Tres chiíes se disputan el trono de Al Maliki
Ahmad Chalabi, el candidato chií favorito de Washington para sustituir a Al Maliki - ap

Tres chiíes se disputan el trono de Al Maliki

La secta mayoritaria en Irak busca con urgencia un candidato de consenso para reemplazar al actual primer ministro, que se aferra al poder

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Presidente kurdo, primer ministro chií y presidente del parlamento suní. Este es el pacto que en la época post Sadam reparte los tres puestos principales de Irak entre los grupos más importante del país. El auténtico poder está en manos del jefe del Ejecutivo, que representa a la secta del islam mayoritaria en Irak con un sesenta por ciento de la población, y que en las últimas dos legislaturas ha sido Nuri Al Maliki. El líder de la coalición Estado de Derecho fue el claro vencedor de las elecciones de abril y el próximo martes acudirá al Parlamento como jefe de la fuerza más votada para intentar formar gobierno, pero ya sabe que no podrá alcanzar los escaños necesarios por la oposición de suníes, kurdos y hasta de los propios partidos religiosos chiíes.

En las elecciones de 2010 Irak tardó nueve meses en formar gobierno y al final lo tuvo que hacer casi por la fuerza, con un Maliki que asumió en sus manos la cartera de primer ministro, y las de Defensa e Interior, otorgándose un poder ilimitado que sus opositores no quieren que siga disfrutando los próximos cuatro años y por eso apelan a un “gobierno de emergencia”.

Irak busca un candidato de consenso entre el chiismo y los nombres que más fuerte suenan son el de Ahmed Chalabi, ex primer ministro y hombre de confianza de los estadounidenses antes e inmediatamente después de la invasión; Adel Abdul Mehdi, actual vicepresidente y miembro del Consejo Supremo Islámico de Irak (CSII); e Ibrahim Yafari, otro viejo conocido de la escena política post Sadam, ex primer ministro y anterior líder del partido Dawa antes del ascenso de Maliki. Entre estos tres hombres puede estar la figura capaz de tomar el relevo de un Maliki que, pese a la presión, se aferra a sus votos para no ceder el mando.