El calvario de una madre y su hija con autismo: «Prefiere morirse antes que regresar al instituto»

La menor de 13 años, diagnosticada con Trastorno del Espectro Autista (TEA), está sin escolarizar

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La situación en la que se encuentra Emi Martín, madre de una niña de 13 años diagnosticada con Trastorno del Espectro Autista ( TEA), es tan injusta que hasta la pequeña se ha quedado sin escolarizar este curso porque ni la administración es capaz de solucionar el problema.

La pesadilla para esta familia comenzó el curso pasado en el instituto Ramón Areces de Grado, Asturias, donde la menor fue víctima de un presunto caso de acoso escolar. Allí, cursaba sus estudios de 1º de ESO cuando comenzó «un calvario» para la pequeña.

Según cuenta Emi a «El Comerio», tal fue la situación que su hija fue trasladada al IES de La Ería, Oviedo, donde este mes de septiembre tendría que haber empezado las clases. Pero no ha sido así: la Consejería de Educación le ha denegado el traslado por falta de plazas así que, aunque están «trabajando» para resolver el problema, la menor debe volver al Ramón Areces.

«Mi hija prefiere morirse antes que regresar al instituto», asegura Emi Martín. Y es que su hija vivió el curso pasado una situación insoportable, con crisis de ansiedad incluidas.

«La llamaron 'mari pocha', autista y retrasada mental. Me llamó llorando por teléfono», recuerda la progenitora, que asegura que los niños acosaban a su hija de manera constante, sin que el centro, que hoy cuenta con una nueva dirección, hiciera demasiado a pesar de que presentó los informes médicos necesarios que acreditaban que su hija sufría acoso escolar. Los expertos les recomendaron cambiarla de instituto.

Los padres realizaron en junio los trámites para cambiarla de centro educativo. «Nadie del instituto de Grado frenó la situación», apunta. «Expusimos el caso -continua- aportando la documentación y los informes elaborados por la pediatra y el psiquiatra pero nos dijeron que no había plazas y que nos pusiéramos en contacto con la Consejería de Educación». Cuando el curso comenzó, les informaron de que su solicitud había sido denegada porque no había plazas.

La solución es que la menor regrese a su instituto, donde los compañeros le hicieron la vida imposible. «Veo inhumano que desde la Consejería, con los informes que he presentado, no tengan empatía y no se den cuenta que no puedo volver a llevarla al Ramón Areces porque los acosadores se han ido de rositas mientras mi hija tiene que tomar pastillas para poder dormir. Sería como meterla en la boca del lobo», afirma su madre.

Lee la noticia al completo en « El Comercio».

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