El independiente, Jaime Rodríguez; el conservador, Ricardo Anaya; el oficialista, José Antonio Meade, y el izquierdista, Andrés Manuel López Obrador posan antes de iniciar el segundo debate
El independiente, Jaime Rodríguez; el conservador, Ricardo Anaya; el oficialista, José Antonio Meade, y el izquierdista, Andrés Manuel López Obrador posan antes de iniciar el segundo debate - EFE

Los candidatos mexicanos se enredan en insultos en el segundo debate electoral

López Obrador mantiene una holgada ventaja a falta de un mes para celebrar los comicios.

Corresponsal en Ciudad de MéxicoActualizado:

México celebró el domingo el segundo debate electoral de cara a los comicios del próximo 1 de julio. Como era de esperar, el debate estuvo marcado una vez más por la estrategia de todos los candidatos en atacar a Andrés Manuel López Obrador, conocido como AMLO, el mejor posicionado para ganar las elecciones con más de 20 puntos porcentuales sobre el segundo, Ricardo Anaya por el PAN. Sin embargo, el encuentro quedó ensuciado por los insultos que se profirieron principalmente tres de los cuatro candidatos: AMLO, Anaya y José Antonio Meade, por el PRI.

«Anaya es un demagogo, un canallita. Anaya y Meade pertenecen a la mafia del poder», dijo AMLO al candidato del PAN, «Ricky Riquín Canallín», continuó. «Los dos son unos hipócritas», indicó Anaya a López Obrador y Meade. «Cínico», le espetó de vuelta Meade a Anaya. Y, así, con constantes improperios entre candidatos, se desarrolló un debate de aproximadamente unas dos horas de duración que tuvo lugar en Tijuana, ciudad fronteriza con Estados Unidos, un encuentro definitivamente mucho más tenso que el primero que realizaron a finales de abril.

Uno de los momentos más controvertidos fue cuando Anaya se aproximó a AMLO y este último mostró su cartera a las cámaras, asegurando que tenía que cuidarla ante la cercanía del otro candidato. Por lo demás, el guion siguió la misma pauta que se ha visto durante la campaña electoral. Todos se acusan de haber incurrido en diferentes casos de corrupción y muchas propuestas sin profundizar demasiado en cómo las llevaran a cabo.

Ahí está la promesa de López Obrador de que durante su mandato seacabará la corrupción porque el será un presidente honesto y, por ende, todos los funcionarios públicos seguirán su ejemplo. O, por otro lado, está el brindis al sol de Meade, quien promete lograr la equidad salarial entre mujeres y hombres sin explicar qué acciones implementará. Y todos, por supuesto, afirman que durante su Sexenio, en México el presidente gobierna durante seis años, se subirá el salario mínimo que actualmente ronda los 3 dólares al día. Pero, una vez más, ninguno detalla a cuánto ascenderá dicha subida.

Como novedad, el segundo debate estaba abierto a la participación de los miembros del público al estilo del programa «Tengo una pregunta para usted». Sin embargo, los 42 espectadores apenas formularon preguntas a los candidatos, un hecho severamente criticado por la prensa del país.