Evo Morales toca la trompeta en un festival de bandas celebrado el pasado sábado en Oruro (Bolivia)
Evo Morales toca la trompeta en un festival de bandas celebrado el pasado sábado en Oruro (Bolivia) - EFE

Evo Morales, involucrado en un culebrón de tráfico de influencias en Bolivia

Una expareja, con la que tuvo un hijo, es ahora empresaria de éxito que forma parte de la dirección de una compañía china

Corresponsal en La Paz Actualizado: Guardar
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Los bolivianos iniciaron este fin de semana los festejos del carnaval, agobiados por los afectos de un prolongado bloqueo nacional de transportistas -que dejó cuantiosas pérdidas- y sorprendidos por los entretelones de una acusación de tráfico de influencias contra el presidente Evo Morales. En esta trama aparece involucrada una joven expareja del mandatario de Bolivia -ahora empresaria de éxito-, con la que tuvo un hijo.

El culebrón estalló el pasado miércoles en un programa que el investigador y exjefe de inteligencia del gobierno de Jaime Paz Zamora, Carlos Valverde, transmite por internet desde que le cerraron las puertas en los canales de señal abierta, según dijo, por el tipo de temas que tocaba.

Mostrando documentación, que dijo que obtuvo en oficinas estatales, reveló que en 2007, cuando ya era presidente, Morales mantuvo una relación con la ahora empresaria Gabriela Zapata Montaño, entonces de 20 años, con quien tuvo un hijo.

Luego mostró publicaciones en las que se identifica a Zapata como parte de la plantilla ejecutiva de la empresa china CAMC Engineering Co. Ltd, una sociedad constituida y afiliada a China National Machinery Industry Corporation, que llegó a suscribir con el Gobierno al menos siete contratos por más de 566 millones de dólares.

Parlamentarios de la oposición exigen que se investigue el caso y los oficialistas afirman que hay objetivos electorales

Valverde afirmó que al existir una relación de paternidad entre el mandatario y la ejecutiva, existe tráfico de la influencias. Mientras que parlamentarios de la oposición exigieron que se investigue el caso y los oficialistas denunciaron que se trataba de otro ataque con objetivos electorales.

Los bolivianos acudirán a las urnas el próximo 21 de febrero para decidir si reforman o no la Constitución para autorizar una segunda reelección presidencial continua, lo que abriría las puertas para que Morales gobierne hasta 2025 y cumpla 19 años seguidos en el poder, si gana las elecciones de 2019.

La noticia corrió como reguero de pólvora en las redes sociales y desató una batalla entre opositores y seguidores del oficialismo: unos defendiendo la idea de que esta era una prueba contundente de tráfico de influencias y otros defendiendo a Morales y denunciando que esta era un ataque más de los neoliberales.

El niño murió

Este viernes por la tarde, el presidente Evo Morales ofreció una conferencia de prensa en Santa Cruz de la Sierra, en el oriente del país, y confirmó que entre 2005 y 2007 mantuvo una relación con Zapata, de la que nació un niño. Pero nadie esperaba oír lo que dijo después: «Lamentablemente, nuestra mala suerte, ha fallecido. Tuvimos algunos problemas y a partir de ese momento nos distanciamos».

Morales señaló que lamentaba que este asunto haya sido utilizado para sembrar dudas sobre la administración gubernamental y recordó que la empresa en la que trabaja Zapata está procesada por incumplimiento de un contrato para la construcción de una carretera en el oriente, lo que consideró como una prueba fehaciente de que no existe ningún tráfico de influencias.

Aseguró que este viernes se enteró de las labores empresariales de Zapata y no ofreció mayores detalles sobre las circunstancias del fallecimiento de su hijo. Aunque más tarde, durante un acto en Oruro, el vicepresidente Álvaro García Linera dijo que se encontraba enfermo.

Otros dos hijos

Morales, además del varón que habría fallecido, tiene dos hijos: Álvaro y Eva Liz, la última con mayor presencia pública. Este viernes Eva Liz publicó en su cuenta de Twitter: «Desde 2007, papá no tiene ningún contacto, ni relación con la señora Zapata (sic)».

Las revelaciones sobre la vida personal del presidente se propagan rápidamente en las redes sociales en Bolivia, pero la oposición insiste con su exigencia de que se investigue el fondo de las revelaciones que hizo Valverde: el presunto tráfico de influencias.