Los «pecados» de Al Maliki, el primer ministro de un país que se rompe en tres
Al Maliki, en sus inicios en el Gobierno después de volver del exilio por su oposición a Sadam Husein - afp
IRAK

Los «pecados» de Al Maliki, el primer ministro de un país que se rompe en tres

Con los kurdos en el noreste irakí y el EIIL, apoyado por los leales a Sadam, a las puertas de Bagdad, el gobierno chií cumple ocho años en el poder contra las cuerdas

Actualizado:12345678
  1. El Gobierno de Al Maliki, sin apoyos -incluso dentro del chiismo- y cerca de caer

    Al Maliki, en sus inicios en el Gobierno después de volver del exilio por su oposición a Sadam Husein
    Al Maliki, en sus inicios en el Gobierno después de volver del exilio por su oposición a Sadam Husein - afp

    El desastre militar del Ejército frente al avance yihadista ha puesto en jaque al Gobierno chií. Incluso ha perdido apoyos en su mismo bando. El líder espiritual de los chiíes en Irak, el gran ayatolá Ali al Sistani, ha pedido hace unos días la dimisión del Ejecutivo con Nuri Al Maliki al frente. Cree que cuanto más tiempo permanezca en el poder, más difícil va a suponer resquebrajar el apoyo de la población suní -un tercio del total- unida tras las filas yihadistas del Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL).

    Washington ya no confía en Al Maliki. Incluso este rechaza la propuesta del secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, de formar un gobierno de unidad con las otras sectas del Islam para frenar a los terroristas, aunque quizá sea que el sectarismo extremo del Ejecutivo haya levantado una frontera de tales dimensiones que convierte en un imposible esa alianza.

    En cuanto a su manejo del poder, Maliki ha sido fuertemente criticado por ciertos sectores del país por su nepotismo y por el derroche de la increíble riqueza petrolífera del país.

  2. Rechazo de un gobierno de unidad con kurdos y suníes

    Fuerzas kurdas patrullan una calle en Kirkuk
    Fuerzas kurdas patrullan una calle en Kirkuk - afp

    Desde las elecciones de 2010, Maliki ha sido acusado de abandonar el consenso al que había apuntado en su primer mandato, todo ello para favorecer la concentración de poder junto a sus aliados chiíes. Los salafistas de la bandera negra tienen el apoyo, activo y pasivo, de gran parte de la población suní que supone un tercio del total de la población iraquí; si bien los kurdos, ya asentados en la región de Kirkuk (noreste) y pese a profesar esta rama del islam, no combaten para el EIIL. Incluso se ha hablado de un «pacto secreto» entre suníes y kurdos que complicaría el futuro político de Al Maliki. Y si esto ya complica la situación, el antiguo partido de Sadam Husein, Baaz, se ha aliado con los yihadistas del Estado Islámico de Irak y Levante en el levantamiento suní.

  3. Sectarismo incluso en el ejército: la purga de los altos mandos no chiíes

    Un grupo de milicianos chiíes se entrenan en Nayaf para combatir a los rebeldes
    Un grupo de milicianos chiíes se entrenan en Nayaf para combatir a los rebeldes - REUTERS

    El Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL) es posiblemente la banda terrorista más rica del mundo gracias a sus 2.000 millones de dólares de «presupuesto» (1.466 millones de euros); a sus 20.000 milicianos y al reclutamiento en Europa y en otras latitudes; y a su propaganda muy activa en las redes sociales. Pero a pesar de todo este poder, el EIIL no debería suponer un enemigo imposible para el Ejército iraquí si la mayoría de altos cargos, suníes, no hubiera sido purgada por Al Maliki.

    Desde 2012, el primer ministro en funciones ha incrementado el uso del Ejército contra rivales políticos, a menudo moderados suníes. Las facciones favorables al Gobierno se ganaron, incluso, la denominación de milicias de Al Maliki. Además, cuatro de las 14 divisiones del Ejército iraquí, compuesto por chiíes, suníes y kurdos, abandonaron su puesto de Mosul, la segunda ciudad más importante del país y ahora en manos de los yihadistas.

