Manifestación a favor del «sí»
Manifestación a favor del «sí» - EFE
el futuro de escocia en la ue

Salmond enmaraña a España en su promesa de una admisión exprés en la UE si gana el «sí»

El gobierno escocés acusa al Foreign Office de utilizar una unidad especial para desprestigiar el proyecto independentista entre los Estados miembros de la Unión Europea

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El líder nacionalista escocés, Alex Salmond, ha asegurado esta semana que su equipo ya ha comenzado a negociar con aquellos países de la Unión Europea más susceptibles de plantear problemas a la entrada de una hipotética Escocia independiente en el club. La prensa escocesa se hacía eco ayer de que «las negociaciones con la UE ya están en marcha», según el « Scotsman». Así lo anunció el propio ministro principal escocés en una entrevista el domingo.

«Sí, he hablado ya con España, con Francia, Italia y Bélgica», dijo Salmond a la BBC«¿Ha hablado usted con el gobierno español, con el italiano, con los franceses, con los belgas, países que han expresado preocupaciones en el pasado por [las reivindicaciones de] grupos independentistas?», le preguntó el domingo el popular presentador de la BBC, Andrew Marr. «La respuesta es sí sobre todos esos puntos», contestó Salmond. La promesa de que una hipotética Escocia independiente se convertiría en un nuevo Estado miembro de la UE solo dieciocho meses después del referéndum es una de las promesas clave de la secesión «light» que pregona Salmond.

El nacionalismo escocés insiste estos días, con los sondeos situados en un virtual empate con una leve ventaja del campo unionista, en que tiene ya un equipo preparado para «pasar a la acción» de forma inmediata si el jueves los escoceses optan por el «sí». Según su hoja de ruta, a la consulta le seguiría un periodo de 18 meses para negociar con Londres y Bruselas la creación de un nuevo Estado. Un tiempo suficiente, según el nacionalismo, para acordar con la UE un mecanismo rápido de adhesión al espacio europeo.

«Ya estamos dentro [de la UE] y obviamente tenemos que negociar nuestra posición, y eso exige el acuerdo de los demás gobiernos europeos», explicó Salmond a la BBC. El gobierno español ha desmentido a Salmond. El ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, ya advirtió en una entrevista con el «Financial Times» en febrero que Escocia se enfrentaría a una «montaña de problemas» si llama a la puerta de la UE como Estado independiente, y le advertía del riesgo de acabar en un «limbo internacional» similar a regiones como Osetia del Sur y Abjasia, separadas de Georgia en 2008.

Proceso de «duración incierta y resultado desconocido»

El gobierno briánico, por su parte, ya ha advertido que una Escocia independiente tendría que renegociar hasta 14.000 tratados internacionales y discutir las condiciones de su posible ingreso en organismos como la OTAN, la ONU o la UE. Un proceso que, dados los antecedentes y la complejidad del escenario, podría alargarse mucho más allá del año y medio en el que Salmond quiere tener todo listo para proclamar la independencia en marzo de 2016. En este caso, la adhesión de Croacia, el último país en sumarse a la UE, ha durado una década, recuerdan numerosos expertos.

El ministerio de Exteriores británico augura, de hecho, un proceso de «duración incierta y resultado desconocido». Mientras, tanto la Comisión Europea como el anterior presidente del Consejo de la UE, el belga Herman Van Rompuy, han reiterado varias veces que el hipotético nuevo país tendría salir de la UE para ponerse a la cola y llamar de nuevo a la puerta, como cualquier otro país tercero que deseara adherirse. Las dudas sobre el futuro estatus de una Escocia separada del Reino Unido en la UE constituye uno de los mayores factores de incertidumbre en el proyecto nacionalista.

Visita a Rajoy de un emisario de Cameron

Por eso, ambos gobiernos no han dudado en entregarse a un duro intercambio de salvas políticas en este campo. Según desveló el «Scotland Herald» el pasado mes de enero, el ministerio de Exteriores británico habría creado una unidad especial para recabar el apoyo de gobiernos extranjeros en contra de la independencia de Escocia, según unos cables diplomáticos obtenidos por el diario escocés. El Partido Nacional Escocés (SNP) calificó la noticia de «vergonzosa».

«Se da por hecho que el Foreign Office ha contactado a los gobiernos de China, Rusia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Canadá, Australia y los 28 miembros de la UE sobre el referéndum en una búsqueda global de aliados que se opongan a la independencia», afirma el «Herald». Según sus informaciones, el primer ministro David Cameron despachó en diciembre a Madrid a un asesor, Andrew Dunlop, para discutir el referéndum con el gobierno de Mariano Rajoy.

El proceso escocés es diferente al catalán por ser «consensuado, insiste SalmondMuchos analistas dan por hecho que España no vería con buenos ojos la incorporación de una hipotética Escocia independiente a la UE por el precedente que sentaría para los nacionalismos vasco y catalán. El propio Salmond insistía esta semana en reiterar que el proceso escocés es diferente al catalán por discurrir en un marco «consensuado», dijo la semana pasada. En anteriores ocasiones, ha destacado que la vía independentista escocesa debe situarse «en otro contexto que la catalana».

A pesar del mensaje claro que emana de Londres y de Bruselas -y sotto voce de Madrid y otras capitales, según creen algunos analistas-, la campaña independentista se aferra a un simple argumento: «Las amenazas de que Escocia sería expulsada (aunque solo sea temporalmente) de la UE están vacías, son imposibles siquiera de poner en práctica», asegura un popular panfleto por el «sí» [puedes consultarlo aquí].

Escocia, 60% de las reservas de petróleo de la UE

Es verdad que algunas voces fuera del bando nacionalista reconocen que, llegada la hora de la verdad, Bruselas tendría serias dificultades políticas en justificar la expulsión de un territorio y una población que ya está dentro de la UE y que cumple con creces los criterios de Copenhague que se exige a los países candidatos (estado de derecho, economía liberal y estabilidad fiscal).

«No creo que nadie en el resto de Europa quiera excluir una Escocia rica en recursos pesqueros, en hidrocarburos y en renovables, creo que es una propuesta ridícula», defendió en la BBC. Y enarbola una y otra vez para sostener su postura una serie de cifras: que Escocia tiene el 20% de las reservas pesqueras de la UE, el 25% del potencial total de energías renovables, y el 60% de las reservas convencionales de petróleo, de las que el 91% correspondería a una Escocia independiente, según coinciden todos los expertos.

En cualquier caso, el nacionalismo escocés sabe bien que en la gran familia europea de «pueblos y Estados» que bautizaron nuestros padres fundadores son los gobiernos de los Estados miembros, y no los ciudadanos, o la Europa de los pueblos que predican en vano los grupos nacionalistas, los que tienen la última palabra sobre quién y cómo entra en el club.

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