Inmigrantes indocumentados forcejean con los agentes de policía para evitar ser desalojados de los bajos de un puente ferroviario en la localidad fronteriza de Ventimiglia (Italia)
Inmigrantes indocumentados forcejean con los agentes de policía para evitar ser desalojados de los bajos de un puente ferroviario en la localidad fronteriza de Ventimiglia (Italia) - efe

La Policía italiana desaloja un campamento de inmigrantes en la frontera con Francia

Unas 300 personas han llegado hasta este punto fronterizo, en el que han quedado bloqueadas después de que el Estado francés les haya negado el acceso a su territorio

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Las fuerzas de seguridad italianas han desalojado este martes a decenas de inmigrantes que se habían instalado en unas rocas costeras a las afueras de la localidad de Ventimiglia, en la parte norte del país, ante la imposibilidad de cruzar la frontera y llegar a Francia.

Los policías, vestidos con uniforme y equipo antidisturbios, han intervenido para retirar a las personas que llevaban hasta cinco días apostados en una zona cercana al paseo marítimo de Ventimiglia. Algunos de ellos intentaron resistirse, sin éxito, cruzándose de brazos y tumbándose en el suelo.

Unas 300 personas han llegado hasta este punto fronterizo, en el que han quedado bloqueadas después de que Francia les haya negado el acceso a su territorio. Las autoridades galas alegan que es competencia de Italia responder a las posibles peticiones de asilo de estos inmigrantes, parte de ellos procedentes de Sudán, Eritrea y Somalia.

Dos fuentes policiales han confirmado el traslado de las personas evacuadas a una estación de tren, donde las autoridades les ofrecerían alimentos y asistencia médica.

La historia de Mustafari

«Estamos sin ayuda ni esperanza, a merced de la Policía», ha lamentado Mustafari, originario de la región sudanesa de Darfur, en declaraciones a la agencia Reuters. Su historia es la de gran parte de los 57.000 inmigrantes que han llegado este año a las costas italianas para tratar de alcanzar otras zonas del continente.

Mustafari ha contado que se había subido en seis ocasiones en un tren para cruzar a Francia y llegar en última instancia a Suecia y ha denunciado que en cinco de estas ocasiones tuvo que regresar a Italia a pie, en viajes de entre cinco y seis horas. Todo su dinero --200 euros-- se ha ido a comprar billetes y comida.