El romántico vestido de novia de Teresa Helbig en blanco roto
El romántico vestido de novia de Teresa Helbig en blanco roto - DE SAN BERNARDO y Belen Diaz

De brujas buenas y horóscopos

La excelente colección de Teresa Helbig, se alternó con sólidas propuestas de Andrés Sarda, Ulises Mérida y Roberto Torretta

MADRIDActualizado:

La pasarela de Madrid brilló ayer por su variedad y su buen hacer. La colección «Vals» de Ulises Mérida, presentó modelos femeninos de impecable patronaje, en tonos como el rojo, el morado, el verde seco o el azul marino intenso. Su colaboración con la peletera Piedad del Diego fue muy acertada y dio el toque definitivo a muchos de los atuendos presentados. Mérida, que diseña para una mujer sofisticada y aficionada a la buena ropa, utilizó el gazar de seda, el satén y otros materiales más estructurados, como los predominantes paños de lana.

En Andres Sarda presentaron una curiosa colección de lencería ideada con los signos del zodiaco in mente. Núria Sardá, directora artística de la casa, contó con la inestimable ayuda de Palomo Spain para crear una divertida, dinámica y bien presentada sucesión de prendas que interpretaban uno u otro signo del horóscopo. Alejandro Palomo, que no desfila ahora en Madrid, presentará esta misma colección el día 4 de febrero, durante la próxima semana de la moda de Nueva York.

Fueron especialmente conseguidas las representaciones de Tauro y Géminis, estas últimas con dúos de modelos desfilando al unísono. Ayer se aunó el saber hacer en lencería y baño de la marca Andres Sarda con la originalidad de Palomo Spain.

Los bañadores de Sarda
Los bañadores de Sarda - DE SAN BERNARDO y Belen Diaz

Roberto Torretta presentó una colección con dos ejes muy distintos: uno centrado en ropa de día confeccionada al modo de la sastrería clásica, con hombreras, tejidos y volúmenes masculinos y predominio de los tonos grises. El otro eje de su desfile, radicalmente distinto, lo compuso una deliciosa serie de vestidos de coctel y noche, delicados, transparentes y livianos. Se alternaron los cortes rectos, con siluetas cortas y otras midi. En sus tejidos plisados dominaban el negro y el oro. Tras el desfile, amplio y elegante, Torreta y su hija María saludaron a un público entre el que se encontraba el resto de la familia, incluida su nuera, Marta Ortega.

El hilo conductor de la siempre magistral Teresa Helbig fueron las «brujas» de antaño, « esas mujeres inteligentes, atrevidas y poderosas, que acababan en la hoguera para que no molestasen”, nos cuentan Teresa madre y Teresa hija al unísono. Helbig ha adjudicado a cada modelo la personalidad de una bruja distinta según su nacionalidad u origen. La bruja etíope lucía con un precioso vestido blanco rosado largo con animales africanos en negro; la bruja de los Alpes vestía con su capa de paño rosa rematada con pieles blancas; la brujita escocesa, un vestido tableado de tartán rojo; la china, un qipao negro con un dragón bordado y la delicadisima novia bruja, un romántico vestido blanco roto de volantes plisados y dos apliques florales a ambos lados de la cabeza.

El trabajo de Teresa Helbig, creativo pero ponible, sorprendente pero siempre con cierta continuidad, contiene maravillosos detalles, filigrana en los acabados, interiores forrados con telas de seda impresas, bordados de enorme complejidad y remates de pedrería cosida a mano. Y, prodigiosamente, es capaz de presentar un vestido mini con casaca de cadena encima, un traje de chaqueta y pantalón para cualquier hora del día, un lánguido vestido largo de fiesta o un abriguito invernal tipo Doctor Zhivago. Todo sin despeinarse. Un día entretenido en la pasarela madrileña.