidente boliviano presenció la ceremonia del Saludo a los Cuatro Rumbos antes de recibir el bastón de mando, con el que de manera simbólica México (o el alcalde de su capital, el izquierdista Marcelo Ebrard) avalaba la distinción para Evo de «guía moral de los pueblos originarios de América Latina».

Pero en el Jardín Hidalgo no sólo había representantes de las etnias que habitaban el territorio antes de la llegada de los españoles, sino los «panchovilla» (grupos radicales de izquierda), miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas, levantiscos ejidatarios del pueblo de Atenco machete en alto y simpatizantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Alentado por la claque, Morales exhortó a los revolucionarios mexicanos a combatir las políticas neoliberales e imperialistas y convocó a la unidad a los partidos de izquierda, sindicatos y movimientos sociales para alcanzar el poder: «En Latinoamérica, el socialismo comunitario va a imponerse al capitalismo... Es posible, unidos, organizados, liberar a nuestra Latinoamérica y así juntos darnos fuerza. Mucha fuerza. ¡Pronto México se liberará!».

Respecto a la cumbre que se celebra en la Riviera Maya, adelantó que «debe ser un movimiento histórico... Si queremos que México pase a la historia, (debe nacer) una nueva OEA, sin EE.UU. ni Canadá».