«Sin duda alguna, la mejor edad física y biológica para ser madre son los veinte años»

Los óvulos acompañan a la mujer desde que el momento en que son concebidas, advierte una embrióloga

MADRIDActualizado:

En el año 2013 la American Society for Reproductive Medicine, publicó una guía para pacientes en la que se explicaban las consecuencias de la edad avanzada en las mujeres que buscaban embarazo, sobre todo, por vez primera. Y los datos eran desoladores. Antonia González Fernández, directora del centro PsicoFertilidad Natural, es Embrióloga Integrativa, y ha creado un método de Fertilidad Integral, donde se trata y mejora la fertilidad, a las mujeres y parejas de forma global y personalizada ya que, como demuestran cientos de estudios científicos publicados, los hábitos de vida, la alimentación, el estrés, los tóxicos, las emociones… afectan a la fertilidad, y por pura lógica, si afectan negativamente, si se maneja y mejora, se puede hacer que afecten positivamente a la misma.

La edad, el principal escollo

La biología del hombre y la mujer son completamente distintas. La naturaleza ha sido bastante más generosa con la fertilidad de los hombres que con la de las mujeres. Ya que el hombre durante toda su etapa fértil (bastante más extensa que la de la mujer) renueva sus espermatozoides cada 3 meses. En cambio la mujer nace con los óvulos que tendrá durante toda su vida reproductiva. Es decir, nace con un número determinado que una vez se acaben, no se renuevan. Y justamente es por esto que la edad «fértil» de una mujer es mucho menor que la de los hombres.

La mujer nace con una media de 500.000-700.000 óvulos inmaduros. «Cuando llegamos a la pubertad, nos encontraremos que tendremos alrededor de 300.000 óvulos preparados para madurar y ser fecundados. Y, si tenemos reglas regulares, cada mes nuestros ovarios se prepararán para un embarazo, realizándose un reclutamiento de decenas de óvulos inmaduros, para finalmente madurar y ovular solo uno de ellos», explica la experta.

Todos los demás óvulos inmaduros que estaban preparados para ser «elegidos», prosigue, «se atrofiarán y morirán, por lo que en cada ciclo no perdemos solo el óvulo que maduramos, sino también muchos más que nunca llegarán a madurar. Y esta estructura se producirá cada mes durante toda la vida reproductiva de la mujer. ‘Esto es lo que los expertos llamamos reserva ovárica y la realidad es que va bajando mes a mes», sostiene la embrióloga.

A mayor edad, menos cantidad y calidad

Pero el tiempo y la edad no solo afecta en la menor reserva ovárica, sino que también afecta a la calidad de los óvulos ya que con los años el material genético se va alterando y el ADN del óvulo también se va fragmentando. «No tenemos que olvidar que nuestros óvulos nos acompañan desde que fuimos concebidas, y todo aquello a lo que hemos estado expuestas, tóxicos, mala alimentación, contaminación, estrés… ha afectado a esos óvulos que no sabemos cuándo van a salir», explica González.

«Sin el menor género de dudas y desde el punto de vista biológica, los veinte años», confirma la experta. «Obviamente decir esto en pleno siglo XXI suena a locura, pero «no debemos olvidar que el cuerpo no sabe en qué siglo estamos, solo sigue su biología, nos guste o no, la mejor edad física y biológica para ser madre es ésa, otra cosa es que por estudios trabajo, vida etc., la posterguemos pero eso ya es otro cantar», se lamenta la embrióloga.

Década de los 30

A partir de los 30 años la fertilidad femenina empieza a decaer poco a poco. La probabilidad de quedarse embarazada una mujer de 30 años, de manera natural, es de un 20%. ¿Esto qué significa? Pues que si tiene relaciones sexuales en el momento de la ovulación, solo 20 de cada 100 mujeres se quedarán embarazadas en ese momento. «Pero obviamente se puede intentar en el ciclo siguiente, y volveremos a tener un 20% de posibilidades», explica la experta. «Como podréis comprobar, no somos una especie que se reproduzca muy bien… somos bastante torpes y biológicamente poco reproductivos», bromea la experta.

Década de los cuarenta

En esta década las probabilidades de quedar embarazada en cada ciclo bajan a un 5% (Dato extraído de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). «Como se puede comprobar la sociedad moderna y del primer mundo no es muy compatible con la fertilidad natural… las mujeres buscan su primer hijo cada vez más tarde, porque antes quieren tener una carrera, un buen trabajo, una pareja o una estabilidad económica y emocional, para así poder criar a su bebé en las condiciones más perfectas que existen… Pero la biología es la biología…. Buscar el primer embarazo con 42 años no es lo ideal para nuestro cuerpo», insiste. «A esto le tenemos que añadir que esos óvulos que nos acompañan desde que éramos fetos, han estado expuestos a esta “vida moderna” que transitamos, con la mala alimentación, los tóxicos y el estrés. Y por supuesto que esto son más piedras en nuestro camino a tener el bebé», añade.

Lograr el embarazo cambiando hábitos

‘En mi caso no puedo dejar de contar mi experiencia en PsicoFertilidad Natural, porque como es habitual hoy en día, un porcentaje muy elevado de mujeres que tratamos tienen entre 38 y 42 años, y la mayoría ya ha pasado por varios tratamientos de reproducción asistida sin éxito. Y parece que, casi de una forma milagrosa, nosotros podemos conseguir embarazos en aquellas parejas que, en teoría, era casi imposible. Pero esto tiene una explicación muy sencilla, estas mujeres fueron catalogados como poco fértiles solo por su edad, y es cierto que la edad es un factor importante, ¡pero no el único!’

La verdad de la reproducción asistida

El profesional de reproducción asistida suele tener como paciente a una mujer de 40 años, por lo que, asegura esta experta, «directamente le manda a realizar unas pruebas básicas de fertilidad para, cuanto antes, hacer una fecundación in vitro. Tras realizar 3 tratamiento de FIV sin éxito, se le propone a la paciente pasar a recepción de óvulos de donante (ovodón). Si en mitad de las FIV se produce algún aborto, siempre se le achaca a la edad de la futura madre. Y con esta forma de proceder no estoy de acuerdo porque además de Embrióloga, soy especialista universitario en Análisis Clínicos y me he formado en Nutrición y Medicina Ortomolecular. Y bajo mi punto de vista, y mi experiencia profesional de hace más de 14 años, los protocolos de análisis clínicos en la reproducción asistida, están empezando a quedarse un poco cortos».

Investigar más allá de la edad

Obviamente que la edad es un factor importantísimo, pero, añade, «también pueden coexistir otros que dejamos de lado porque nos focalizamos en la edad, y si se produce un fallo de implantación embrionaria o un aborto, siempre pensamos que es la edad, pero ¿nos hemos planteado que quizá, además, puedan existir otros problemas? La mayoría de las veces, no».

Así que -se pregunta la embrióloga- ¿a qué conclusiones llegamos con respecto a la edad y la fertilidad? «Pues que nuestro cuerpo está preparado para ser madre entre los 20 y los 30 años, y que si no lo vamos a hacer, tendremos una alta probabilidad de tener que pasar por un tratamiento de reproducción asistida que nos ofrecerá un bajo porcentaje de éxito. Y justamente es por esto que cada vez hay más mujeres que congelan sus óvulos siendo muy jóvenes, para así postergar su maternidad el tiempo que crean necesario».

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