Decenas de seguidores participan en el lanzamiento el pasado fin de semana de la campaña política de Humberto de la Calle, para las elecciones presidenciales
Decenas de seguidores participan en el lanzamiento el pasado fin de semana de la campaña política de Humberto de la Calle, para las elecciones presidenciales - EFE

Arranca el año electoral en Colombia sin que la derecha haya elegido candidato

Según cuatro encuestas publicadas esta semana, los candidatos más votados serían Sergio Fajardo, de la Coalición Colombia de centro izquierda, y Gustavo Petro, del partido de izquierda Polo Democrático

CORRESPONSAL EN BOGOTÁ Actualizado: Guardar
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Con cuatro encuestas publicadas en menos de una semana, este viernes arrancó formalmente el año electoral en Colombia, en el cual se renovarán la Presidencia y el Congreso del país. Aunque esta primera instantánea de 2018 sobre la intención de voto para la elección presidencial luce menos abarrotada de candidatos, menos de una docena frente a los 52 de septiembre del año pasado, aún resulta muy borrosa para determinar quiénes serán los dos grandes finalistas que llegarán a la segunda y definitiva vuelta presidencial.

Si bien la tendencia se mantiene, donde hoy los dos candidatos presidenciales más votados serían Sergio Fajardo, de la Coalición Colombia de centro izquierda, y Gustavo Petro, del partido de izquierda Polo Democrático, aún falta que la coalición de derecha defina oficialmente a su candidato, nombre que se resolverá a través de la denominada Gran Consulta por Colombia, a realizarse en paralelo a la elección de Congreso el próximo 11 de marzo.

Ya es evidente que la puja por esa candidatura estará entre Marta Lucía Ramírez, que hoy va de independiente pero es reconocida militante del Partido Conservador y cuenta con el respaldo del expresidente Andrés Pastrana; e Iván Duque, una nueva figura de la derecha que representa los intereses del partido Centro Democrático que lidera el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez. Si nos atenemos a las cifras, a pesar de que las encuestas no son comparables entre sí, en dos Ramírez aventaja claramente a Duque (49% vs 29% Yanhaas; 52% vs 35% Invamer) y en las otras dos hay un empate (Cifras & Conceptos y Guarumo), lo que de todas formas indica que ahí estará la fórmula presidencial de la derecha, con una candidata por primera vez con reales posibilidades de disputar la Casa de Nariño.

Pero el camino aún es largo y pedregoso. Ningún aspirante presidencial cuenta actualmente con más del 25% de intención de voto necesario para obtener uno de los dos cupos en la segunda vuelta del 17 de junio, por lo cual los resultados de las elecciones legislativas del 11 de marzo se tornan cruciales.

La maquinaria

Serán los barones electorales regionales los encargados de echarse a hombros parte de la campaña electoral presidencial en las regiones. En Colombia los electores se mueven sobre dos ejes: el voto de opinión, que hoy favorece a los punteros Fajardo y Petro; y la maquinaria parlamentaria, que beneficiará al candidato resultante de la consulta de la coalición de derecha, como también a Germán Vargas Lleras, quien hoy luce apocado en las encuestas presidenciales, pero cuenta con una maquinaria fuerte que ha mantenido engrasada a lo largo y ancho del país gracias a su presencia y marcado liderazgo en el Congreso como cabeza del partido Cambio Radical, como también por medio de su reciente labor como Vicepresidente del gobierno Santos.

Tal vez por eso en todas las encuestas Vargas Lleras sigue figurando como uno de los candidatos que tiene real opción para saltar a la segunda vuelta presidencial, para lo que requeriría aliarse con el candidato de la coalición de la derecha y su maquinaria, como real opción para disputarle la presidencia a Sergio Fajardo, quien en contraposición, como gran líder de la centro izquierda y a pesar de que todavía insiste en que su bandera es la lucha contra la corrupción, el voto limpio y el trabajo a favor de la educación, se vería obligado a buscar el apoyo del voto de opinión y la maquinaria del Partido Liberal - que lidera Humberto de la Calle, hoy en el quinto lugar de las encuestas-, así como el del Polo Democrático y su candidato contendor Gustavo Petro, y el del resto de partidos minoritarios, con excepción del de la Farc, al que ninguno quiere cerca y proyecta el mayor de los rechazos entre los electores y en todas las encuestas.

Por este camino, en Colombia la polarización se mantendrá estable. Pero volátil como es frente a los asuntos de coyuntura, que este año se estrenan con el de la inseguridad urbana delincuencial como el prioritario, el electorado estará más atento a los candidatos que aborden ese tema, así como los de salud y economía, que a quienes hablan de lucha contra la corrupción –bandera de Sergio Fajardo- o de la paz – tema de Humberto de la Calle-, asunto fundamental pero del que siguen desentendidos los colombianos de las zonas urbanas, a pesar de la relevancia que tiene en áreas rurales del país.

Voto en blanco

Mientras todo esto se discute y calcula en los círculos del poder nacional, la realidad es que el voto en blanco sigue siendo el gran triunfador en las encuestas, con el 30% de respaldo hoy. A este hay que sumar el alto índice de abstención, que históricamente supera el 55%, con lo cual en las manos de indecisos y refractarios podría estar la carta triunfadora que todos tratarán de conquistar.

El próximo 11 de marzo será la prevuelta presidencial, por así decirlo, y a partir de allí los cinco candidatos con opción para disputarse el 27 de mayo la presidencia en primera vuelta – Petro y Fajardo como punteros, seguidos por Ramírez/Duque, Vargas Lleras y De la Calle- volverán a barajar las cartas de la alianzas con el fin de sumar maquinarias electorales y apuntalar respaldos.

El debate de contenidos y propuestas programáticas para un país que requiere pasar la página y que por primera vez en 50 años celebra unas elecciones legislativas y presidenciales sin la violenta presencia de la guerrilla de las Farc, tendrá que esperar. Tal vez a partir del 28 de mayo, cuando el país se enfiele hacia la recta final de la carrera presidencial, los electores empiecen a hacerse cargo del presente y su futuro, ojalá sacudiéndose de una vez por todas la conflictiva Colombia del pasado.