Petróleo, terrorismo y burocracia: los secretos detrás de las cuentas del EIIL
EFE
La yihad golpea Irak

Petróleo, terrorismo y burocracia: los secretos detrás de las cuentas del EIIL

Con un sistema de contabilidad que emula al de las empresas, la que fuera filial de Al Qaida ha logrado convertirse en la organización terrorista más rica del mundo

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Gastos: «Compañía de explosivos Al Mustafa», «pelotón de fusilamiento». Ingresos: «Saqueo de la propiedad de un chií». Si no fuera por la crueldad de las palabras, podría tratarse del balance económico de una empresa. Y es que además de por las ejecuciones masivas y la violencia de sus acciones, el EIIL (Estado Islámico de Irak y Levante) es conocido por su potencial económico y su minuciosa burocracia.

La organización terrorista registra todas sus actividades. Tanto es así que incluso publica un Informe Anual con sus cuentas, como si se tratara de una multinacional. Sus informes internos –en Excel– son un compendio de datos que abarcan desde los atentados hasta información de sus integrantes. Una burocracia que permite que los líderes conozcan, por ejemplo, el número de mujeres e hijos que tiene cualquier mando intermedio del Eiil. El motivo: pagarles las indemnizaciones en caso de muerte o captura. Porque los 15.000 soldados que se estima luchan en esta Yihad no lo hacen gratis; todos reciben un sueldo.

Gracias a los documentos desclasificados por el departamento antiterrorista de West Point –analizados por RAND– se ha podido conocer cómo trabaja esta antigua rama de Al Qaida. Más de 200 documentos que incluyen cartas personales, informes de gastos y de personal que, sumados al informe de actividades que publican, muestran el número de atentados, de asesinatos, los puestos de control, las misiones suicidas y las ciudades conquistadas en el último año. Registran hasta el número de «apóstatas» que convierten, según el FT.

Pero para crear y consolidar una «administración» tan compleja, con una burocracia casi estatal –el Eiil golpea en Irak y Siria– y con 15.000 «empleados», se requiere una base económica muy potente. Los yihadistas suníes son ahora mismo la organización terrorista más rica del planeta con 2.000 millones de dólares.

Tres fuentes de financiación

Los activos de sus cuentas llegan de tres frentes: el petróleo, la coacción en Irak y Siria y las donaciones.

El petróleo es fundamental para los insurgentes. El Eiil ya controlaba la refinería de petróleo más importante de Irak, pero no es la primera. En Siria se hizo con el control de la zona petrolífera de Deir Ezzor, uno de los feudos rebeldes, y allí donde no pudo controlar las refinerías pactó con las tribus locales para hacerse cargo de las exportaciones.

El chantaje y los saqueos en las zonas bajo su control son otra de las patas de sus formidables finanzas. Solo en Mosul recauda al mes ocho millones de dólares en concepto de «impuesto revolucionario». A la obligación de pagar a los insurgentes se suma el temor de que «expropien» los negocios: el Eiil ha vendido, tras desmantelarlas, las empresas que caían en sus manos tras la huida de los chiíes.

Y por si esto fuero poco, hay que sumarle lo que obtienen de los golpes que sus soldados asestan contra las instituciones de Irak. El caso que más ha trascendido fue el saqueo del banco central de Mosul, del que se llevaron 400 millones de dólares, al que siguieron los «atracos» al resto de sucursales de la ciudad por valor de otros 20.

Las donaciones privadas procedentes de países suníes engrosan las cuentas del EiilEl azaque, el tercero de los cinco pilares del Islam, favorece la llegada de ingresos a través de donaciones privadas. Este mandamiento pide que cada musulmán aporte un 2,5% de sus ingresos a labores de beneficencia. Muchos lo hacen a la Yihad. Los expertos consideran que esta vía es la que aprovechan muchos suníes de los países del Golfo Pérsico para financiar la guerra contra los chiíes de Irak y Siria.

Tanto es así que el presidente Iraní, Hassan Rohani, pidió a los «países que apoyan a los terroristas con sus petrodólares» que dejaran de hacerlo. Se refería a Arabia Saudí y Catar, que según Teherán financia a los yihadistas, y a los que advertía que el terrorismo del Eiil se les podía volver en contra.

Milicianos para la Yihad

Con estos ingresos se sufragan, entre otras cosas, las «nóminas» de los milicianos e insurgentes. Algunos de ellos niños, que pueden llegar a cobrar 100 dólares al mes, la mitad que un adulto. Sueldos que no son desorbitados en comparación con el resto de los habitantes de ambos países. El motivo estaría en que el Eiil no quiere mercenarios que vayan a luchar por el dinero. El incentivo que deben tener los hombres que hacen la Yihad debe ser la religión. Algo que les ha funcionado incluso en Europa, si se confirma que más de 2.000 personas han viajado del viejo continente para enrolarse en las filas de los suníes.

En los peores años de la ocupación de Iraq por Estados Unidos, los terroristas del Eiil juraron lealtad a Al Qaida. Sin embargo la presencia de casi un millón de fuerzas controladas por EE.UU. les impidió crecer. Pero les sirvió para aprender cómo sobrevivir en los peores momentos. En esa circunstancia, la minuciosa burocracia y la fidelidad de los insurgentes les hizo estar debajo de la línea del radar de la coalición occidental, más preocupado por la propia Al Qaida que por sus filiales.

De aquel periodo de baja latencia a la explosión del último periodo se produjo un salto natural que ni el propio Estados Unidos supo ver. El colaborador del Real Instituto Elcano, Andrés Ortega, lo explica así: «La ofensiva del ISIS sorprendió a EE.UU., quizá porque está demasiado obsesionado con la inteligencia de señales (SIGINT) en detrimento de la humana (HUMINT). La NSA y sus escuchas universales no lo pueden todo».