Conmoción en Honduras por los casos de niños asesinados por negarse a entrar en las «maras»
Miembros de la Mara-18 en un centro penitenciario de Honduras - afp

Conmoción en Honduras por los casos de niños asesinados por negarse a entrar en las «maras»

El presidente Juan Orlando Hernández asegura que los crímenes «no quedarán impunes» y la ONU ofrece su ayuda

Actualizado:

«¡No me dejen sola, mis niños!», gritó una desconsolada mujer que sepultaba a su nieto, el segundo que le mataron en tres días. Una cadena de 17 asesinatos de menores, algunos por negarse a entrar en las maras o pandillas, estremece a Honduras y ensombrece al Gobierno de Juan Orlando Hernández.

El cuerpo del niño de siete años Kenneth Alejandro Castellanos muerto a tiros y torturado, fue hallado el jueves pasado envuelto en una sábana en un solar baldío de San Pedro Sula -a 240 kilómetros al norte de Tegucigalpa-, y tristemente considerada como la ciudad más violenta del mundo, según informes de la ONU. La abuela y la madre aún estaban conmocionadas por el asesinato de otro de sus niños, Anthony de 13 años, cuyo cadáver fue hallado en circunstancias similares.

Otros seis asesinatos de menores -todos escolares- ocurrieron, en un mes, también en San Pedro Sula, según versiones de las autoridades que recogen Afp y Colpisa, por negarse a entrar a las pandillas que siembran el terror en barrios y ciudades de Honduras.

«No quedarán impunes»

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, condenó hoy los asesinatos de niños de los últimos días en el país y aseguró que esos crímenes «no quedarán impunes». En declaraciones a periodistas en la norteña ciudad de San Pedro Sula, Hernández dijo que esos asesinatos son «algo que indigna e incomoda mucho» y pidió a la población que dé «espacio» a los operadores de justicia para que realicen las investigaciones correspondientes.

El gobernante también condenó la muerte de cinco jóvenes en el centro de corrección de menores El Carmen, de San Pedro Sula, tras la explosión de una granada de fragmentación el domingo pasado.

Hernández señaló que las fuerzas de seguridad capturarán a los responsables de esos crímenes «dónde sea que estén» y reiteró que la muerte de los infantes «no quedará impune». Destacó que «existendos hipótesis» que señalan que ambos casos están relacionados, aunque no ofreció más detalles.

La ONU ofrece asistencia

La representante especial del Secretario General de la ONU sobre la Violencia contra la Niñez, Marta Santos Pais, ha ofrecido a Honduras la experiencia técnica del organismo mundial para combatir este fenómeno.

«Es absolutamente inadmisible que los niños sean las víctimas del proceso de violencia generalizada (...) que se manipule a pandillas u otros grupos para que puedan ejercer su violencia contra la niñez para impedir que la lucha contra el narcotráfico sea una realidad", dijo Santos Pais en una entrevista con Efe en Panamá.

La alta funcionaria enmarcó los casos de los infantes asesinados las últimas semanas en la situación de violencia generalizada que vive Honduras, un país de 8,5 millones de habitantes azotado por una ola criminal que deja un promedio de 15 muertos diarios y que las autoridades vinculan en buena parte al narcotráfico y las pandillas. Entre 2010 y 2013 fallecieron en circunstancias violentas 458 menores de 14 años, según el Comisionado de los Derechos Humanos, Roberto Herrera.

«Honduras es probablemente ahora el país más violento del mundo, eso nos indica cuán difícil es ser niño en Honduras y cómo la esperanza de crecer con seguridad, en el seno de la familia, en la calle, es un riesgo increíble que no podemos aceptar», subrayó la alta funcionaria de la ONU.

Buscados por las maras

La Mara 18 es una de las pandillas más violentas de Honduras y vive en permanente disputa por el control de territorios y negocios como la venta de drogas con la Mara Salvatrucha, su principal rival.

El jefe de la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA) en San Pedro Sula, Fredy Rodríguez, explicó en el diario La Prensa que tradicionalmente los niños son utilizados por las maras porque saben que no son imputables de delitos sino de infracciones a la ley. Esa situación convierte en vulnerables a los menores, según el oficial, porque las pandillas los buscan para que sean ellos los que cobren el dinero de las extorsiones, como informantes, o para llevar y traer la droga.

El jefe de la FNA dijo en las comunidades las pandillas tienen personas especialmente para reclutar los niños. «Pero también vemos que la mayoría de los jóvenes hoy en día consideran que las maras no son actividad que en verdad llenen sus expectativas y se están negando a participar en esas actividades ilícitas», dijo Rodríguez.