Vladímir Putin, durante una visita a Okinawa, enseña a un jocen judoca
Vladímir Putin, durante una visita a Okinawa, enseña a un jocen judoca - REUTERS

Putin instruirá sobre judo a los escolares rusos

El dirigente ruso ha publicado un libro donde cuenta las artes de este deporte oriental, que se distribuirá en los colegios del país

CORRESPONSAL EN MOSCÚ Actualizado: Guardar
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Entre las múltiples facetas del presidente ruso, Vladímir Putin, era bien conocida la de judoca, pero no la de profesor de éste bello deporte oriental. En su permanente afán de estar en el candelero, de impresionar y también de contribuir a que los jóvenes rusos lleven una vida más sana, Putin ha concentrado toda su experiencia como púgil de judo y la ha plasmado en un libro que se distribuirá el próximo otoño en los colegios del país.

Él ha marcado la pauta, pero han sido otros los que han escrito el manual de lucha. La obra se titula «El arte del judo: Desde los primeros juegos a la maestría» y, junto a Putin, figuran como autores el multimillonario, Arkadi Rotenberg, el entrenador de judo, Dmitri Chernij, y el pedagogo deportivo, Alexéi Levitski. Además de empresario y amigo íntimo del máximo dirigente ruso, Rotenberg es preparador profesional de judo. Él fue quien enseñó a Putin a luchar cuando éste tenía tan sólo once años.

Este nuevo libro del jefe del Kremlin, el segundo ya dedicado al mismo deporte, fue dando a conocer la semana pasada en Moscú en el marco de la presentación del equipo nacional de judo que acudirá a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Lo lanzará la editorial «Prosveshenie» (Educación), propiedad de Rotenberg, y tendrá una primera tirada de siete millones de ejemplares.

Todos irán a parar a las escuelas rusas, aunque, según el Kremlin, el manual no está obligatoriamente incluido en los planes de estudio. Habrá que ver, qué profesor de gimnasia tiene agallas para ignorar el manual del líder supremo o, aún peor, para obstaculizar que lo estudien sus alumnos. Así que se puede decir desde ya que ocupará un lugar central en la clase.

El libro consta de dos partes, una dedicada a la historia del judo y la otra es un manual de ejercicios necesarios para alcanzar el estado de forma necesario y los métodos concretos de lucha. Esta segunda parte está ilustrada con 90 láminas que muestran fotografías y dibujos para entender mejor los ejercicios y las llaves. La editorial sostiene que el compendio está pensado, no sólo para que sirva como orientación a los profesores, sino también para que los escolares lo utilicen por su cuenta.

Putin, que tiene 63 años, cuenta en otro de sus libros, dedicado a rememorar su infancia y adolescencia, que en aquellos tiempos tuvo un «excesivo» contacto con la calle. Al no ser un muchacho especialmente corpulento y para poder sobrevivir a las peleas pandilleras, tuvo que echar mano de las artes marciales. Entonces vino en su ayuda Rotenberg, quien por aquel entonces no era más que un simple preparador.

Con el tiempo, la afición de Putin no hizo sino aumentar. Es cinturón negro de judo y, en 2012, recibió el exclusivo y raro octavo Dan. Según su opinión, «el judo no solo significa buena salud, músculos fuertes y dominio de la lucha, sino también nobleza, tolerancia y ayuda mutua, por lo que sus principios fundamentales se corresponden plenamente con los de una sociedad tolerante». Desde 2006, Putin es presidente de honor de la Unión Europea de Judo. Además es cinturón negro de karate y práctica la lucha sambo.

El pasado mes de enero, el jefe del Estado ruso se puso el quimono y entrenó con el equipo nacional de judo. Dijo entonces que «si dispusiera de la posibilidad de participar con el equipo de mi país y si llegara a alcanzar el nivel necesario, competiría con gusto. Es el deporte que llevo practicando casi toda mi vida».

Se da la circunstancia de que aquellos que, como Rotenberg, están ligados a Putin por el judo, ocupan hoy día cargos prominentes o ganan enormes cantidades de dinero gracias a los contratos que reciben del Estado. Tales son los casos del magnate Guennadi Tímchenko, a quien llaman la «caja de Putin», o del general Víctor Zólotov, jefe de la Guardia Nacional, el nuevo cuerpo creado por el presidente para defenderse de posibles conspiraciones. Todos ellos han sido o son «sparrings» de Putin.

Rotenberg ganó varios miles de millones de euros con los proyectos relacionados con los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi y ahora construye el puente que deberá unir la anexionada Crimea con Rusia a través del estrecho de Kerch. Su empresa cobra además las tasas de transporte a los camioneros rusos. Su editorial se encarga de la tirada de la mayor parte de los libros de texto de las escuelas.

No obstante, el entrenador del equipo de judo ruso es un italiano, Ezio Gamba, desde 2008. Gracias a él, los judocas rusos se colgaron por primera vez medallas de oro en una olimpiada. En Londres 2012 obtuvieron tres. El primer libro sobre judo del presidente ruso se titula «Historia, teoría, práctica y aprendizaje del judo con Vladímir Putin». El campeón olímpico, Taguir Jaibuláev, afirma que, en sus combates con el máximo dirigente, «nunca recibí la recomendación de dejarme ganar».

Putin siempre ha procurado dar imagen de ser un hombre de acción, además de las artes marciales, practica el esquí, el hockey sobre hielo, la equitación y el submarinismo. Ha conducido también coches de Fórmula-1 y una Harley Davidson de tres ruedas.