El expresidente Bush, la exgobernadora Blanco y el exalcalde Nagin
El expresidente Bush, la exgobernadora Blanco y el exalcalde Nagin - afp
décimo aniversario

Huracán Katrina: Vencedores y vencidos políticos tras la tragedia

Un alcalde corrupto, una gobernadora flemática y un presidente maniatado, como posibles responsables de los casi 2.000 muertos y 108 billones de dólares en daños

Actualizado:

Casi 2.000 muertos, 100.000 casas destrozadas, 142 billones de dólares en daños y el 80% de la ciudad de Nueva Orleans declarada en «estado catastrófico», estas son las cifras que aún resuenan en la mente de los estadounidenses. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, estos vieron cómo cuatro años después era entonces la naturaleza la que se cebaba con el país, en forma de huracán y de nombre Katrina.

Diez años después de que aquel 29 de agosto, a las 6 de la mañana, la desolación tocara tierra en el sureño estado de Luisiana, aún se desconoce de quién fue la culpa de lo que se consideró como una «desastrosa y tardía» gestión.

El republicano George W. Bush era entonces presidente del país, pero eran dos demócratas, Kathleen Blanco y C. Ray Nagin, los que dirigían los gobiernos estatal y local, respectivamente.

En caso de una emergencia causada por un desastre natural, son las administraciones locales y estatales las encargadas de coordinar los servicios de emergencia, para luego notificar a la Agencia Federal de Control de Emergencias norteamericana (FEMA, en sus siglas en inglés), dependiente del Gobierno central, que autorizara efectivos extras, como la Guardia Nacional y el Ejército, además de informar al Presidente.

Reaccionar tarde como norma

Cuando Katrina azotó Nueva Orleans, los diques que protegían la ciudad —construida bajo el nivel del mar— de las aguas del lago Pontchartrain se desbordaron, y la ciudad quedó anegada de agua por los efectos del huracán.

El primer error de una sucesión de desgracias llegó del ayuntamiento de Nueva Orleans. Ray Nagin, el alcalde demócrata de la ciudad, era el encargado de firmar la orden de evacuación obligatoria. Según denunció en el reputado «The Wall Street Journal» Bob Williams, ex legislador del estado de Washington, Nagin se resistió a firmar la orden, y sólo lo hizo «al recibir presiones desde la oficina de la gobernadora, que a su vez, tristemente, tuvo que recibir un toque de atención del presidente Bush».

La tardía evacuación llegó demasiado tarde para muchos de los casi 2.000 muertos, que no pudieron refugiarse a tiempo de Katrina.

Una vez la magnitud del desastre natural superó los límites locales, fueron los equipos de emergencia del estado de Luisiana los que pasaron a coordinar los efectivos de seguridad, siguiendo la leyes específicas para casos de emergencias.

Expertos en desastres naturales y fuentes de FEMA confirmaron a «ABC News» que, hasta que Kathleen Blanco, la gobernadora —también demócrata— no se vio desbordada y, por consecuente, demasiado tarde, no pidió ayuda a la Casa Blanca.

«Además», añade Williams, «Blanco no cumplió con su labor como cabeza del estado de Luisiana y descuidó las labores de coordinación entre la administración local de Nueva Orleans y FEMA».

Apuntando hacia la Casa Blanca

En este juego de «escurrir el bulto» que tuvo lugar hace una década y que aún continúa, no fueron pocos los medios que miraron acusadoramente hacia el inquilino de la mansión en la avenida Pensilvania entonces, el republicano George W. Bush.

Medios como «The Wall Street Journal» o «The New York Times» admiten que el presidente, a pesar de ser el máximo dirigente del país e intentar acelerar la respuesta al desastre, tuvo que limitarse a seguir el procedimiento legal.

La población no lo vio así y, según los índices de aceptación recogidos por «Gallup», referente norteamericano en estas mediciones, la popularidad de Bush cayó en picado —y nunca más se recuperó— desde la semana del Katrina hasta tocar fondo al final de su segunda legislatura y última, por ley.

Por su parte, Blanco, la exgobernadora de Luisiana, «decidió» no optar a una muy complicada reelección y su carrera política acabó con su mandato, en 2008. Nagin, el exalcalde de Nueva Orleans que se convirtió en la cara del Katrina, fue sorprendentemente reelegido hasta 2010 y condenado en 2014 a diez años de prisión por corrupción y contratos de reconstrucción ilegales.

Barack Obama puso en palabras este jueves, en un acto conmemorativo, lo que lleva pensando una nación entera dese hace una década. «Lo que empezó como un desastre natural, acabó como una tragedia de gestión humana, un fallo garrafal por parte de un Gobierno que no hizo su trabajo de proteger a la población», dijo.