Fuerzas iraquíes, cerca de la ciudad Tal Afar
Fuerzas iraquíes, cerca de la ciudad Tal Afar - AFP

Bagdad lanza la operación contra el último bastión de Daesh

Comienza la ofensiva para tomar la ciudad de Tal Afar, a 65 kilómetros de Mosul

JerusalénActualizado:

Apenas 24 horas después de que el Ejército libanés lanzara su ofensiva para expulsar al grupo yihadista Daesh de su frontera con Siria, Irak puso en marcha la operación militar para recuperar el control de Tal Afar, situada unos 65 kilómetros al oeste de Mosul. Los yihadistas tienen cada vez más frentes abiertos y son incapaces de defender las fronteras de un califato en plena descomposición. El primer ministro iraquí, Haider Al Abadi, anunció en un mensaje televisado que «la operación para liberar Tal Afar ha comenzado» y advirtió a los yihadistas de que «no tienen otra opción que la de rendirse o morir». Pocas horas después, los medios iraquíes informaron de los primeros avances sobre el terreno con la toma de algunas zonas del extrarradio de la ciudad y la huida de los primeros grupos de civiles.

Al Abadi empleó las mismas palabras que usó antes de dar luz verde a la operación para liberar Mosul. Las fuerzas de seguridad, con apoyo de la alianza que lidera Estados Unidos, necesitaron nueve meses para expulsar a Daesh de la que fue su capital. Un mes después de izar la bandera nacional en lugar de la enseña negra yihadista en Mosul, el siguiente paso es Tal Afar, en manos del enemigo yihadista desde agosto de 2014 y punto clave en la ruta para unir las provincias siria e iraquí del califato.

La aviación lanzó panfletos de aviso a los civiles en los que se podía leer que «la batalla es inminente y, si Dios quiere, la victoria está próxima». Naciones Unidas trabaja contra el reloj para tener listo un dispositivo que le permita recibir a las miles de personas que huirán de los combates ya que, según los cálculos del organismo internacional, en el casco urbano pueden quedar entre 10.000 y 40.000 personas (tenía 200.000 antes de la guerra) y en los alrededores más de 50.000. El éxodo ya ha empezado y en las últimas dos semanas, mientras se ultimaban los detalles del asalto, 10.000 personas ya han salido en busca de refugio en un lugar seguro, según los datos difundidos por el Ministerio de Inmigración iraquí. El baile de cifras suele ser constante en este tipo de casos.

El comandante de las Operaciones Conjuntas, Abdelamir Yaralá, detalló que, además del Ejército y las tropas de la Policía Federal, las milicias progubernamentales de la Unidades de Movilización Popular (milicias chiíes) toman parte activa en el asalto. Tal Afar vuelve a ser una piedra de toque para el equilibrio étnico y sectario del país. Los mandos paramilitares chiíes critican a Abadi por no querer hacer frente a la presión de Turquía, muy pendiente de Tal Afar por los vínculos históricos con esta plaza del antiguo impero otomano, aunque en este caso también los chiíes reclaman su protagonismo.