Una misma guerra une Irak y Siria
William Hague, ministro británico de Exteriores, con el «premier» iraquí Al Maliki ayer en Bagdad - afp

Una misma guerra une Irak y Siria

La aviación de Bachar al Assad bombardea un puesto fronterizo entre ambos países

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Bagdad vive en una frenética cuenta atrás para el asalto prometido por el Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL). Los medios locales e internacionales hablan cada día de la inminencia de un ataque que tiene a la población de los nervios. Los gobiernos iraquí y sirio, ambos bajo dominio chií y con la protección de Irán, tienen un enemigo común que amenaza con establecer un califato en el corazón del mundo árabe saltándose las fronteras físicas entre ambas naciones. Desde que el EIIL unificara el frente de lucha a comienzos del pasado año, incumpliendo las órdenes de Al Qaida, se intensificó la cooperación entre el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, y el presidente sirio, Bashar al Assad, aliados en la «guerra contra el terror», tal y como la definió George W. Bush.

La última fase de esta cooperación llega en forma de ataques aéreos; entre ellos, el más espectacular afectó al puesto fronterizo de Qaim. Según Bagdad el bombardeo se produjo en el lado sirio, pero los insurgentes denunciaron que los cazas de Assad alcanzaron objetivos en suelo iraquí. Unas declaraciones de Maliki a la BBC aumentaron la confusión ya que en un primer momento la cadena británica puso en boca del dirigente chií que el ataque había sido en Irak, pero a lo largo de la tarde tuvo que corregir la versión y matizar que la operación tuvo lugar en «la zona siria y sin coordinación conjunta». Eso sí, el primer ministro dio la bienvenida «a todo bombardeo» contra los yihadistas que operan en la región.

El paso fronterizo de Qaim está en manos de yihadistas en ambos lados. El Frente Al Nusra, brazo de Al Qaida en Siria, controla la parte siria en Abu Kamal, y el EIIL la iraquí en Qaim. Ambos grupos decidieron el pasado miércoles aunar esfuerzos en este punto estratégico atacado por la aviación de Assad. En el parte de guerra de la jornada, además, el EIIL sumó a su lista de capturas la localidad de Masuriyat al Yabal, situada a una hora de Bagdad y con importantes yacimientos de gas.

Un tercio del país, en manos del EIIL

La presión aumenta en torno al primer ministro Nuri al Maliki. Tras el viaje del secretario de Estado estadounidense, John Kerry, a Bagdad, ayer fue el turno del jefe de la diplomacia británica, William Hague, que también insistió en la necesidad urgente de formar un gobierno de unidad nacional. El ganador de las elecciones del pasado abril parece haberse convertido en un problema para la comunidad internacional: suníes, kurdos e incluso varios partidos religiosos chiíes le dan la espalda. Maliki se siente víctima de una conspiración que trata de «eliminar el joven proceso democrático», y califica las presiones de suníes y kurdos de anticonstitucionales. El mandatario, que apuesta por la mano dura en la crisis, anunció la compra de «cazas rusos de segunda mano» para intensificar los ataques aéreos contra las zonas bajo control del EIIL, prácticamente un tercio del país.

El último en sumarse de forma pública a la lista de detractores de Maliki fue Muqtada Al Sadr. El religioso radical pronunció un discurso en el que mezcló la épica guerrera –«¡Vamos a hacer temblar la tierra bajo los pies de la ignorancia y del extremismo!», exclamó– con la mano tendida a los suníes a quienes «el Gobierno debe comprometerse a responder a sus demandas pacíficas». Un mensaje conciliador en boca del líder del Ejército del Mahdi, la milicia que masacró a la población suní durante la guerra sectaria de 2006, y que hace una semana sacó a miles de sus miembros a las calles de la capital para exhibir músculo ante la amenaza del EIIL.