El cantante en una imagen de archivo
El cantante en una imagen de archivo - J.L. ÁLVAREZ
GENTE

Danny Daniel, sobre la muerte de Gaspar Rosety: «Estuve con él las cuatro últimas horas de su vida»

El cantante asturiano y el periodista deportivo comieron juntos el pasado domingo. Tras despedirse, Rosety se tropezó con un pivote, se dio un golpe en la cabeza y falleció. «Será muy difícil superarlo», cuenta a ABC

MadridActualizado:

El cantante Danny Daniel está pasando por los peores momentos de su vida con motivo de la muerte de su gran amigo el periodista deportivoGaspar Rosety, fallecido el pasado domingo 6 de marzo tras un accidente en las calles de Madrid. Según cuenta a ABC el solista gijonés, las cuatro últimas horas de la vida de Rosety las pasaron juntos, almorzando y charlando. Tras salir del Asador Donostiarra, Danny Daniel quiso acompañar a Rosety a coger un taxi, pero este le convenció para que no lo hiciera y ya no volvió a verle.

Días después del fallecimiento del gran periodista deportivo, a quien ha llorado el grueso de la profesión, Danny Daniel todavía se encuentra profundamente afectado. «Estuve con Gaspar las últimas cuatro horas de su vida. Ha sido muy, muy duro. Será muy difícil superarlo. Estuvimos comiendo en el Asador Donostiarra. Cuando salimos le acompañé al taxi que le llevaba a su casa y hasta hoy. Él tenía la intención de dirigirse a casa, porque yo hablé con Adela, su mujer. Quedamos a las tres de la tarde y estuvimos hasta las siete juntos».

Gaspar Rosety
Gaspar Rosety

-Al parecer, Gaspar tropezó con uno de esos nefastos pivotes que hay por las calles de Madrid, cayó al suelo y se dio un golpe en la cabeza que le causó el fatal desenlace...

-Lo que sucedió, en realidad, fue lo siguiente: él cogió un taxi, yo fui a entrar y no me dejó. El taxi, no sé por qué razón, y no lo sabré nunca, no le llevó a su casa. Le dejó en otro lugar que su mujer no me ha aclarado. Adela fue a buscarle y del trayecto del bar al coche, que ella había dejado aparcado muy cerca, Gaspar se tropezó con ese pivote y se dio el golpe en la cabeza. Fue lo que pasó. Calcula cómo me encuentro, porque Gaspar Rosety era como mi hermano. La primera entrevista que me hizo para «El Comercio» la tituló «Danny Daniel en la cresta de la ola», y desde entonces hemos sido íntimos amigos. Él, en aquel momento, tenía 17 años. El otro día quedamos para hablar de la presentación de mi disco, porque me iba a ayudar en todo. Yo he vuelto a España para recuperar mi silla, porque hace veinte años dejé todo y me marché a Estados Unidos cuando aquí muy era conocido. No lo tenía que haber hecho, pero lo hice.

Danny Daniel divide su tiempo entre Miami y Madrid desde hace casi dos años, aunque su residencia fija sigue estando en Estados Unidos. El motivo principal de su estancia aquí es la presentación de un documental sobre su vida y de su nuevo disco. «Ahora he vuelto para que la gente me conozca a través del documental y para que me escuchen cantar lírico en mi nuevo álbum, "La voz de mi alma", que es una pasada.

-¿Qué ha hecho en lo que llevamos de año?

-Dos conciertos en República Dominicana y uno en Bogotá. Regresé a Miami y ya estoy de nuevo en España. Llevo aquí varios días. Canto temas como «Granada», «O sole mío», «Amapola»... y una versión muy bonita de «Volver, volver». Estoy seguro de que con este disco voy a acabar con todos. No pasará desapercibido. Yo me fui a Miami porque la SER me vetó y pasé cuatro años allí. Después regresé y vivía feliz en mi casa de la sierra, donde tenía más de cien palomas mensajeras de competición. Un día me robaron todas y decidí irme definitivamente. Sé que soy el culpable de que mi nombre en estos momentos no suene como antes. Canto con voz de tenor, pero con mi estilo de baladista. La gente que me ha escuchado está enloquecida. Nadie se imagina que pueda cantar así. Esto lo descubrí cuando vivía en Cabanillas de la Sierra. Surgió viendo a Pavarotti cantando en televisión «O sole mío» con una gran orquesta y pensé que eso mismo lo podía hacer yo, porque tengo ese registro. Llevo con este tema veintitrés años.

-¿Le decepcionó cómo le iban las cosas en España tras triunfar en los años 70 y los 80?

-No me gustaba el ambiente de aquí artísticamente hablando y me veía obligado a actuar en locales en los que antaño había actuado con una buena banda, pero acabé cantando en «playback» porque se pagaba muy poco dinero. Si pagaba a los músicos, me quedaba a cero. Lo único que busco es que la gente salga contenta de mis conciertos. Quiero cantar mis canciones de siempre con tres o cuatro temas líricos. Han pasado los años pero yo sigo con la misma voz de siempre, posiblemente porque no bebo, ni fumo y hago deporte. El gancho actual es que a la gente le sorprendo con algo nuevo.

-Durante un tiempo jugó al fútbol donde al parecer tenías futuro, ¿por qué lo dejó?

-Jugué profesionalmente en el Mieres, en la Selección Española Juvenil y en los juveniles del Gijón, pero tuve demasiadas lesiones y decidí dejarlo.

-¿Qué canciones le pide más el público de las antiguas?

-«Por el amor de una mujer», «No te pintes tanto», «Dieciséis años», «Viento del otoño» y «El vals de las mariposas».