Sara e Íker, el día en que presentaron a su segundo hijo en Madrid - EFE

Sara Carbonero e Íker Casillas preparan su casa de Oporto para la llegada de su segundo hijo

La periodista y el portero, que agrandan la familia, se han adaptado perfectamente a la segunda ciudad portuguesa Allí gozan de más intimidad que en Madrid

MadridActualizado:

Una vez asentada en la zona de Foz, la pareja más cool de Oporto se mentaliza de que es ahora cuando llega la verdadera revolución en su nueva vida. Sí, porque Íker Casillas y Sara Carbonero van a ser padres por segunda vez, así que todo cambiará dentro de unos meses en su lujoso domicilio junto a los jardines del Paseo Alegre y el Océano Atlántico.

El entorno se revela como idílico para refrendar su buen feeling y su rápida adaptación a la segunda ciudad de Portugal, donde el exportero del Real Madrid ha recuperado la sonrisa después de salir del Bernabéu entre lágrimas. El pequeño Martín Casillas, por tanto, tendrá un hermanito o hermanita. Sólo le quedan dos meses para cumplir dos años, una edad perfecta para comenzar a disfrutar de un o una compañero/a de juegos en casa.

Mientras el niño se suma a la espera familiar por la criatura en ciernes, se entretiene con la que es su mejor amiga en estos momentos: Carlota, hija de Cristian Tello y Lorena López. Las dos parejas han estrechado sus lazos, toda vez que el ex jugador del Barcelona se halla en su segunda temporada como cedido en el Oporto. Y fue precisamente él quien más influyó en su compañero Casillas para que se ubicase en Foz, un distrito pegado a Matosinhos que ofrece una alta calidad de vida.

Cierto que se aproxima el invierno y el viento hará de las suyas alrededor, sin olvidar la omnipresente lluvia portuense. No obstante, Íker y Sara se muestran encantados en esta flamante etapa, cargada de situaciones diferentes y de un talante mucho más positivo que el padecido en el envenenado vestuario del Real Madrid de José Mourinho.

Segundo hogar

Sin duda, el embarazo de la periodista de Telecinco (en excedencia) refleja bien a las claras que los dos están muy contentos en Oporto, donde se han convertido en unas grandes estrellas: él, por vivir una segunda juventud como guardameta, a sus 34 años; ella, por despertar la admiración de los círculos sociales que frecuentan el Estadio do Dragao a causa de buen gusto, de su estética impecable y contemporánea.

Este periódico ha sido testigo directo de la pasión que desatan entre los fervorosos aficionados del equipo bicampeón de Europa, tal cual sucedió el día de su reciente partido contra el Chelsea de Mourinho en Champions League. Pero su popularidad no ha hecho más que crecer, como evidencia el hecho de que el club agotase todas las existencias de las camisetas con el número 12 en escasas semanas desde la presentación de Íker el pasado mes de agosto.

El estado de buena esperanza de Carbonero sale a la luz pocas horas después de que ella misma compartiese en las redes sociales una fotografía junto a su madre, acompañada del cariñoso mensaje:«Que tu madre venga a Oporto a hacerte un cocido no tiene precio».

Los plazos se están cumpliendo, y ella va sintiéndose como una portuense más. Incluso ha iniciado sus clases de portugués, algo que ella misma había prometido desde que puso en pie en la capital industrial del país vecino. Sara no oculta que se halla en su plenitud. Y su hermana, Irene Carbonero, es, naturalmente, un pilar imprescindible para vivir rodeada de todo el cariño que necesita. La hermana de la periodista voló anoche desde Madrid hasta Oporto, como anunció en sus redes sociales.

Casillas y Carbonero se conocieron en la Copa Confederaciones de 2009, pero no fue hasta febrero de 2010 cuando comenzaron su relación. Ambos han intentado siempre mantenerse alejados de la atención mediática, aunque en ocasiones ha sido imposible, como cuando en el Mundial de 2010 el portero besó a su novia ante las cámaras. Cinco años después de aquella escena, los Casillas han encontrado su ansiada privacidad en Oporto.