Al Qaida avanza en Irak y controla ya la ciudad de Mosul
Soldados iraquíes tratan de controlar la situación en Mosul - afp

Al Qaida avanza en Irak y controla ya la ciudad de Mosul

El Gobierno de Bagdad, incapaz de frenar a los yihadistas, reclama el estado de emergencia

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La bandera negra del Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL) preside Mosul, ciudad de dos millones de habitantes situada 400 kilómetros al norte de Bagdad. El Ejército iraquí no ofreció apenas resistencia y tras cuatro días de asedio los milicianos del Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL) entraron de forma triunfal para hacerse con el control de varios edificios gubernamentales y bases militares y liberar a cientos de presos de las cárceles. La captura de la tercera ciudad más importante del país, por detrás de Bagdad y Basora, refuerza el pulso integrista a un Gobierno central incapaz de sofocar el alzamiento que protagoniza el EIIL desde comienzos de año y devuelve a Irak a los peores años de la guerra sectaria con más de 4.660 muertos desde principios de 2014.

Tras hacerse con el control de la provincia de Anbar en enero, el grupo vinculado a Al Qaida ha dado el salto a Nínive -ambas fronterizas con Siria- y, según alertan los mandatarios iraquíes, la siguiente parada será la Salahedín donde en las últimas horas ya se han registrado ataques en el distrito de Sharqat, al norte de Tikrit, ciudad natal de Sadam Husein. Los insurgentes ven este avance la lucha de la minoría suní contra el Gobierno en manos de chiíes desde la caída de Sadam.

Estado de emergencia

«La gravedad de la situación requiere la adopción de medidas necesarias y urgentes, así como acelerar la petición al Parlamento para que afronte sus responsabilidades y anuncie el estado de emergencia y movilización general», informó el primer ministro en funciones, Nuri Al Maliki, impotente para gestionar el desafío islamista desde hace seis meses. «Movilizaremos todos nuestros recursos financieros, políticos y populares para recuperar las zonas que los terroristas han controlado», anunció en su discurso Maliki, quien instó a las tribus del país a tomar las armas y luchar contra el EIIL, una estratega similar al ‘sahwa’ implantado por Estados Unidos –por el que se pagaba a combatientes de la insurgencia suní en Ambar a cambio de su colaboración- que él mismo ha enterrado en los últimos años con su política sectaria. El mandatario chií concluyó su intervención pidiendo ayuda a la comunidad internacional ya que «todo el mundo sufrirá si el terrorismo se extiende».

En Mosul nunca funcionó la estrategia del ‘sahwa’ y desde 2003 ha sido un foco insurgente en el que ni los estadounidenses, ni Bagdad han logrado imponer su ley. En sus calles se han repetido las imágenes vistas en enero en Ramadi y Faluya con un Ejército en estampida dejando atrás vehículos y un arsenal de armas que ya controla la insurgencia.

El presidente del parlamento, Osama al Nujaifi, pidió investigar la negligencia de las fuerzas de seguridad y apuntó a la necesaria «cooperación» de la población «con las fuerzas armadas para combatir a estos grupos terroristas». El problema para Bagdad es que en las provincias de mayoría suní consideran «terrorista» al Gobierno chií y a las distintas milicias de esta secta que operan con total impunidad bajo el uniforme de las fuerzas de seguridad.

Los partidos políticos kurdos –con importante presencia en esta ciudad de amplia mayoría árabe tras los planes de ‘arabización’ de la dictadura de Sadam en los ochenta- evacuaron sus sedes, y el Gobierno de la región autónoma del Kurdistán anunció su disposición para ayudar a los miles de desplazados. La región kurda se ha convertido en la zona más segura del país y allí han encontrado refugio los cristianos desde 2003, pero también los musulmanes que han huido de los recientes combates en Anbar y ahora Nínive. Además de kurdos, Mosul cuenta con otras minorías confesionales y étnicas como turcomanos y cristianos asirios.