  4. Irán, moviendo los hilos del Gobierno chií de Irak

    El presidente de Irán, Hasán Rohani
    El presidente de Irán, Hasán Rohani - EfE

    Al Maliki ha sabido moverse bien en los círculos de poder chiíes. En este sentido no es de extrañar que haya conseguido que Irán— que siempre lo ha negado— entrenara y financiara a las milicias chiíes de Irak, no en vano Teherán ha sido el principal impulsor de Maliki en el poder. Con esta crisis incluso ha podido obtener mayor poder dentro del Gobierno y cuya posible ayuda, junto a la de EE.UU., puede suponer la última oportunidad para que los yihadistas no establezan el califato islámico. Sin embargo, las enemistades históricas de Irán con Estados Unidos pueden apagar las esperanzas de Bagdad.

  5. Washington ya no confía en Al Maliki

    El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, en Bagdad
    El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, en Bagdad - EFE

    Solo el 16 por ciento de los irakíes querían que continuara de una forma u otra la presencia estadounidense en el país, según el semanario «The Economist». Pero el rechazo no solo va en esta dirección: el primer ministro iraquí ya no cuenta con la confianza que tenía de Washington en sus primeros mandatos.

    Frente a ello, tal y como señala el último informe semanal de la revista Política Exterior, la consolidación de las conquistas territoriales del EIIL depende de que logre disolver las milicias suníes formadas por el general David Petraeus para debilitar a Al Qaida en Irak, el embrión de lo que sería el EIIL. Además, entre 2003 y 2012, EE.UU. invirtió 25.000 millones de dólares en entrenar y en equipar a las fuerzas de seguridad iraquíes.

  6. Un infierno en el respeto de los derechos humanos

    Desplazados de Tikrit se desplazan hacia Kirkuk
    Desplazados de Tikrit se desplazan hacia Kirkuk - reuters

    Diez años después de la invasión del país por parte de los Estados Unidos que supuso la caída de Sadam Husein, Irak todavía representa uno de los peores infiernos en el respeto de los derechos humanos. Amnistía Internacional, en un informe de 2013 -antes del avance yihadista-, denunciaba violaciones sistemáticas en derechos fundamentales, agresiones contra civiles, la tortura de los detenidos y procesos judiciales inicuos, sin garantías.

  7. Más del 60 por ciento de las empresas ha pagado al Gobierno para conseguir un contrato

    Fotografía de archivo de Al Maliki durante un encuentro con los medios en Irak
    Fotografía de archivo de Al Maliki durante un encuentro con los medios en Irak - AFP

    La caída del régimen de Sadam Husein implosionó la red de instituciones políticas y militares que habían mantenido unido el Estado. La estructura del poder en el régimen anterior se armó con suníes a pesar del laicismo dominante del Gobierno. El semanario británico «The Economist» va mas lejos y señala que la población chií de Irak ha sido gobernada por políticos sin escrúpulos: «Estos hombres, con Al Maliki a la cabeza, durante estos ocho años en el poder, han hecho poco para levantar unas instituciones justas». Se han limitado a consumar su venganza frente a los suníes, añade la publicación.

    Pese a que sí observa mejoras en la última década que conceden a buena parte de los irakíes mayores libertades, la ONG señala que se ha perdido el tiempo y que no se ha avanzado en sentar las bases de unas estructuras sólidas y garantistas que respeten el derecho internacional. Irak, igualmente, ocupa la posición 169 de 175 en el índice de transparencia internacional. Además, la corrupción está tan generalizada que más del 60 por ciento de las empresas ha pagado al Gobierno para conseguir un contrato.

  8. Irak, el cuarto productor mundial de petróleo

    Fotografía de archivo de una refinería en Irak
    Fotografía de archivo de una refinería en Irak - efe

    El EIIL dice haberse adueñado de la principal planta petrolífera del país, Baiji, que suministra un tercio del combustible refinado del país. China, el principal importador del petróleo irakí ha anunciado la evación de sus trabajadores hacia zonas más seguras... Irak es el cuarto productor de petróleo del mundo y si Bagdad deja de controlar las principales fuentes energéticas -los kurdos se han asentado en una de las zonas más ricas del país- el crecimiento tímido de la Irak de posguerra y la reducción de la pobreza extrema se quedarían en el aire. Todo ello había permitido el incremento de la esperanza de vida de los irakíes hasta los 69 años en 2012, según datos del Banco Mundial.